El refugio del Ayuntamiento de Valencia: protección bajo un punto de coordinación republicano
El refugio antiaéreo del Ayuntamiento de Valencia es uno de los más conocidos y visitados. Aunque por su ubicación pueda parecer que se empleaba para proteger a los altos cargos del bando republicano, se trataba de un refugio escolar. Pues estaba destinado a ofrecer protección a los niños que estudiaban en el Grupo Escolar del Ayuntamiento de Valencia. El centro educativo se situaba en un lateral del edificio del Ayuntamiento. Su capacidad era de 700 personas.
Este lugar de resguardo fue construido en 1938. Su arquitecto fue José Luis Testor. Este refugio es uno de los únicos de los que se conserva el nombre de quien lo diseñó. La historiadora y guía Ruth Abad explica por qué se conserva su nombre. “Conservamos el nombre porque el Ministerio de Educación dio una subvención al Ayuntamiento de Valencia y, al ser un tema institucional, se guardó el papel”. José Luis Testor fue un arquitecto de gran importancia, puesto que, además de construir el refugio, diseñó otras estructuras relevantes de la ciudad, como el balcón del Ayuntamiento de Valencia.
Respecto a la estructura del refugio, hay diversos aspectos a destacar. Al igual que ocurre en el resto de refugios públicos, en su entrada hay un cartel grande con letras rojas. Se ha de tener en cuenta que parte de la población no sabía leer. Por lo tanto, el tamaño y el color de las letras eran imprescindibles para que la gente entendiera que ahí había un lugar seguro sin la necesidad de estar alfabetizado. El color rojo está también en las paredes de las entradas del refugio del Ayuntamiento de Valencia. Esta pintura indicaba que no había que detenerse en las zonas de paso, como las entradas, ya que podían entorpecer al resto de gente que buscaba refugiarse de las bombas.

El refugio contaba con cinco naves paralelas. En una de las naves externas se situaba el extractor y los canales subterráneos que permitían la correcta ventilación. En el otro extremo estaban los retretes. Las naves tenían forma de bóveda, puesto que al tener forma circular, el peso se amortigua mejor. Tener una buena estructura para soportar bien el peso era esencial, dado que los techos de los refugios pesaban mucho para que estuvieran más aislados del exterior. La electricidad se suministraba a través de tubos de cobre que permitían la iluminación y el funcionamiento de las máquinas de ventilación. A pesar de ello, si el suministro eléctrico fallaba, las máquinas de ventilación tenían una manivela que se utilizaba de forma manual. Al igual que el resto de refugios, por seguridad, tenía dos entradas.
A lo largo de los años, el refugio se ha empleado para diferentes usos. En los años 50 se reformó para construir una cochera. “Se pusieron rampas y era un parking para las motos de los funcionarios”, afirma Ruth Abad. Más tarde, en los años 60, se utilizó para guardar documentos. Para ello, se eliminaron algunos elementos originales. La maquinaria de ventilación y los bancos, que estuvieron destinados a que los niños durante la Guerra Civil pudieran sentarse, se quitaron. Las naves se dividieron, ya que se tapiaron los arcos y se pusieron puertas para transformar el refugio en diferentes compartimentos. Así fue como estuvo el refugio hasta 2016.
El refugio en la actualidad
En el año 2016, la Regidoría de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales inició un proyecto para llevar a cabo la recuperación de la infraestructura. El objetivo era preservar la memoria histórica de la ciudad. Para ello, se hizo una recopilación de los documentos originales sobre la construcción. Para recuperar la pintura original, se realizaron diversas catas arqueológicas en el suelo y las paredes. Posteriormente, se retiraron las capas de pintura hasta llegar a la original. Como consecuencia de la rehabilitación, se puede visitar desde el año 2017.
Actualmente, los horarios de visita son de martes a sábado desde las 10:00 a las 14:00 horas y desde las 15:00 a las 19:00 horas. Los domingos y festivos está abierto al público desde las 10:00 hasta las 14:00 horas. Los lunes es el único día que permanece cerrado. La visita es totalmente gratuita. También está la posibilidad de hacer visitas guiadas.
La visita resulta enriquecedora gracias a los carteles que se encuentran a lo largo del refugio y que proporcionan mucha información. Antes de entrar, se puede observar un mapa de Valencia durante la Guerra Civil que muestra dónde se situaban los refugios localizados y de qué tipo eran, y dónde fueron los bombardeos a la ciudad. Asimismo, en el pasillo que conduce a la entrada, hay distribuidos carteles donde se explican los tipos de refugios.
Igualmente, hay recursos visuales como fotografías de los efectos de los bombardeos, de la aviación que se empleaba para perpetuarlos y de otros refugios de Valencia. Sumado a esto, en el interior del refugio, hay una televisión en la que se pueden visualizar diferentes vídeos que explican cómo fue la Guerra Civil en Valencia y características sobre los refugios. Otro elemento es la maqueta del refugio que permite ver su estructura. Sumado a esto, al lado, hay otra maqueta del refugio de la calle Serranos. Tanto los carteles como el resto de detalles permiten acabar la visita con un conocimiento amplio del refugio.
La rehabilitación del refugio antiaéreo del Ayuntamiento de Valencia es un ejemplo de cómo rendir un homenaje a la memoria y a la historia de la ciudad de Valencia. Pues en la actualidad, gracias a la reforma del 2016, es uno de los más importantes y de los mejor conservados. Su visita es de gran ayuda para comprender el periodo tan convulso que fue la Guerra Civil.
Fuente de las fotografías: propia.










