La digitalización histórica

Última actualización: 18 de enero de 2025, 13:53 (Europe/Madrid)

  • Equipo para la digitalización de protocolos
  • Equipo para la digitalización de protocolos
  • Ubicación de protocolo en la mesa
  • Apertura de protocolo sobre la mesa
  • Ajuste de las páginas expuestas del protocolo
  • Placa de vidrio sobre el protocolo
  • Forma para accionar el disparador de la cámara
  • Restos de páginas de protocolos
  • Páginas expuestas de protocolo

El proceso de digitalizar los protocolos notariales se realiza a partir de 2 equipos de trabajo. El primero lo conforman religiosas mormonas, que generalmente rotan cada seis meses y realizan esta tarea de manera voluntaria. El segundo se compone de valencianos y personas de otros lugares de Europa, que son contratados directamente por los mormones y quienes sí reciben una remuneración fija. Además, del recurso humano, están los equipos tecnológicos que se utilizan para la digitalización de los protocolos. Aparatos que están ubicados en algunos de los salones del Patriarca y que resultan ser ajenos con la estética del Colegio; son piezas imponentes que rompen con ese misticismo antiguo que caracteriza el lugar. Se componen de una cámara fotográfica, avaluada alrededor de los 5.000 dólares, situada cenitalmente en una estructura metálica, a la que también va unida un set de luces, una placa de vidrio y una mesa con altura ajustable

Todo inicia con la recepción de los protocolos por parte del personal del Patriarca, la calibración del color de la cámara fotográfica (con el uso de unas cuantas cartulinas negras) y el ajuste de la altura de la mesa. Con esas actividades previas, lo siguiente es poner los protocolos sobre la mesa, equilibrar las dos páginas de las caras que quedan expuestas al abrirlos, bajar la placa de vidrio para que haga contacto con estas y, finalmente, accionar el disparador de la cámara (con una especie de control remoto) para tomar la fotografía.

Las imágenes generadas con esa peculiar fotocopiadora se observan con detalle en la pantalla de un ordenador, en el que a través de discos extraíbles se almacenan. Esta información también llega en línea a funcionarios mormones en Alemania, quienes supervisan el trabajo y revisan que todo esté bien digitalizado.

La hermana Carla Dirk, misionera de The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, es una de las religiosas mormonas encargadas de la digitalización de los protocolos notariales. Llegó al Colegio en marzo de 2024 como respuesta, según ella, del llamado del Señor. Una mujer sonriente y amable que realiza esta labor dispendiosa con una actitud entusiasta. Sus jornadas inician a las 9 de la mañana y terminan a las 2 de la tarde durante los 5 días de la semana, en los que hace más llevadera su monótona tarea de escanear miles de páginas, escuchando música y uno que otro podcast. Carla es consciente que su trabajo es clave en la misión mormona de reconstruir genealogías. «Mi árbol genealógico particular se remonta a varias generaciones. Por eso queremos que esta bendición esté disponible para las personas de todo el mundo», comenta Dirk sobre este tema.

Carla Dirk / FOTOGRAFÍA: Jaime Hernández

A diferencia de esta religiosa, Laura González pertenece al equipo que sí recibe una remuneración por la digitalización de los protocolos. Su compensación depende del número de páginas que digitalice; por cada una le pagan aproximadamente 40 céntimos de euro. González es una mujer que disfruta su trabajo. Aunque es violinista de profesión, para ella, digitalizar “es casi como un regalo”, pues combina dos de sus aspectos valiosos: la lectura y los espacios solitarios. “Para mí es increíble porque tengo todo lo que quería, lo que lo que quería en esta vida”, señala la música.

Laura González / FOTOGRAFÍA: Jaime Hernández

La curiosidad de Laura durante este proceso la ha llevado a realizar lecturas rápidas de los protocolos mientras los digitaliza. Ha encontrado fallas ortográficas y, de paso, practicado una vez que otra sus conocimientos de latín. Cada día le brinda un aprendizaje nuevo en temas tan banales o tan profundos como el sentido de la vida. A propósito, cuenta “yo estoy haciendo testamentos, entonces nos encontramos ante últimas voluntades y se nos olvida que la vida se acaba. Se nos olvida que la vida tiene una finitud y es muy rápida. Y se nos olvida que eso es lo importante”.

-Viendo próxima mi muerte, lo único que tengo claro en esta vida es que voy a morir – fue la frase que le quedó marcada a Laura en una de sus jornadas de digitalización.

Una oración que resuena constantemente en su mente, llevándola a reflexionar sobre la importancia de valorar lo que se tiene. “Al remate lo que es material se lo dejas a tu hija o a lo que sea y te llevas lo que te llevas y queda pues lo que queda” es lo que concluye la violinista.

Esa profundidad reflexiva contrasta con los obstáculos operativos que implica la manipulación de los protocolos notariales durante su digitalización. Uno de estos es la presencia de bichos. “Encontraremos los capullos en los que han estado y que luego son devorados por ellos”, menciona Dirk. A este problema se suma la acumulación de polvo y moho que está presente en la mayoría de los documentos.

No obstante, la dificultad más grave es la fragilidad de los archivos. Un desafío constante tanto para Dirk como González. “A veces ni siquiera puedes pasar las páginas. Simplemente se desmoronan”, explica la misionera. Al igual que ella, para la violinista hay casos en donde los documentos son tan frágiles que es imposible digitalizarlos. Afirma que, en algunas ocasiones, “se debe evaluar si vale la pena continuar manipulándolos, ya que se corre el riesgo de dañarlos aún más con cada intento”. 

Author

Deja un comentario

Descubre más desde Periodisme UV

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo