Cerca de 8 millones de mujeres en España están en edad de menopausia o lo han superado. Un proceso natural envuelto en tabúes y desinformación
VALENCIA – 17/01/2025, 12:00 (CET) «Soy un poema cuando voy toda sudada chorreando», confiesa Ada, una mujer de 52 años que lleva tres años documentando en un bloc de notas meticulosamente cada cambio en su cuerpo. La menopausia marca un punto de inflexión en la vida de las mujeres que la ciencia apenas empieza a comprender en toda su complejidad. Mientras que en la mayoría de especies animales las hembras son fértiles hasta su muerte, los seres humanos representan una excepción fascinante: las mujeres pueden vivir hasta un 30% de su vida después de perder la capacidad reproductiva.
Este fenómeno, que durante mucho tiempo se ha considerado exclusivo de los humanos y las orcas, acaba de descubrirse también en algunos grupos de chimpancés de Uganda, lo que ha abierto nuevas preguntas sobre su valor evolutivo. Los científicos han encontrado una posible respuesta en lo que llaman la «hipótesis de la abuela«: las mujeres que sobreviven más allá de su edad reproductiva juegan un papel crucial en la supervivencia de sus nietos. Sus conocimientos acumulados sobre dónde encontrar alimentos en épocas difíciles, sus cuidados y su experiencia aumentan significativamente las probabilidades de supervivencia de las nuevas generaciones. Esta sabiduría transmitida de generación en generación ha sido tan valiosa que la evolución la ha favorecido.
Las gotas de sudor son las primeras mensajeras del cambio para Diana de 48 años. Está en la fase inicial de la menopausia: “Al principio era bastante molesto porque además es un olor bastante agrio, no estoy acostumbrada a sudar tanto e incluso me sudaban partes del cuerpo que no me había sudado en la vida como los antebrazos, las antepiernas detrás de las rodillas”.
Conoce los 10 síntomas de la menopausia
Fases de la menopausia: un proceso gradual
En España, la edad media de inicio se sitúa en los 51.4 años, con un rango que va de los 45 a los 55 años, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. La Dra. Adela Payá, ginecóloga del Hospital Virgen de los Lirios en Alcoi, divide este proceso en tres fases distintas:
- La perimenopausia: Un período de transición donde el ciclo menstrual comienza a mostrar irregularidades debido a la disfunción del ovario.
- La menopausia propiamente dicha: Se confirma cuando una mujer cumple un año completo sin menstruación.
- La posmenopausia: La etapa que continuará durante el resto de la vida.
Los cambios que experimentan las mujeres durante el climaterio están directamente relacionados con las fluctuaciones de tres hormonas fundamentales: los estrógenos, la progesterona y el cortisol. La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia señala que el 75% de las mujeres experimentará síntomas significativos durante esta transición. Los sofocos, que afectan a 8 de cada 10 mujeres, son solo la punta del iceberg. La disminución de estrógenos aumenta significativamente el riesgo de osteoporosis y fracturas.
Impacto en la vida laboral y la salud mental
«Existe un estigma social respecto a la menopausia asociado a dejar de valer como mujer por su contexto reproductivo», señala la Dra. Payá. Esta realidad afecta profundamente cómo las mujeres viven esta etapa, tanto en su entorno personal como profesional. Según el Consejo General de Psicología en España, tres de cada cinco mujeres españolas considera que sus síntomas han afectado negativamente a su desempeño en el trabajo. Mientras se piden más políticas específicas para apoyar a las mujeres en su entorno laboral, el Ministerio de Sanidad anuncia una campaña para dar visibilidad a las mujeres durante la menopausia.
«Los síntomas de la menopausia pueden interferir significativamente en la vida laboral», observa la Dra. Payá. «Los sofocos, la fatiga y los problemas de concentración pueden ser especialmente desafiantes en el entorno de trabajo». La doctora aboga por una mayor comprensión en los espacios laborales: «Necesitamos entornos más adaptados y comprensivos, donde las mujeres puedan hablar abiertamente de sus necesidades”.
La Sociedad Española de Neurocirugía dice que entre un 40 y un 60% de mujeres presenta cambios cognitivos durante la menopausia, incluyendo problemas de memoria y concentración. «La niebla mental es una queja frecuente», explica la Dra. González, neuróloga especializada en salud femenina. Diana ha encontrado formas prácticas de manejar los síntomas en el trabajo: «Llevo siempre mi kit de emergencia. En el momento que me coge el sofoco tengo que dar aire y secarme con una toalla, pero lo sobrellevo».
Sexualidad: un tema pendiente
Según el Consejo General de Psicología de España entre los síntomas más comunes que experimentan las mujeres durante la menopausia están la sequedad vaginal y la disminución significativa en el deseo sexual. «No estoy todavía con mucha sequedad vaginal, pero sí que noto cambios», comparte Ada. La Dra. Payá explica que estos síntomas son tratables a través de diversos métodos, desde terapia hormonal hasta tratamientos locales.
“El impacto en la sexualidad es la sequedad vaginal, disminución de la libido y molestias durante las relaciones sexuales. La reducción de estrógenos puede causar adelgazamiento de las paredes vaginales, lo que aumenta la sensibilidad y el riesgo de infecciones. Algunas mujeres experimentan cambios en la excitación y dificultades para alcanzar el orgasmo”, afirma la Dra. Payá.
La fatiga y los cambios hormonales pueden afectar significativamente las relaciones personales y familiares. «Fernando y yo lo tenemos hablado», comparte Ada sobre su vida en pareja. «Se nos hace cuesta arriba, solo me quiero meter en la cama y dormir y descansar». Diana nos habla de las redes de apoyo: “Cada una lo vive diferente. Algunas tienen más sequedad vaginal, otras más sofocos, y vamos compartiendo lo que nos funciona”.
Tratamientos y avances medicos
El tratamiento de la menopausia ha evolucionado significativamente. Según datos recientes, el tratamiento hormonal en España ha aumentado pero sigue siendo bajo. La terapia hormonal sustitutiva, cuando está indicada, puede reducir los síntomas vasomotores en hasta un 90% de los casos.
«La información y el autoconocimiento son fundamentales. Cuando entiendes lo que te está pasando, puedes manejarlo mejor»
Diana
Ejercicio y bienestar: claves para una mejor calidad de vida

«También es muy recomendable tomar lácteos y hacer ejercicios de fuerza para potenciar la musculación», explica Diana. La Dra. Payá respalda esta aproximación: «El ejercicio físico es fundamental para reforzar la formación de hueso y controlar con densitometrías el estado de la calcificación ósea». La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria señala que las mujeres que reciben tratamiento personalizado experimentan una mejoría significativa en su calidad de vida. Existen tratamientos hormonales como la terapia hormonal sustitutiva. Hay de varios tipos, con estrógenos y progesterona, y se presentan en parches, en spray y en pastillas. “Actualmente, aunque no está aprobado por la Agencia Española del Medicamento, cada vez se oye más hablar de algo que se llaman los pellets de testosterona, al final es testosterona que se pone a nivel subcutáneo en el brazo y que se tiene que ir recambiando”.
Nuevo paradigma
«No es el fin de nada», concluye Diana. «Es una fase más, que requiere adaptación y comprensión, pero también puede ser un momento de descubrimiento personal”. En este sentido los expertos recomiendan un abordaje específico para el tratamiento de la menopausia en los centros de salud y hospitales ante la necesidad de muchas de estas mujeres de ayuda profesional, la sanidad debe estar a la altura de sus necesidades.
La Dra. Payá cierra con una reflexión esperanzadora: «Estamos viendo un cambio generacional. Las mujeres ya no viven la menopausia en silencio. Buscan información, comparten experiencias y demandan una atención integral. Este es el camino hacia una comprensión más profunda y un mejor manejo de esta etapa natural de la vida”. Sin embargo, la doctora insiste en que aún queda camino por recorrer: «Necesitamos más investigación, más recursos y, sobre todo, más visibilidad. La menopausia no es el fin de nada, sino una etapa más en la vida de las mujeres que merece ser entendida y atendida adecuadamente”.
Como demuestran los testimonios de Ada y Diana, con el apoyo adecuado, información y recursos, la menopausia puede ser una etapa de transformación y crecimiento personal. El desafío está en crear entornos más inclusivos y comprensivos que permitan a las mujeres vivir esta transición natural con dignidad y apoyo.












