
13:00 CET, 18 de enero de 2025, Valencia
En El Patriarca, la digitalización de protocolos notariales generó una alianza inesperada entre católicos y mormones. Esta unión, que pareciera ser un designio de Dios, es vital en el proceso de conservación de la memoria española.
Esta historia comienza a mediados del siglo XIX, en la cocina del Colegio y Seminario Corpus Christi “El Patriarca”, cuando Manuel Castillo, colegial perpetuo de esa institución, descubrió un tesoro histórico utilizado como envoltura para pescado. En medio de trastes y comida, aquel hombre identificó que la hoja de papel que cubría al animal muerto no era una simple cobertura; estaba escrita en letra antigua. Un hecho que cualquiera habría pasado por desapercibido, en los ojos de este personaje no significaba lo mismo. Castillo era un erudito de la Ilustración, interesado en la cultura. Así que tan pronto reconoció ese elemento, le preguntó a uno de los empleados del lugar:
– ¿Esto qué hace aquí?
– Resulta que hemos ido al mercado y nos han envuelto el pescado en esto – fue la respuesta que recibió.
La curiosidad de Castillo fue tanta que, luego de tomar la hoja y guardarla, decidió ir al puesto del mercadillo para buscar al vendedor de aquel producto marino. Cuando lo encontró, este le dijo:
– Es que yo he comprado en un saldo y me han dado unos documentos antiguos y yo los tiro para envolver pescado.
Una contestación insólita, pues, tras revisarlos, Castillo constató que se trataban de protocolos notariales. Nada más y nada menos que documentos legales de gran importancia histórica por la información que se puede encontrar en estos. Durante siglos, gran parte de los aspectos de la vida social se protocolizaban; era común que trataran temas como testamentos, contratos matrimoniales, compraventas, fletes de barcos, pleitos por propiedades e incluso derechos de riego. Desde ese descubrimiento en la cocina, aquel hombre emprendió una tarea titánica para comprar la mayor parte de ellos. Una labor que lo llevó a recolectar 36.000 piezas de estos archivos.
Esa colección documental, desconocida para muchos, pero relevante para el mundo, aún reposa en el Colegio “El Patriarca”. Esta edificación, ubicada entre la calle de la Creu Nova y Sant Joan de Ribera en Valencia, alberga una impresionante riqueza histórica. Recorrer sus pasillos y salones es adentrarse en una cámara del tiempo, donde el pasado se vuelve presente y el futuro un elemento para conservarlo. Precisamente, es a través de unas máquinas, semejantes a unas particulares fotocopiadoras, que se está llevando a cabo la digitalización de los protocolos notariales recolectados por Castillo. Una labor que surge por un designio divino y que junta dos vertientes religiosas: la católica y la mormona.