El reto de migrar desde la Costa colombiana a Cataluña

La migración colombiana crece en España mientras las comunidades latinas reivindican sus identidades lejos de casa

Ana María Guzmán es una mujer colombiana y madre soltera que, hace más de dos décadas, dejó atrás todo lo que conocía en Barranquilla para comenzar una nueva vida en Barcelona. La decisión de emigrar no fue sencilla, pero estuvo motivada por la esperanza de encontrar mejores oportunidades para ella y su hijo. Desde su llegada, Ana María ha enfrentado un camino lleno de desafíos usuales del inmigrante: adaptarse a un entorno culturalmente distinto, lidiar con la soledad al inicio y superar los prejuicios que a menudo enfrentan los colombianos en el extranjero, siendo ejemplo de la preservación de la identidad cultural entre inmigrantes colombianos en España.

Pese a los obstáculos, su relato refleja progresos personales, instantes de intensa nostalgia y, sobre todo, una fortaleza inalterable que ha definido su experiencia migratoria. Ana María no solo ha logrado edificar un hogar lejos de su lugar de origen, sino que también ha logrado mantener y reforzar su identidad como mujer costeña en un entorno donde las diferencias culturales pueden parecer un impedimento.

Contexto de las migraciones colombianas a España

El fenómeno migratorio de colombianos hacia España ha ido en constante aumento durante las últimas décadas, consolidándose como una de las principales corrientes migratorias en el país ibérico. La agravación de los casos comenzó a finales de los noventa, motivada por la crisis económica y social que impactó a Colombia entre 1998 y 1999, particularmente en zonas como el Eje Cafetero. La similitud en el idioma y oportunidades laborales de España lo hicieron un destino atractivo para todos los que consideraban migrar.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), para 2016 y justo después de la anulación del requisito de Visa Schengen para ciudadanos colombianos, residían en el país cerca de  140.527 personas con nacionalidad colombiana en situación regular. Esta cifra experimentó un aumento, alcanzando 206.719 en 2019. Para el reportaje de 2024, más de 700.000 personas con nacionalidad colombiana residían en el país, encabezando las listas de llegadas a España, seguidas por los marroquíes y venezolanos.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE). Autora: Sophia Moncayo · Creado con Flourish

La migración colombiana a España ha sido mayoritariamente femenina desde sus inicios, con las mujeres cabeza de hogar qué, como Ana María, vinieron en busca de mejores oportunidades económicas y posibilidades de una vida más estable.

Empezar de nuevo

Al llegar a Barcelona a inicios de la década de los 2000, Ana María no contaba con muchos euros en la cartera, pero sí con la decisión de mejorar su calidad de vida; por ella y por su hijo. Se estableció como mesera y empleada de limpieza en restaurantes, trabajos que, según la Universidad CEU San Pablo de Madrid, son realizados por al menos el 20% de los inmigrantes en España. Estas ocupaciones, que aunque suelen ser de baja remuneración, ofrecen una vía de entrada al mercado laboral para muchos latinoamericanos, que varias veces, no lograrían en su país natal.

Ana María hablando con su hijo, Carlos Miguel por teléfono. Por: Sophia Moncayo

“Los primeros meses fueron muy duros. Vivía en un barrio donde no conocía a nadie y el catalán me costaba full… Pero la peor parte fue sentirme tan sola. Al principio solo hablaba con mi hijo, a través de llamadas internacionales carísimas”, cuenta Ana María, quien recuerda con melancolía sus primeros años en España.

Meses después de su llegada, Ana María logró reunir el suficiente dinero para traer a su hijo, Carlos Miguel —quien en ese momento tenía 9 años— desde Colombia. Esta fue una de las decisiones más importantes en su vida, ya que significaba reunir a su familia en un lugar que les prometía una mejor vida.

Con su hijo a su lado, Ana María pudo estabilizarse, lo que le permitió adquirir un piso en Tàrrega, un pequeño municipio de la provincia de Lleida, en Cataluña. “Cuando compré la casa, me sentí completa, como si todo hubiese valido la pena”, afirma Ana María, reconociendo que el sentimiento de pertenencia al país comenzó a afianzarse con la compra de su propio hogar.

A día de hoy, Carlos Miguel es la viva imagen de la nueva cohorte de colombianos en Europa. A sus 28 años, reside entre España y Finlandia, a donde suele viajar para visitar a su pareja, una joven originaria de dicho país. Aunque ha estado independizado durante varios años, el contacto diario con su madre mantiene viva su relación.

El nuevo rostro de los jóvenes colombianos de segunda generación en España

Como otros inmigrantes, Carlos Miguel ha vivido las dificultades de la xenofobia estructural y la precariedad laboral.

«Ser niño en España fue bacano. Pero ya crecer y empezar a buscar trabajo es otra vaina«, cuenta Carlos Miguel, por medio de una videollamada. “Al principio, todo el mundo te sonríe, pero luego te das cuenta de que no quieren contratarte porque no confían en ti, solo porque te escucharon tu acento distinto. No importa cuántos títulos o experiencia tengas, incluso si los conseguiste en España; siempre hay una sospecha«. El joven relata que tuvo que aceptar trabajos mal remunerados, muy por debajo de sus capacidades avaladas por títulos universitarios en Ingeniería Informática de la Universitat Politècnica de Catalunya, solo para poder mantenerse y colaborar en el hogar. “Cuando por fin me dieron la oportunidad de trabajar en algo relacionado con mi carrera, sentía que tenía que esforzarme el doble para que me dieran siquiera la mitad de reconocimiento, y aun así no fue suficiente. Es como si siempre te miraran con lupa, esperando que cometas un error”.

La llegada a un nuevo país se convierte en un desafío mayor cuando, además de adaptarse a un entorno desconocido, se enfrenta a barreras sociales y económicas. Según María Margarita Echeverri Buriticá, Doctora en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, los inmigrantes colombianos, especialmente los jóvenes, no solo enfrentan discriminación, sino que viven una constante fragmentación de su identidad. Esto ocurre debido al estigma que impone la sociedad receptora, que los asocia con estereotipos negativos sobre el narcotráfico y la violencia, distorsionando y cohibiéndolos de demostrar su verdadero potencial.

Fuente: Instituto 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER. Autora: Sophia Moncayo · Creado con Flourish

En España, la situación laboral de los jóvenes inmigrantes es un reflejo claro de estas dificultades. El salario medio de los jóvenes inmigrantes es en un 8% inferior al de los españoles, lo que se traduce en una brecha económica significativa. Además, la tasa de desempleo entre los extranjeros es casi el doble que la de los autóctonos, evidenciando que, a pesar de los esfuerzos por integrarse, desafortunadamente las oportunidades siguen siendo limitadas. Estos datos resaltan la difícil realidad de jóvenes como Carlos Miguel, quienes a pesar de valorar las ventajas económicas que ofrece el país, se ven atrapados en un ciclo de precariedad laboral que los mantiene en constante lucha.

¿Cómo mantener la identidad cultural y no fallar en el intento?

A pesar de su establecimiento personal en España, Ana María nunca ha dejado que su identidad costeña desaparezca, siendo la comida colombiana un componente esencial de su vida cotidiana. En su casa, las arepas de huevo, el cayeye, el arroz de coco y el aguapanela son parte de su menú diario.

Los nuevos inmigrantes tienen la fortuna de vivir en una época en la que los productos latinoamericanos como los deditos/tequeños de queso, la harina de maíz precocida, las gaseosas y dulces típicos, entre otros, están disponibles con facilidad en grandes cadenas de supermercados como lo son Mercadona, Lidl o Aldi, a precios razonables y en un ambiente más accesible para aquellos que desean conservar el gusto de su tierra natal en su rutina diaria. No obstante, para Ana María no siempre fue así: cuando llegó a España, para obtener los ingredientes tradicionales más básicos como panela o fríjoles rojos, necesitaba visitar supermercados especializados, que no solo eran escasos y lejos, sino también caros. A veces, incluso tenía que asignarlos a familiares que provenían de Colombia, abonando costos elevados por el traslado y aguardando semanas para obtenerlos. Ana María experimentó ese cambio de un mercado restringido y excluyente a una propuesta considerablemente más inclusiva, sosteniendo que este progreso no solo muestra la demanda en aumento, sino también la incorporación de la cultura latina en la vida diaria de España, algo que se puede festejar como un éxito para las comunidades de inmigrantes.

Fuente: Delectatech. Autora: Sophia Moncayo · Creado con Flourish

“No importa cuántos años lleve aquí, siempre me hará falta la comida de mi tierra”, asegura Ana María, quien frecuentemente visita el restaurante Tasty Sabor Casero en Tàrrega, un pequeño establecimiento colombiano que se ha convertido en su punto de encuentro con otros colombianos, como los dueños del lugar, una pareja de samarios que siempre reciben a todos sus clientes con una sonrisa de oreja a oreja y Claudia, su hermana menor, que llegó a Europa de forma contemporánea a ella.

Aunque la red de apoyo de Ana María es principalmente colombiana, las conexiones con otros inmigrantes latinoamericanos le permite enlazarse con personas que comparten su misma historia. Yenny, su amiga boliviana, es un claro ejemplo de cómo los inmigrantes pueden unirse a través de fronteras. A partir de sus respectivas realidades, ambas partes encontraron en su amistad espacios para compartir experiencias, recordar tradiciones y preservar la esencia de la cultura.

Ana María disfrutando la noche con su amiga Yenny. Por: Sophia Moncayo

Este fenómeno de solidaridad y respaldo recíproco entre inmigrantes de América Latina en España está avalado por múltiples investigaciones. De acuerdo con un estudio divulgado en la revista Anduli, los inmigrantes en Sevilla utilizan las comunicaciones, ya sean formales o informales, originadas en su país natal y en el país de destino, lo que favorece su integración y adaptación a la sociedad que los recibe. Adicionalmente, otros estudios realizados por el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI) resaltan que las redes sociales juegan un rol esencial en la integración de los inmigrantes, brindando apoyo emocional y práctico en su proceso de adaptación. Esto se ve en los grupos y cuentas de Facebook, TikTok e Instagram dirigidas para latinoamericanos en Europa, donde la comunidad comparte consejos, vivencias o simplemente; socializa y crea relaciones.

En Cataluña, Ana María no solo encontró un lugar para vivir, sino también un espacio para reconstruir su identidad. Desde los encuentros con Yenny, hasta las charlas con su vecino español José, su cotidianidad se caracteriza por pequeños gestos que resaltan su identidad y procedencia. Las empanadas de carne molida siempre están presentes en la mesa, el acento costeño continúa siendo un componente inquebrantable de su idioma, y los relatos de la vieja Barranquilla se vinculan con su actualidad en Tàrrega. Sin embargo, para Ana María, ser migrante no solo implica ajustarse, sino también romper estereotipos. Con cada conversación, se desafía la percepción de los colombianos en España y abre caminos para que las próximas generaciones de inmigrantes puedan ser vistas más allá de los sesgos.

Metodología

Base de datos

Este reportaje individual se basa en un exhaustivo análisis de datos obtenidos de fuentes oficiales, fiables y reconocidas. Algunas de las entidades a través de las que se hicieron la recolección fueron:

  • El Instituto Nacional de Estadística (INE), donde se hallaron datos exactos acerca de los flujos migratorios y la presencia de colombianos en todas las comunidades autónomas que permitieron situar el desarrollo de esta población en poco más de las dos últimas décadas. Del mismo organismo se usaron las tasas de paro, para entender mejor la desigualdad de los inmigrantes ante los españoles en cuestiones de empleo.
  • El Informe Observatorio Demográfico CEU de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, con la dirección del Dr. Joaquín Leguina Herrán (catedrático Emérito de la institución) y la coordinación de Alejandro Macarrón Larumbe (ingeniero de Telecomunicaciones), sobre las incidencias de trabajo de los inmigrantes; datos que demuestran la situación laboral de numerosas personas, donde terminan cubriendo los huecos existentes en el mercado laboral español.
  • Los aportes con enfoque académicos de María Margarita Echeverri Buriticá (colombiana radicada en España, y Doctora en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid), que fueron cruciales a la hora de describir cómo los prejuicios negativos acerca de los colombianos, en particular los jóvenes, impactan y restringen su asimilación en un nuevo país. Esto sitúa al reportaje en un contexto de vivencias discriminatorias y fragmentación de identidad, ofreciendo una base teórica que fortalece los testimonios recolectados.
  • Instituto 40dB, donde se utilizaron sondeos recientes para EL PAÍS y la Cadena SER acerca de la percepción social de los españoles votantes hacia los inmigrantes, recolectados entre el 25 y 27 de septiembre del 2024, siendo esenciales por su novedad y para analizar los prejuicios y estereotipos que están presentes.
  • Los análisis de más de 250.000 establecimientos alimentarios en España de Delectatech, herramienta de Big Data, especializada en el sector restauración, que evidenciaron la innegable extensión y efecto económico de los restaurantes latinoamericanos, resaltando su aporte a la red empresarial en España.
  • Revista Andaluza de Ciencias Sociales (Anduli) con su estudio de caso «Los Inmigrantes ante las Redes de Apoyo«, ejemplifica la importancia de la constante comunicación y soporte, ya sea formales o informales, y cómo estas desempeñan un rol trascendental en la incorporación de los inmigrantes en la sociedad española.

Tratamiento

El componente cualitativo se fundamentó en trabajo de campo reflejado en entrevistas efectuadas en una estadía en Tàrrega (provincia de Lleida, Cataluña) durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo. Estas entrevistas abarcaron diálogos detallados con Ana María Guzmán, quien relató sus experiencias acerca de migración, integración y conservación de su cultura. Además, de forma remota se tomó en cuenta el punto de vista de Carlos Miguel, su hijo y de Yenny, su amiga boliviana, quienes con sus declaraciones brindaron una perspectiva externa más profunda acerca de las interacciones y contribuciones de la entrevistada en su ambiente.

Tanto los datos cuantitativos como cualitativos se unieron y estructuraron para detectar patrones, tendencias y diferencias. Esta metodología propició la creación de una narrativa robusta que fusiona datos estadísticos con relatos personales, ofreciendo una perspectiva integral y humanizada del fenómeno migratorio.

En otra parte, los componentes esenciales, como declaraciones y datos sobresalientes, se mostraron en negrita y/o cursiva, subrayando su relevancia en la narrativa. Esta táctica no solo hizo más sencilla la lectura, sino que también destacó los elementos más relevantes del análisis.

Visualizaciones

La totalidad de los gráficos se desarrollaron utilizando la herramienta Flourish, plataforma en línea para la visualización de datos. Esta representó las estadísticas por medio de ilustraciones claras y comprensibles que simplificaron y proporcionaron un respaldo visual para los argumentos propuestos en el reportaje, potenciando la comprensión del lector acerca de los asuntos tratados.

Imágenes

Aun así, durante la maquetación del reportaje, debido a restricciones técnicas, no fue posible incorporar gráficos interactivos directamente en el texto. Como alternativa adversa, se incluyeron imágenes estáticas de los gráficos, junto con enlaces a sus visualizaciones completas en la leyenda.

Por último, las fotografías que acompañan este reportaje se tomaron con una cámara analógica Canon Sure Shot BF y un rollo Kodak Gold, instrumentos poco convencionales en la actualidad pero que en mi opinión, facilitan el detener el tiempo con una calidez inigualable. Cada imagen, con tonalidades delicadas y texturas melancólicas, busca transmitir un sentimiento verdaderamente humano, íntimo y cercano, que establece una conexión con la historia relatada. Es un homenaje a lo palpable, a lo imperfecto, a esos instantes que, al igual que la propia migración, están repleto de matices.

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