Los grupos de rock emergentes en la Comunidad Valenciana ganan fuerza e impulsan el auge de las bandas musicales
14:57 (CET) – 20/01/2025 | Valencia. «Somos tan músicos como los de la orquesta. Nuestro rock también puede encontrar un espacio en la cultura valenciana. Todos compartimos el mismo sentimiento», revela con entusiasmo uno de los integrantes del grupo Malditeria. Según datos del Ministerio de Cultura, existen 545 sociedades musicales en el territorio valenciano. Este es uno de los ejemplos que ilustra la relevancia de la música en la Comunidad: es parte de su idiosincracia. Y bandas como Malditeria, L ‘Home Brut, Hey Zuri y Asqueiot también fueron creadas con la intención de formentar el conocimiento del talento musical local.
El rock valenciano es un mosaico de talento, pasión y resiliencia. Desde los rincones de la Comunidad, muchas bandas emergentes desafían las adversidades para hacerse un nombre en la escena musical. Entre ellas, Malditeria no solo destaca por su sonido auténtico, sino también por encarnar el espíritu soñador de las formaciones locales.
Maldita perseverancia
El sueño de formar una banda suele comenzar en un garaje, con instrumentos prestados, cables viejos y canciones que solo ellos entienden al principio. Así empezó Malditeria, un cuarteto de jóvenes alicantinos que, con más pasión que recursos, improvisaba ensayos en la cochera de uno de ellos. “Nuestro micrófono era el mismo que usaban para el karaoke en las fiestas familiares”, recuerda su vocalista, entre risas. Pero pronto descubrieron que el verdadero reto no estaba en perfeccionar su sonido, sino en hacerse escuchar. Con miles de canciones subidas diariamente a plataformas como Spotify, lograr visibilidad es casi un milagro, especialmente sin presupuesto para grabaciones profesionales, promoción o giras.
Malditeria nació en Ibi, un pequeño pueblo del interior de Alicante. En 2017, tras la disolución de Skakeados, una banda de ska-punk de la que formaban parte algunos de sus miembros, Arturo (voz), Raúl (guitarra) y Nando (batería en ese entonces, pero hoy en día bajista) decidieron dar un giro radical a su carrera musical. Buscaban crear un proyecto más comprometido y personal, inspirado en bandas de rock como Platero y Tú y Leño. Desde sus comienzos se han tenido que enfrentar a retos comunes en el mundo de la música independiente. Debían encontrar lugares en los que ensayar y proyectar su música a niveles nacionales, para que escucharan aquello que tenìan que decir. Sin embargo, la perseverancia y la pasión de estos chicos los han impulsado a seguir adelante.
A pesar de ello, la banda ha conseguido crear una base de seguidores fieles que no solo asisten a sus conciertos, sino que corean sus canciones como si fueran himnos generacionales. En una de sus presentaciones más recientes, en un pequeño local de Alicante, Malditeria logró llenar la sala. La energía del público alcanzó su punto máximo cuando todos gritaron al unísono el estribillo de su canción más conocida, “Derrapando al Cementerio”: “Pero qué más da, hoy es tu final, eres libre ya, llegaste derrapando al cementerio”.
Sin embargo, detrás de la euforia y los aplausos se esconde una realidad mucho más compleja. La alegría que se vive sobre el escenario contrasta con las dificultades que enfrentan bandas como Malditeria fuera de él. Ensayos en locales compartidos, equipos que necesitan reparación constante y el esfuerzo de autogestionar todo (desde las grabaciones hasta la promoción en redes sociales) forman parte de una rutina extenuante. Aunque esa noche parecía que el mundo les pertenecía, el camino de una banda independiente está lleno de obstáculos, donde el talento y la pasión no siempre son suficientes para vencer las barreras de una industria que premia a los más grandes.
El entorno musical
En Alicante, la escena musical tiene muchas oportunidades porque existen muchas bandas locales y mucho público que quiere disfrutar de ellos. Sin embargo, también cuenta con un panorama en el que los espacios dedicados a la música en vivo son más bien pocos. Además, los medios más fuertes no expresan el apoyo y esto dificulta el crecimiento de las bandas más emergentes. En gran parte, esto se debe a que, actualmente, el rock como género de música no consigue atraer gran cantidad de oyentes como antes, en su época dorada.
Malditeria no surge de la nada, cuentan con una experiencia previa de la mayoría de los miembros. Son muchos años los que individualmente cada participante lleva tocando. Ellos abogan por seguir adelante, “Tienes que buscarte la vida. Si no te mueves tú, nadie lo hará por ti”, comenta Raúl.
A pesar de todo esto, la banda ha sabido proyectarse a través de plataformas y redes sociales, como Instagram o plataformas como Spotify o Bandcamp; que son aliados fundamentales para promocionar su música y conectar con su audiencia. Una de las cosas que les ha hecho crecer en gran cantidad ha sido la colaboración con otros grupos de música y promotores. De esta manera, les ha permitido participar en festivales y compartir escenarios con otros muchos artistas.
Sostenibilidad en la música
Mantenerse y poder seguir en el mundo de la música independiente no es nada fácil. Sus principales fuentes de ingresos son los conciertos, el merchandising y el streaming de sus canciones a través de las principales plataformas. Reconocen que todos los beneficios que tiene la banda son para sustentar y cubrir sus costes básicos. Si en algún momento tienen alguna ganancia superior, lo ahorran para poder continuar produciendo discos sin necesidad de poner todo de su bolsillo. Y así, uno detrás de otro. “La música no solo es componer y tocar; también es invertir en grabaciones, promocionarte y moverte constantemente”, explica Arturo.
El paso del Covid-19 representó un gran golpe para la banda. Retrasó su primer álbum “Zozovra” y no tuvieron ninguna ganancia en ese tiempo. Según un informe del Parlamento Europeo, la pandemia tuvo un impacto devastador en la industria cultural y creativa, con una gran parte de los artistas del sector enfrentando pérdidas económicas significativas, debido a la cancelación de eventos en vivo, conciertos y festivales. Aun así, aprovecharon el tiempo para experimentar, grabar versiones acústicas y componer nuevas canciones. Intentaron mantenerse activos y cercanos a sus seguidores a través de sus redes sociales. Para el grupo, la clave es la perseverancia y no perder el rumbo en aquello que quieren conseguir.
«Malditeria es mucho más que música; es la prueba de que cuando se quiere, se puede. Aunque suene estúpido. Sufrimos, en exceso. Pero lo conseguimos. Hay que intentarlo siempre, y más aún con el rock: nunca defrauda», confiesa Nando.
Una mirada hacia el futuro
Malditeria no es solo una banda, sino un ejemplo de resistencia dentro de un sector cada vez más competitivo. Las relaciones entre los miembros del grupo han evolucionado con el tiempo, pasando de ser compañeros a ser amigos y una verdadera familia. «En el fondo, somos como hermanos. Discutimos, pero siempre nos apoyamos. Esa es nuestra fuerza», afirma Raúl. En el concierto del 9 de octubre, en el que pudieron tocar en su casa, el público vitoreaba el nombre del grupo y bailaba al son de sus canciones. Un ambiente lleno de familiares, amigos y conocidos que apoyan a la banda.
Su segundo álbum, «Contratos de viernes noche», busca consolidar a Malditeria como una de las bandas de rock and roll más prometedoras en el panorama nacional. Han recorrido diversas ciudades, presentando este disco y llegando a públicos de Madrid, Valencia y el País Vasco. A pesar de los desafíos, los integrantes mantienen una actitud positiva. “No hacemos esto por fama o dinero, lo hacemos porque es lo que amamos. Y mientras haya alguien que disfrute nuestra música, seguiremos adelante”, concluye Arturo.
Malditeria es mucho más que una banda de rock; es un ejemplo de perseverancia, pasión y lucha por mantener viva la música independiente en un contexto desafiante y en constante evolución.



