El azote de la DANA en las carreteras

Última actualización: 20 de enero de 2025, 22:29 (Europe/Madrid)

El 29 de octubre de 2024 ha pasado ya a la memoria de todo un país, en especial de toda una comarca, l’Horta Sud. Este desastre es el peor registrado desde hace un siglo, considerado por expertos como el peor momento de la historia de los valencianos. Además de los 224 muertos registrados hasta el momento, han habido más de 900.000 afectados e incontables daños entre casas, vehículos y vías públicas.  Ahora, el pueblo depende de las ayudas para reparar estos daños causados por la DANA.

Ángel Bueno, Mario González y Lara Benavent

Vehículos siniestrado por la DANA cerca de Benetusser.
Coche siniestrado en Benetússer con gente descansando sobre él. Mario González

En Paiporta, una de las localidades más afectadas por la reciente DANA, la destrucción provocada por las inundaciones no solo alcanzó a las casas y las calles, sino también a uno de los elementos clave del día a día de sus habitantes: los vehículos. Lo que era fundamental para trasladarse hacia las ciudades de alrededor, ahora ha pasado a formar parte de los denominados “cementerios de coches”. Muchos de los vehículos, como los de J.B., desaparecieron arrastrados por la riada y otros quedaron destrozados y llenos de lodo. 

“Perdimos los dos coches coches familiares”, relata Jose, vecino de una de las fincas golpeadas por el desastre. En su caso, utilizaba el coche diariamente para trasladarse a Valencia, donde trabaja. Su mujer y su hijo, compartían el vehículo restante. Su mujer lo usaba para desplazarse ocasionalmente y su hijo para ir a la universidad. “Perder los coches nos deja prácticamente atrapados. Desplazarme hasta mi zona de trabajo con transporte público es casi imposible”, nos dice Jose. “Además, no había transporte para todos los que hemos perdido los vehículos, y el poco que había era importante que lo utilizaran los voluntarios, que tanto nos han ayudado”. 

En varias zonas, los vehículos están apilados y amontonados, mostrando una imagen muy impactante. La mayoría cubiertos de lodo, aplastados por escombros que arrastró el agua o incluso arrastrados a kilómetros de distancia. Los coches son un recordatorio de lo que sucedió el pasado 29 de octubre en Valencia. “Cuando pudimos ir a buscar nuestros coches, solo encontramos uno de los dos y estaba completamente destrozado”, lamenta J.B. 

Montaña de vehículos apilados siniestrados tras la DANA que afectó a Valencia en Benetússer
Pila de vehículos siniestrados en Benetússer. Mario González.

De la misma forma le pasó a Ismael, taxista de profesión desde hace más de 20 años. En su caso, los daños le han supuesto una pérdida enorme. No ha perdido solo del transporte de la familia, sino también de la única fuente de ingresos después del fallecimiento de su mujer. “Llevo más de dos meses sin trabajar, y las ayudas tardan en llegar”, nos dice Ismael.  Entretanto, el taxista intenta mantener a su familia con lo que ha ahorrado en los últimos años. 

Mientras Paiporta intenta reconstruirse y volver a la normalidad, las imágenes de los cementerios de coches siguen siendo un símbolo de lo ocurrido. Para Jose e Ismael, como para muchas otras familias, la recuperación va a ser lenta. “Sabemos que vamos a volver a estar bien, pero es un proceso muy lento y necesitamos las ayudas cuanto antes”, reivindica Ismael. 

El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) es una entidad pública encargada de las indemnizaciones por los daños ocasionados por fenómenos naturales. Se encargan de esta tarea siempre que las personas o empresas afectadas tengan un seguro activo.

En situaciones como las producidas por la DANA, cuando el evento se considera un “riesgo extraordinario”, el Consorcio asume la responsabilidad de gestionar las reclamaciones y las indemnizaciones correspondientes. Estos eventos suelen estar excluidos de la cobertura habitual de las pólizas de seguros. 

Desde el 30 de octubre de 2024, el CCS publica notas informativas sobre las inundaciones producidas en Valencia y la gestión de las indemnizaciones que les corresponde asumir. En la décima y última publicación, el Consorcio contabilizó 225.247 solicitudes de indemnización en la provincia de Valencia (95,5%), de las cuales 135.000 aproximadamente apelan a vehículos automóviles

De esa cifra, a las 8 de la mañana del 15 de enero de 2025, la entidad únicamente ha pagado unas 55.000 solicitudes por un importe de 482 millones de euros.  Es decir, 78 días después de la tragedia aún quedan 80.000 solicitudes por atender, o lo que es lo mismo, más de la mitad del total (59,6% por pagar). Tras unas primeras valoraciones, la realidad es que el seguro español se enfrenta al mayor siniestro ocurrido jamás. 

El CCS tenía acumulado unos 12.000M de euros para cumplir su misión y propósito de la organización y hacer frente a un hecho de semejantes magnitudes. Juan Blas Tormo, experto en seguros, explica que, mediante la contratación de cualquier seguro en España, un porcentaje va dirigido a este fondo público para riesgos extraordinarios. 

“El único requisito es tener un seguro en vigor. En primer lugar, se debe realizar una peritación previa. No van a enviar dinero a todas partes sin verificar los daños, aunque dadas la tensión que se vivió en los municipios afectados, el consorcio ha actuado de manera generosa. Mejor dicho, humana”, apunta Tormo 

Carlos Cuerpo, ministro de Economía, destacó, apenas dos semanas después de lo sucedido, “la urgencia” para acelerar todo lo posible esos pagos “para que los valencianos puedan empezar a rehacer sus vidas”. Para ello, tomaron medidas que agilizaron los trámites burocráticos del Consorcio, como por ejemplo la exención de aportar DNI o Certificado Digital en la solicitud. 

Delegaron en las propias aseguradoras la realización de algunos trámites y documentación. También se apoyaron en alrededor de 1.000 peritos más y 3.000 trabajadores de las compañías de seguro para atender a gran velocidad las peticiones. 

A pesar de las energías puestas en la cobertura de los damnificados, la realidad es que el 60% de los propietarios todavía no ha recibido ni un solo euro. Autobuses colapsados, horas invertidas en desplazamientos, dificultades para ir a comprar, teléfonos que “en estos momentos están ocupados” y que aconsejan que “llame más tarde». Este es el día a día de las decenas de miles de personas que se mantienen a la espera de la indemnización para poder sustituir la pérdida. 

La entidad ha informado que, en el caso de los vehículos que resulten completamente destruidos, con un 20% adicional al valor venal. Esto se hace con el fin de ayudar en la compra de un nuevo vehículo.

El valor venal es el valor del automóvil en el mercado en estos momentos. Los peritos tienen en cuenta a la hora de hacer la peritación varios aspectos. Entre ellos están la depreciación debido al uso, la antigüedad en base a la fecha de matriculación, el desgaste y otros factores. 

De la teoría a la práctica, hay un trecho y, como de costumbre, nunca llueve a gusto de todos. Lo cierto es que hay afectados celebrando las más que rentables cuantías percibidas. Hay otros que no están conformes, con cifras muy por debajo del valor de mercado actual. 

Carlos Riestra, residente de Catarroja, perdió de vista su coche, aparcado bajo el balcón de su casa, para posteriormente encontrarlo 100 metros calle abajo. Se trataba de un Ford Kuga St Line del año 2020 y que, por aquel entonces, le costó 22.500 euros. Carlos está contento con los 17.500 euros de la peritación, puesto que “echando cálculos, le ha salido a poco más de 104 euros al mes”. 

En la otra cara de la moneda se encuentra Diego González, vecino de Castellar Oliveral. También perdió su BMW 118d del año 2008 mientras visitaba en Horno de Alcedo a su familia. El coche tenía un valor de 23.000 euros en su momento y ahora le ofrecen 3.500. Él muestra su descontento al comparar su caso con el de su hermano, Brahim, que percibirá 3.000 euros por un Volskwagen Polo del 2004 (gama y valor inferiores). 

Estos testimonios son solo una muestra de las contradictorias directrices marcadas por el Consorcio. 

Vehículos siniestrado por la DANA en Valencia
Vehículo de Diego González. Ángel Bueno.

Ayudas para los vehículos damnificados

Para complementar la indemnización del Consorcio de Seguros por la pérdida o daños de los vehículos, el Gobierno anunció a finales de noviembre un paquete de ayudas. Este que consta de 465 millones y que conserva el propósito de reconstruir el parque móvil de las zonas afectadas. 

Pedro Sánchez fue el encargado de dar la noticia, explicando que “cada persona podrá recibir una ayuda de «hasta 10.000 euros» para poder comprar un vehículo en el caso de que su anterior medio de transporte hubiera quedado inutilizado”. 

Como en todo, hay que leer la letra pequeña. Las ayudas para la adquisición de vehículos se determinan en función del tipo de vehículo y su condición (nuevo o usado). 

Para coches nuevos, la ayuda es de 10.000 euros si el vehículo es eléctrico, Si es de combustión o híbrido, la ayuda es de 5.000 euros. En el caso de coches usados, la ayuda asciende a 4.000 euros en el caso de vehículos eléctricos, y a 2.000 euros si son de combustión o híbridos. 

En cuanto a motos nuevas, se ofrece una ayuda de 2.000 euros para motos eléctricas y 1.000 euros para motos de combustión o híbridas. Para motos usadas, la ayuda es de 1.000 euros si son eléctricas, y de 500 euros si son de combustión o híbridas.

Además, especificaron que los puntos de venta que se adhieran a estas ayudas no podrán vender coches a precios superiores a los que había el 28 de octubre, un día antes de las inundaciones. 

Recientemente, se ha podido conocer que el Consell ha aprobado una ayuda de 2.000 euros (2.500 vehículos adaptados) para los coches siniestrados por la DANA. Esta se podrá solicitar a partir del 16 de enero. El proceso permanecerá abierto hasta el 28 de febrero y no será necesario la compra de un nuevo vehículo. 

Un panorama poco optimista

Sin embargo, no se puede obviar la complicada situación que atraviesa el mercado automovilístico en estos momentos y que se ha visto acentuada en los últimos años tras la pandemia. Los precios de los coches han subido considerablemente. Esto se debe a la escasez de componentes, el aumento en los costes de fabricación, la elevada demanda y la falta de stock. Todo esto ha encarecido tanto los coches nuevos como los de segunda mano. 

Aunque las ayudas son necesarias, no siempre son suficientes para cubrir la diferencia entre el importe de estas y el precio real de los vehículos, sobre todo cuando se trata de modelos más asequibles o de segunda mano. Además, tampoco se debe pasar por alto la subida de precios en el mercado de vehículos seminuevos a consecuencia de la tragedia. 

En medio de una demostración sinigual de solidaridad, algunos han aprovechado la desgracia de los afectados para inflar los precios de sus vehículos y lucrarse a su costa. 

Por ello, es necesario que las políticas públicas no solo se centren en ofrecer ayudas a la compra, sino que también aporten soluciones al problema de los altos precios en el sector de los vehículos usados y faciliten el acceso a un vehículo para todos aquellos que lo necesiten para seguir adelante con su vida.

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