Cuando Valencia era la ciudad del Espectáculo

Las salas de cine y de teatro, hicieron proliferar el universo del espectáculo en la ciudad del Túria en los años 80 y 90

El espectáculo de barrio en Valencia vio un vuelco de su condición con el cambio de siglo. Valencia se constituía como una ciudad viva, llena de ofertas diferentes de cines y teatros de escalas menudas que ofrecían un universo de espectáculos en Valencia. De películas europeas y asiáticas, a salas de teatro donde daban sus primeros pinitos en la industria: Valencia era una ciudad donde había cabida para todos. 30 de estas salas se encontraban en el centro de la ciudad, mientras que diversos de estos establecimientos se situaban en las pedanías de la capital.

Mientras que en los años 80 y 90 en la ciudad y en sus pedanías proliferaban salas de cine por todos los rincones del territorio, con el cambio de siglo las condiciones supusieron la desaparición de gran parte de ellas. La cultura globalista y de los grandes acontecimientos hundió a muchos de los proyectos de alcance de los espectáculos en V.

La expansión de la modalidad de franquicias multi-sala que ofrecían blockbusters se mostraba una competencia monstruosa. Los cines empezaron a situarse en grandes centros de ocio, como los centros comerciales. Como contrapunto, las pequeñas salas de cine de barrio no podían competir contra modelos más rentables a nivel comercial y muchas de ellas obligaron a cerrar sus puertas. Otras a convertirse en espacios de ocio diferentes, como boleras. La rentabilidad de sus superficies comerciales se aprovechó por grandes corporaciones para establecer grandes empresas, tales como Zara o C&A.

En la actualidad, vemos cómo la industria del cine se resiste a despegarse de la magia que caracterizaba estos espacios. Algunas salas que se preservan, como los Babel, ofrecen sus películas en VO con subtítulos, tal y como empezaron. Un legado que muestra los resquicios de lo que un día fue Valencia.

Imagen destacada: el cierre de muchas de las salas de barrio deja cada vez más butacas vacías. Диана Дунаева

Deja un comentario