El valenciano como desafío para los estudiantes internacionales.

Valencia - Última actualización: 19 de noviembre de 2025, 15:55 (Europe/Madrid)

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Cada año, más de 800 estudiantes internacionales de distintos programas de movilidad llegan a la Universidad de València y se encuentran con un entorno bilingüe y multicultural. Para muchos, el valenciano supone un desafío en su adaptación académica, mientras que otros lo perciben como una oportunidad para enriquecerse culturalmente.

La Universitat de Valéncia (UV) recibe cada año alrededor de 900 estudiantes internacionales en sus diferentes programas de movilidad, sin contar a los estudiantes extranjeros que deciden realizar su formación completa en los diferentes grados que ofrece la Universidad. Sin embargo, desde su llegada se enfrentan a un desafío inesperado: adaptarse a la convivencia entre el español y el valenciano, una realidad lingüística que impacta en su vida académica, pues determina la manera en que se imparten las clases, pero sobre todo la manera en que podrán llevar a cabo la distribución de sus asignaturas durante el año académico , puesto que la universidad mantiene su equilibrio en un modelo bilingüe que hace parte de su identidad.

Aunque la universidad mantiene un formato oficial del 50% de docencia en cada una de estas dos lenguas. La Oficina de Relaciones Internacionales reconoce que, en la práctica, el valenciano suele percibirse “más como un obstáculo que una oportunidad” entre la comunidad de estudiantes internacionales . La razón es sencilla: la mayoría de estudiantes extranjeros no lo conoce y, en general, tampoco buscan aprenderlo.

Semana Internacional. Erasmus. Speed cafenet en la Facultad de filología. Foto: Miguel Lorenzo

Entre programas y limitaciones

Si bien la UV ofrece cursos de valenciano y organiza actividades de intercambio como el Speed-Cafenet, que se celebra a mitad del cuatrimestre, no cuenta aún con un programa específico de acompañamiento lingüístico para estudiantes internacionales. Aun así, intenta facilitar la convivencia y formación académica bajo una opción viable al terminar cada cuatrimestre: quienes se matriculan en una asignatura impartida en valenciano pueden realizar el examen final en español o en su idioma de origen.  Una medida pensada para que nadie quede fuera de los criterios de evaluación por cuestiones de falta de dominio de la lengua.

Pese a ese tipo de iniciativas, la demanda sigue siendo baja: “Los estudiantes internacionales no suelen querer cursar asignaturas en valenciano”, según registros de facultades como la de Filología y Traducció i Comunicació. Aun así, la institución recalca que el valenciano se considera lengua central dentro del recinto académico y que existen a su vez iniciativas como Trau la llengua, que buscan reforzar su presencia social para no perder su tradición.

La experiencia desde Brasil: aprender, escuchar y renunciar a algunas clases

Entre tantos alumnos encontramos a Gabriel, un estudiante brasileño de la Facultad de Filología, quien llegó a València con ganas de vivir en un entorno bilingüe. Aun así, admite que la adaptación no ha sido sencilla. “Fui a clases y después de un tiempo entendí un poco, pero con la carga de trabajo no pude ser constante. Cursé una asignatura en valenciano por curiosidad, pero me costaba seguirla mientras aprendía el idioma”, menciona Gabriel. Esa dificultad también ha influido en su trayectoria durante su formación académica. “Hay optativas que me interesan, pero como son en valenciano, prefiero no tomarlas. Y al matricularte, los grupos en castellano se llenan rápido, así que toca cambiarse. Es un obstáculo, pero manejable”.

A pesar de las dificultades, Gabriel reconoce que comprender la importancia del valenciano en la vida universitaria le ha ayudado a entender su presencia en las aulas. “Entiendo que para quienes lo hablan es importante tener clases en su idioma. Si no se usa en la universidad, se queda solo en lo coloquial y podría perderse”.


Si no se usa en la universidad, se queda solo en lo coloquial y podría perderse.

También señala que la comunicación institucional no le ha supuesto un problema, pues suele hablar en español e inglés, y cuando no, las herramientas de traducción ayudan.

¿Qué falta por hacer?

Desde la Oficina de Relaciones Internacionales, el compromiso con el valenciano sigue siendo claro y forma parte de la identidad de la UV. Pero para muchos estudiantes internacionales, la adaptación lingüística podría estar más acompañada. “Estaría bien tener un espacio para practicar valenciano en su escritura y pronunciación y que te corrijan en clase. Pese a que los profesores son comprensivos, un apoyo extra no estaría mal«, mencionan algunos estudiantes.

Entre todas las políticas institucionales y experiencias personales, el valenciano sigue reconociéndose como una pieza esencial en la vida universitaria dentro de la UV: es un símbolo de cultura y herencia que enriquece, pero que también plantea preguntas sobre cómo se debe acompañar a quienes llegan desde otros países para integrarse plenamente.

Banderas de diferentes paises colgadas en un patio.
Nick Fewings (Unsplash.com)

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