Un año histórico y lleno de cambios para el baloncesto profesional valenciano se acerca a su fin

Un repaso exhaustivo de la temporada 2024/2025 del Valencia Basket, CB L’Horta Godella y CEB Llíria

La temporada 2024-2025 ha estado marcada por las transiciones, los retos y la evolución constante dentro del ecosistema del baloncesto valenciano. Valencia Basket, L’Horta Godella y el CEB Llíria son equipos que han vivido un curso lleno de emociones, ilusión, desafíos y la mirada puesta en el futuro.

Valencia Basket: una restructuración plena de emociones

Para entender de dónde venía el equipo ‘taronja’ hay que remontarse a la temporada pasada. El entrenador fue Alex Mumbrú, pero no llegó a acabar el curso. El técnico barcelonés no fue capaz de cumplir con las expectativas; en Euroliga no consiguió clasificar al equipo ni al play-in (quedó decimotercero de 18 equipos) y los valencianos se marcharon a casa a las primeras de cambio, sin llegar a disputar ni siquiera la repesca. Mumbrú fue cesado el 5 de abril, tras caer ante el colista de la competición europea por 69-98 y perder así prácticamente cualquier oportunidad de pasar de ronda, como acabó sucediendo. 

En Liga ACB el equipo tampoco arrancaba y la afición se mostraba descontenta con la situación. Además, algo que también se le reprochaba a Mumbrú, y que el tiempo le ha dado a los críticos, es que no sabía sacar el máximo nivel de su plantilla; jugadores como Josep Puerto o Kassius Robertson no rendían como se esperaba. Finalmente, el año lo acabó Xavi Albert, que dejó al equipo cuarto en fase regular de liga pero cayó en la primera ronda de los play-offs ante UCAM Murcia.

La pretemporada 2024-25 supuso una profunda reestructuración en la plantilla del Valencia Basket, marcada por la salida de jugadores clave y la incorporación de nuevos talentos con el objetivo de revitalizar el equipo de cara a un curso muy especial en la historia del club ya que, debido a la construcción del nuevo Roig Arena, el club taronja disputaría su  última temporada en la Fuente de San Luís. 

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Después de 38 temporadas, el Valencia Basket dirá adiós a la Fuente de San Luis este año para mudarse definitivamente al Roig Arena. #fyp #parati #basketball #basket #roigarena #valencia #valenciabasket #fonteta #baloncesto

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Algunas de las bajas más destacadas fueron Kassius Robertson, Damien Inglis, Kevin Pangos, Jared Harper, Boubacar Touré, Víctor Claver, Alpha Kaba, Justin Anderson y Brandon Davies. Estas salidas, motivadas en parte por lesiones, bajo rendimiento o decisiones estratégicas, dejaron espacio para una renovación significativa del plantel.

Para compensar estas ausencias y el mal desempeño del equipo en la temporada anterior, el club volvió a contratar a una de sus máximas leyendas para dirigir el proyecto desde el banquillo: Pedro Martínez, siete temporadas después de su salida del club. El técnico catalán, en su primera etapa, llevó a la gloria a Valencia Basket, consiguiendo la primera Liga Endesa de su palmarés en el año 2017, además de ser subcampeones de Copa del Rey y de la 7DAYS Eurocup.  Ahora bien, ¿cuál fue el objetivo del Valencia Basket con el regreso de Pedro en un año tan especial? 

En cuanto a la gestión de la plantilla, el club apostó por fichajes que aportasen versatilidad, rebote ofensivo y tiro de 3: aspectos claves para el juego de Pedro Martínez. Matt Costello, Brancou Badío, Nate Sestina, Jean Montero, Ethan Happ y Luka Bozic se unieron al equipo ‘taronja’, aunque estos dos últimos no acabaron acumulando prácticamente minutos (Happ por lesiones y Bozic fue cedido al Hiopos Lleida). 

Además, la continuidad de Semi Ojeleye, renovado por dos temporadas, aseguraba experiencia y liderazgo en la plantilla. Por otro lado, la promoción de jóvenes talentos como Sergio de Larrea, seleccionado en el Mejor Quinteto joven de la ACB, reflejaba el compromiso del club con el desarrollo de su cantera y la construcción de un proyecto a largo plazo.

Con estas incorporaciones y la combinación de experiencia y juventud, el Valencia Basket buscaba consolidar un equipo competitivo que aspirase a alcanzar sus objetivos tanto en la Liga Endesa como en competiciones europeas. La dirección deportiva, liderada por Luis Arbalejo, trabajó para ajustar la plantilla y responder a las exigencias de la temporada en un contexto marcado por la transición hacia el nuevo Roig Arena y la aspiración de obtener una licencia permanente en la Euroliga. Pero, ¿realmente es la única opción de cara a futuro?, ¿a qué abre las puertas el Roig Arena? 

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El VBC estrenará nuevo estadio la próxima temporada: El Roig Arena. Sin embargo, debido a sus características élite ya apunta a ser el epicentro del baloncesto europeo y el club taronja tendrá que enfrentarse a decisiones complejas de cara al futuro: ¿NBA o Euroliga? ¿Tú qué opinas? ¿Cuál es la mejor opción para los valencianos? #fyp #basketball #parati #valenciabasket #roigarena #nba #nbaeurope #euroliga #euroligue #baloncesto #baloncestoespaña

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El traslado al Roig Arena marca, por tanto, una nueva era para el Valencia Basket. El nuevo estadio supondrá un salto cualitativo en instalaciones que va de la mano de un proyecto deportivo en construcción, donde el reto es transformar el potencial acumulado, tanto de la plantilla como de la cantera, en éxitos dentro y fuera de España. Con la Fonteta cerrando un capítulo dorado y el Roig Arena abriéndose como promesa de futuro, el club afronta el desafío de consolidarse definitivamente entre los grandes de Europa.

Una primera vuelta impecable devolvió la alegría al club taronja hasta la caída de febrero

Bajo las órdenes de Pedro Martínez, la alegría volvió a la ciudad del Túria con un estilo de juego muy reconocible y realizó una gran primera vuelta. De hecho, el medio digital Relevo, publicó una pieza en diciembre en la que afirmaba que era “el equipo a batir esta temporada”. Con un rendimiento inmejorable de sus fichajes, el asentamiento del núcleo que sí permaneció en el club tras el verano y la ruptura de Sergio de Larrea como una pieza clave desde la cantera, el Valencia Basket lideró la primera mitad de la temporada en gran parte de los rankings de la ACB (puntos, rebotes, asistencias, tiros de tres, pérdidas, etc.). Su gran estado de forma le condujo a ser el primer combinado en clasificarse para la Copa del Rey, exceptuando al anfitrión, el DreamLand Gran Canaria. En Eurocup cumplieron con las expectativas clasificándose sin excesivos apuros para las eliminatorias, ya que sólo perdieron dos partidos en toda la fase de grupos: una derrota agónica en casa en la prórroga y la otra de visitante ante el Venecia en el primer partido de 2025.

La segunda parte del curso trajo más irregularidades para el combinado taronja. La acumulación de partidos debido a jugar doble competición y las fechas aplazadas por la DANA, provocó un exceso en la exigencia física de la plantilla y derivó en las lesiones de jugadores clave para la pizarra de Pedro Martínez. Durante meses, el técnico catalán no pudo contar con todo el plantel sano en su totalidad, ya que siempre había lesiones encadenadas de algunos de sus jugadores. 

Sin embargo, ¿qué pudo llevar al club taronja a tantos problemas físicos? Aunque depende de muchos factores, los desplazamientos siempre entran en la ecuación, especialmente en una temporada tan larga donde toca visitar tantos pabellones de la ACB.

Aún así, incluso en partidos críticos como el aplazado ante La Laguna Tenerife (Jornada 6, disputada el 13 de diciembre), el entrenador no se excusó en las lesiones. Reconoció que es parte del juego y, aunque eran muchísimos partidos y el equipo estaba al límite, había que seguir compitiendo con los efectivos disponibles. Esto declaraba Pedro en la rueda de prensa post-partido en respuesta a la pregunta, sobre este tema, de Anthony Patiño, miembro de Més Esport:

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A punto de finalizar la primera vuelta, en diciembre, el Valencia Basket lidiaba con muchas lesiones y una rotación muy corta. ¿Qué pensaba de esto Pedro Martínez? ¿Cómo afrontó la situación el club taronja? En la rueda de prensa posterior al partido del 13 de diciembre, ante La Laguna Tenerife, Pedro Martínez le respondió sobre esto a Anthony, miembro de Mes Esport. 📹: YouTube de Valencia Basket. #fyp #parati #basketball #baloncestoespaña #valenciabasket

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No obstante, a pesar del esfuerzo de jugadores y cuerpo técnico por mantener una buena dinámica, el cuerpo no perdona. El equipo no dio más de sí a nivel físico y las dudas comenzaron a inundar la Fuente de San Luís. La que hasta el momento había sido una temporada de fábula encontraba en ese inicio de 2025 su primera gran dificultad: Recibir al FC Barcelona en casa y, posteriormente, viajar a Gran Canaria para jugar la Copa del Rey. Lamentablemente para los valencianos, el resultado no pudo haber sido peor en ambas citas. En liga, ante el Barça, fueron apaleados y no tuvieron respuesta a un conjunto de Penyaroja que se jugaba la clasificación a la copa en ese partido. Semanas más tarde, tocaba enfrentarse en la primera ronda de la copa al anfitrión, el Gran Canaria. Pese al esfuerzo de los valencianos, la localía se impuso desde el primer momento y el conjunto dirigido por Lakovic supo castigar la pintura taronja y les superó por completo. El Valencia Basket cayó derrotado por 79 a 65, diciendo adiós al primer título de la temporada de forma rápida. 

En la competición europea, el Valencia Basket tenía un objetivo muy claro: ganar la Eurocup. En el transcurso de la misma fue el equipo más dominante y pudo llegar a las semifinales con bastante facilidad (tras vencer en cuartos al JL-Bourg y al Cluj-Napoca) y estaban a un solo paso de una nueva final de competición europea. Sin embargo, la incertidumbre volvió a castigar al equipo de la costa mediterránea, al igual que lo hizo el Hapoel Tel Aviv, quienes ganaron la serie de las semifinales con un récord de 2-1 y llevándose una victoria agónica (92-94) en la fonteta que les dio el pase a la gran final. De esta manera, el Valencia perdió la oportunidad de coronarse como campeón y celebrarlo frente a su afición en la última temporada en el Pabellón Municipal de la Fuente de San Luís. 

Tras su eliminación en competiciones europeas, los valencianos únicamente quedarían vivos en una competición: La Liga Endesa. A pesar de las bajas de Jovic y Brimah en esta recta final de temporada regular, el mayor tiempo de descanso entre jornadas ha permitido al equipo rehacerse poco a poco y han vuelto jugadores importantes a la rotación, tal y como es el caso de Larry. Además, el fichaje del dominicano Joel Soriano para reforzar el juego interior puede ser un salvavidas para un VBC que, tras su última victoria en Girona, se ha asegurado ser cabeza de serie en los Playoffs ligueros, que iniciarán el próximo 2 de junio. 

Valoración general de la temporada (hasta ahora) 

Evaluar el rendimiento del Valencia Basket en la presente temporada es especialmente complicado a falta de conocer los resultados finales y el desempeño en los playoffs. Sin embargo, desde el inicio de la Liga Endesa, Valencia Basket impuso un ritmo frenético y un desparpajo ofensivo que le llevó a firmar 425 triples en la liga regular, superando marcas históricas de Real Madrid y Barcelona. Este arsenal exterior, unido a un balance de 22-9 en la ACB que ya le garantiza el ‘top 4’ y el factor cancha para los cuartos de final, confirma que el equipo de Pedro Martínez mantiene un nivel muy alto de competitividad y, sobre todo, ha devuelto el baloncesto de élite a la ciudad de Valencia. 

La apuesta por la cantera y los jóvenes talentos ha sido otro de los puntos fuertes: Jean Montero, elegido Mejor Joven de la Liga Endesa, y Sergio De Larrea, incorporado al primer equipo con apenas 18 años, muestran que el proyecto no solo mira al presente, sino también al futuro, reforzando una filosofía de club asentada en la promoción interna. 

Si bien es cierto que el resultado no fue el esperado en Europa ni en la Copa del Rey, hasta la fecha la temporada del taronja ha sido más que positiva. En un año tan especial para la ciudad y su afición, han devuelto la ilusión y el disfrute a la fonteta, algo intangible en la estadística pero sumamente necesario para la hinchada. Además, aún siguen con grandes opciones de levantar el título liguero y repetir la historia de aquel mágico 2017. Pero, por encima de todas las cosas, el equipo ha sido fiel a su identidad y ha sabido responder en los momentos más difíciles con el tan pilar fundamental de la institución: la cultura del esfuerzo

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L’Alquería del Basket y la cultura del esfuerzo: ejes fundamentales en la identidad del Valencia Basket. Para el club taronja, el desarrollo de su cantera es vital; desde las categorías inferiores hasta sus vinculaciones séniors con Nou Basquet Paterna y CB L’Horta Godella. #fyp #parati #basketball #valenciabasket #lalqueriadelbasket #baloncesto #baloncestoespaña

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L’Horta Godella: formación, altibajos y ambición

En 2022, el Valencia Basket tenía un claro objetivo: potenciar el desarrollo de la cantera. Es por ello que, el 7 de julio del mismo año firmaron un acuerdo de vinculación deportiva con el CB L’Horta Godella para competir, con un equipo en común, en la categoría bronce del baloncesto español: la Segunda FEB (antigua LEB Plata), Las hormigas rojas se encargarían de la administración del equipo y el nombre del equipo, mientras que los taronjas se harían cargo de toda la planificación deportiva y contratación de jugadores y staff. Esta permuta de ambos clubes le permitiría al Godella volver a disfrutar del baloncesto profesional en su pabellón y al Valencia, con un equipo en la tercera categoría profesional, hacer más fácil el salto desde el junior al sénior.  

Tras dos temporadas completas como vinculados (en las cuales se accedieron a los playoffs ambos años, cayendo en la primera ronda en la 22-23 y en la segunda ronda en la 23-24) el Godella debía afrontar la temporada 2024-2025 con muchos cambios, debidos precisamente a la naturaleza de la categoría y de su función como filial. En comparación a la temporada previa, únicamente 5 jugadores siguieron con el equipo: Julen Olaizola, Álex Ortega, Rafa Vila, Yuri Carot y Lucas Marí; aunque estos dos últimos estarían en dinámica también del primer equipo del Valencia Basket, por lo que no siempre estarían disponibles para el Godella si Pedro Martínez decidía incluirlos en las convocatorias taronjas. 

No obstante, los cambios en la plantilla no serían sinónimo de empeorar el plantel. Las bajas de Diego Rivas, Facundo Rutenberg, Ken Issanza Baoko, Alejo Maggi, Matteo Striker, David Barbera, Pablo Luengo y, sobre todo, la joven promesa de Sergio de Larrea (quien subió de forma definitiva al Valencia Basket como uno de los hombres claves de la plantilla) fueron compensadas con los fichajes de Fede Copes, Garvin Clarke, Robinson Idehen, Gonzalo Iglesias, Álex Bellver, Álex Blanco y Nikola Dzepina.

Con una plantilla muy renovada pero llena de jóvenes talentos debía afrontar Tomás Lamas y su staff la temporada 24/25. En medio de una categoría cada vez más llena de mejores jugadores y equipos planificados para ascender de categoría, el objetivo del Godella era claro: mantener la categoría y seguir desarrollando a los jóvenes talentos. 

Godella nunca se rinde: un cambio de dinámica para un año de ensueño

Como suele suceder en los filiales, especialmente en casos donde varía tanto la plantilla, los inicios no son fáciles. El CB L’Horta Godella no fue la excepción: tan solo una victoria en los primeros cinco partidos. Además, derrotas duras, como fue el caso de los partidos ante el Santfeliuenc, en la primera jornada, y el Maderas Sorli Benicarló, en la segunda. Ambos encuentros se decidieron en la última posesión en un final agónico. En los siguientes 3 partidos, consiguieron ganarle a domicilio en Tarragona pero perdieron ante el Palmer Basket en casa y ante el filial del Gran Canaria de visita. 

No obstante, cuando la situación comenzaba a ser límite, todo cambió en el vestuario. De la misma forma que los inicios de los filiales suelen ser flojos, si algo también les caracteriza es que una vez se conocen y se adecúan a los nuevos sistemas y a la categoría, el talento reluce y la dinámica cambia por completo. Y así fue para el Godella. Tras la DANA, ganaron el partido aplazado ante el Mataró y dieron un golpe encima de la mesa en casa ante el Sant Antoni Ibiza, uno de los equipos más fuertes de la categoría y verdugos de los valencianos en los playoffs de la pasada 23/24, con una victoria por 91 a 78 en la octava jornada. Desde ese momento el equipo no paró de crecer: récord de 8-5, con 6 victorias consecutivas, para cerrar la primera vuelta. El equipo brilló, pero también supo sufrir y dar la cara en los momentos decisivos, tal y como pasó en su visita a Llíria, donde los godellenses salieron victoriosos de Pla de l’Arc con un apoteósico triple de Rafa Vila en la última jugada después de un encuentro muy igualado y exigente. 

La segunda vuelta comenzaría con la misma dinámica positiva y finalizó con el mismo récord: 8 victorias en 13 partidos. Algunas derrotas duras, por supuesto, como la de Benicarló o Girona y otras muy competidas ante Sant Antoni Ibiza y Palmer Basket, pero todas fuera de casa. El Pabellón Municipal de Godella, Dolores Escamilla, se convirtió en un fortín: desde la jornada 4, el equipo permaneció invicto en su feudo, siendo de los mejores locales de la categoría con un balance de 11-2 en su casa en toda la temporada. Entre dichas victorias, volvió a repetirse la historia en el derbi valenciano: en la vuelta ante el Nadunet Refitel Llíria se vivió uno de los partidos más emocionantes de toda la Segunda FEB, el cual acabó llevándose el conjunto rojillo de nuevo con un triple antológico otra vez de Rafa Vila en la última posesión. Un partido muy especial no solo para la afición, sino también para miembros del equipo. «Mi partido favorito en todo el año ha sido este, ante Llíria, seguro», declaró Nikola Dzepina, jugador del CB L’Horta Godella en una conversación con Més Esport.

Sin embargo, a pesar de los buenos resultados, la gran química de la plantilla y el apoyo de la afición, no todo sería color de rosas en Godella. En medio de la mejor racha de la historia del club, la salud no perdonó a la plantilla y fueron muchas las bajas sensibles por varias lesiones: Lucas Marí, Fede Copes, Julen Olaizola y Nikola Dzepina. Es decir, cuatro jugadores clave del proyecto que no pudieron estar presentes en la parte definitoria de la temporada, lo cual impactó significativamente al equipo.

Una vez finalizada la temporada regular, que consiguió cerrar un Godella escaso de efectivos con una muy trabajada victoria en casa ante el CB Prat, los rojillos se afianzaron en la cuarta posición del grupo este de la Segunda FEB gracias a su récord de 16-10, el mejor en la historia del filial del Valencia Basket y también del propio Godella en la categoría. Las hormigas rojas, en medio de una temporada con muchos altibajos, fueron siempre fieles a su identidad: nunca rendirse. Gracias a ello, pese a las lesiones, siempre compitieron hasta el final y vivieron una temporada mágica que ya está en los libros de historia del deporte valenciano. 

Un final agridulce para una temporada memorable

En el Play-off de ascenso a Primera FEB, tendrían como rival a batir en la primera ronda al sexto clasificado del grupo oeste, el Lobe Huesca La Magia. Los aragoneses, a pesar de contar con 2 victorias menos que el Godella en la fase regular, estaban lejos de ser un peor equipo ya que su planificación deportiva estaba orientada claramente a buscar el ascenso, tal y como reflejan los fichajes de Lysander Bracey, Pablo Marín, Olutokunbo y Rodrigo Gómez, además de la renovación de Martín Iglesias, canterano del Barça. 

En Aragón, los de Tomás Lamás cayeron por 31 puntos de diferencia (95-64) en un partido francamente malo del conjunto valenciano donde fueron superados por la localía del Huesca y se vieron muy castigados por las lesiones sufridas y la falta de dinámica. De vuelta a Godella, debían ganar de 32 o más para poder avanzar a la siguiente ronda, Aunque parecía imposible, el club no perdía la esperanza y la afición soñaba con la remontada. 

Lamentablemente, la ilusión no fue suficiente y, en un partido que fue de más a menos, perdieron por 8 puntos (80-88), finalizando así su aventura en este curso. Desde entonces se encuentran planificando la próxima temporada, la cual se presenta con importantes decisiones: reestructuración de la plantilla, posible cambio de entrenador y más protagonismo para jugadores formados en L’Alquería del Basket.

Un año que, aunque finalizase con la eliminación, fue totalmente exitoso en su objetivo de seguir formando, tal y como lo consideran los miembros del club. «He aprendido muchas cosas este año, especialmente de los veteranos. Mi objetivo el próximo año es seguir mejorando y seguir trabajando. Espero que el equipo pueda seguir en la misma dinámica y ganemos aún más», declaró Nikola Dzepina a Més Esport. Por otra parte, en una entrevista que pudimos hacerle al entrenador en jefe, Tomás Lamas, el técnico argentino también coincide: «La valoración de la temporada es positiva, fue la mejor en la historia de Godella. Por la buena dinámica y rendimiento de jugadores, muchos participaron con el equipo ACB (Valencia Basket) y ahí se produjeron algunas lesiones que nos afectaron a los playoffs. Por supuesto que nos hubiese gustado llegar más lejos y siempre te queda ahí la espinita, pero el objetivo es el desarrollo de los jugadores y en ese sentido estoy muy contento y creo que ellos también.»

Puedes ver la entrevista completa con Tomás aquí:

En cualquier caso, dicho final agridulce no borró la ilusión y las alegrías vividas en l’horta nord esta temporada. Desde 1992 y 1993, cuando el Dorna Godella fue campeón de europa femenino de forma consecutiva (único equipo español en conseguirlo en la historia), que el pequeño municipio valenciano no vivía el basket de una forma tan intensa. Todo el pueblo se volcó con el club y, junto al equipo, escribieron su nombre en una temporada que ya quedará por mucho tiempo en la memoria de los godellenses. Probablemente se avecine un futuro lleno de dudas, reconstrucción, derrotas y aprendizaje en el Dolores Escamilla. Pero, si algo precisamente nos ha enseñado este club es que Godella nunca se rinde. 

Nadunet Refitel CEB Llíria: El regreso de un histórico por todo lo alto

La Segunda FEB es una liga caracterizada por transformación constante y si algún equipo lo ha aprendido, ha sido el Llíria esta temporada. Tras la consecución de un histórico ascenso, el equipo volvía al bronce español 18 años después. La espera había terminado: el baloncesto profesional retornaba a Pla de l’arc. Un gigante dormido del basket de la Comunitat se había despertado. Como no podía ser de otra forma, la afición edetana se volcó por completo con el groc i negre y afrontaba con gran ilusión la nueva temporada. 

En línea con los resultados del año anterior, la dirección deportiva reforzó la plantilla en busca de conseguir el objetivo de la permanencia. El equipo priorizó el mantenimiento de su columna vertebral que les llevó a la promoción de categoría y cerró renovaciones clave, respetando así su filosofía de desarrollo de talento joven proveniente de la pedrera, su cantera. No obstante, con la intención de aumentar la profundidad de plantilla y, sobre todo, ganar experiencia y físico, también acordaron las salidas de algunos jugadores y el fichaje de grandes nombres probados en la competición. 

La primera vuelta del equipo dirigido por Víctor Rubio fue muy prometedora y rozó la perfección. El equipo consiguió lograr resultados muy competitivos, aprovechando su energía e ilusión de recién ascendidos. En su primer encuentro de la temporada, el Llíria visitaba a uno de los contendientes al título de la categoría, el Palmer Basket. El choque finalizó con una victoria del cuadro mallorquín por  tan solo 3 puntos (71 a 68), lo que demostró que el cuadro valenciano estaba capacitado para competir ante grandes clubes. 

A partir de entonces, el rendimiento del conjunto edetano fue inmejorable y obtuvo nueve victorias de manera consecutiva, una racha sorprendente y reveladora para un equipo recién ascendido. Esta buena dinámica le permitió posicionarse en la parte alta de la clasificación, e incluso ir más allá del objetivo de la permanencia y pensar en metas más hipotéticas, como un nuevo ascenso. La buena dinámica siguió proliferando, y el Llíria cerró la primera vuelta como segundo clasificado con un balance de 11 victorias y 2 derrotas, el mismo que el líder. 

La historia del Llíria parecía un cuento de hadas trasladado al baloncesto. Un año inolvidable que empalmó el ascenso de categoría con un inicio perfecto en la Segunda FEB. Cada jornada el Pla de l’arc se vestía de fiesta y apoyaba a los suyos hasta el final, convirtiéndose asiduamente en un factor diferencial en muchos partidos que acabaron por ser victorias claves. 

Una segunda vuelta muy complicada en Pla de l’arc

incluso los relatos más felices esconden capítulos más difíciles. Con el paso de las jornadas, el equipo perdió fuelle. Las bajas y el desgaste provocaron una caída de rendimiento que los alejó de la zona alta de la tabla, llegando a poner en juego ser cabeza de serie en el Play-off de ascenso ya que, afortunadamente para ellos, la permanencia ya estaba asegurada. 

Pese a su rendimiento increíble en la primera vuelta,  en la segunda el equipo de Víctor Rubio no fue capaz de vencer en ninguno de los seis encuentros que disputaron en el Pabellón Pla de l’Arc, un hecho que no se puede permitir un equipo que pretende mantenerse en los primeros puestos de la clasificación.

Los motivos de la caída del Llíria fueron múltiples: bajas, cambio de dinámica y una temporada que, con tantos partidos, se hace larga. En una categoría tan exigente y con plazos tan largos, los viajes siempre son una gran complicación para cualquier club y el Llíria no fue la excepción. Sin embargo, más concretamente, ¿qué pabellones visitaron?

En cualquier caso, no se debe perder de vista el norte: el objetivo del equipo siempre fue mantener la categoría. Si bien es cierto que los resultados iniciales invitaban a soñar más alto, la meta inicial y clave ya se había  cumplido: el Nadunet Refitel CEB Llíria jugará la temporada 2025/2026 en Segunda FEB. 

Incluso con la mala racha, rescataron cuatro victorias como visitantes en esta segunda mitad del campeonato, las cuales les permitieron garantizarse la quinta posición en el Play-off de ascenso. Finalizaron la temporada como quintos clasificados con un global de 15 victorias y 11 derrotas. Las sensaciones eran agridulces en la ciudad a causa de estos malos resultados en el tramo final, pero las eliminatorias era un escenario totalmente diferente y la dinámica podía cambiar. Así lo consideraban los aficionados, que se volcaron por completo apoyando a la  plantilla.

En la primera ronda, el Llíria se enfrentaba a otro recién ascendido: La Salud Archena. Ambos clubes afrontaban la eliminatoria, por supuesto, como un paso más en busca del ascenso. Sin embargo, este sueño se esfumó rápido para los valencianos. En los partidos pesó demasiado la falta de banquillo y experiencia. En la ida, que se disputó en la localidad murciana, los locales se impusieron con una diferencia de 12 puntos (78-66). El groc i negre debía remontar frente a su afición si quería hacerse un hueco en la siguiente ronda del Play-off. 

El club, su gente, la plantilla y todo el municipio de Llíria creyeron y empujaron hasta el último segundo y, de hecho, ganaron el partido, pero no fue suficiente. Pese a la victoria (75-68), que solo fue por un margen de siete puntos, cayeron eliminados por una diferencia prácticamente mínima, pero que les condenó de forma definitiva. Con una triste despedida por el resultado pero con sumo orgullo por la lucha incansable de los suyos, Pla de l’arc cerraba sus puertas en la temporada 24-25. Un curso similar a una montaña rusa deportiva, pero muy especial para todos los edetanos que, tras 18 años muy lejos, por fin veían a su equipo de vuelta. 

Para repasar cómo se ha vivido desde dentro la temporada del CEB Llíria, hemos podido hablar con Begoña Sanz, su presidenta. “Ha sido una temporada increíble. Es la primera vez que estamos en segunda FEB desde hace 18 años”, resalta.  

“En la primera vuelta perdimos solo dos partidos, o sea, ganamos 11 de 13. Prácticamente en la primera vuelta ya estábamos casi aguantando otra vez la plaza para este año. La verdad que ha sido una temporada para soñar. Ya firmaría cualquier equipo recién ascendido quedar en quinta posición y jugar los playoffs de ascenso”, nos relata Begoña sobre el buen desempeño del equipo tras ascender de 3FEB.

Acerca de cómo se vivió el cambio de categoría, la máxima dirigente del Llíria afirma que “la transición de la Tercera FEB a la Segunda FEB después del ascenso fue increíble porque trabajamos muchísimo a nivel administrativo para traer esa Segunda FEB al pueblo”. “No puedo dar más que las gracias a toda la gente de Llíria que se ha volcado para que ese aval surgiera y pudiéramos jugar en segunda FEB”, agradece.

Finalmente, Begoña habla sobre los objetivos del club para la próxima campaña: “A mí me encantaría volver a mantener la categoría, pero para eso hay que trabajar mucho: volver a formar equipo, volver a buscar entrenador y terminar de formar la directiva que estamos formando ahora”, concluye.

Puedes escuchar las respuestas de Begoña al completo aquí: 

En definitiva, un año más que exitoso para el equipo edetano. Después del ascenso y la incertidumbre que siempre genera no saber cuál será el rendimiento del equipo en una nueva categoría, el CEB Llíria supo responder de maravilla: firmando una primera vuelta histórica, aguantando la categoría y devolviendo la ilusión a un gigante del baloncesto valenciano que sigue dando pasos enormes para volver a lo que un día fue, un equipo de ACB.

Valoración final del baloncesto valenciano en la 24/25

La temporada de los equipos valencianos ha sido una auténtica montaña rusa emocional y deportiva. En un año especialmente duro para la ciudad del Túria a causa de la DANA, el basket ha sabido honrar a la perfección a su pueblo: nunca bajando los brazos, luchando ante la adversidad y devolviendo la ilusión a los suyos en los momentos más necesarios. Es cierto, no se consiguieron todos los títulos o ascensos posibles. Pero nunca se dejó de competir y, gracias a ello, la provincia ha vuelto a ser un claro referente en el baloncesto nacional y, además, el Valencia Basket sigue en la lucha por ganar la Liga Endesa. 

Aún se puede crecer, aún se puede ganar más y siempre se puede seguir compitiendo, pero, tras este año, no cabe ninguna duda que el camino es el correcto. El futuro es muy brillante en Valencia. Solo hay que tener un poco de paciencia, optimismo y, sobre todo, mantener siempre presente nuestros valores, la cultura del esfuerzo. 

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