La cara oculta de ser estudiante internacional en Valencia

Última actualización: 16 de mayo de 2025, 17:01 (Europe/Madrid)

16/05/2025-19:00 (CEST)-VALENCIA. Valencia se ha consolidado como uno de los principales destinos europeos más atractivos para estudiantes internacionales. Pasear por su centro histórico y escuchar conversaciones en distintos idiomas se ha vuelto algo cotidiano. La Universidad de Valencia está en el ranking de instituciones que más alumnos erasmus acogen en Europa, atrayendo cada año a más de 2.000 jóvenes de países europeos.

Más allá del clima, la playa y la oferta académica, este reportaje pretende profundizar en los retos de integración a los que se enfrentan los estudiantes internacionales, ya que la mayoría no habla el idioma, ni conoce el entorno. Por otro lado, se mostrará el impacto cultural que genera su presencia en Valencia, la cual aporta a la multiculturalidad y al fortalecimiento entre comunidades. Asimismo, se analizará el acompañamiento institucional que reciben, particularmente el de la Universidad de Valencia, cuyos esfuerzos buscan reducir posibles problemas de soledad.

Gracias a la energía de Valencia, esta se ha convertido en uno de los destinos erasmus más populares de Europa. En particular, la Universidad de Valencia se ha consolidado como una de las universidades europeas que más estudiantes recibe, superando a instituciones como la Universidad Autónoma de Barcelona o la Universidad de Sevilla. Concretamente, en 2024 fue la universidad que más alumnos extranjeros recibió del continente. Según datos publicados por el Informe Anual del 2023 de la Comisión Europea sobre el Erasmus+, la UV acogió aproximadamente 2.100 estudiantes erasmus, lo que reafirma su protagonismo a nivel internacional.

El fenómeno Erasmus en Valencia no es nuevo, pero ha crecido notablemente en los últimos 20 años. A partir de los 2000 comenzó a popularizarse el programa, y desde 2001 España se posiciona en el ranking europeo de recepción de estudiantes. Dentro del panorama español, ciudades como Barcelona, Granada o Madrid han sido también referentes, pero Valencia ha escalado puestos, combinando oferta académica, clima, cultura y calidad de vida como pocos destinos.

¿Por qué los estudiantes internacionales vienen a Valencia? / Elaboración propia

¿Qué tiene Valencia?

La respuesta no puede ser una sola para quien ha vivido aquí. Valencia es una ciudad que ofrece un equilibrio entre lo académico y lo personal. El clima mediterráneo, la playa y la oferta cultural hacen de la ciudad un entorno ideal para vivir una gran experiencia. Fiorella, estudiante internacional ecuatoriana de nutrición en la UV, estuvo en Suiza y Países Bajos antes de arribar a Valencia. Su experiencia ha sido positiva, en especial, gracias al idioma. Así, explica las razones por las que eligió la Terreta y sus sensaciones desde que vive aquí:

Los extranjeros suelen destacar varios factores que hacen especial su estancia. Según un sondeo realizado específicamente a 28 estudiantes erasmus e internacionales que se encuentran en Valencia, se dedujo que eligieron esta ciudad por la playa, el sol y el turismo. La encuesta fue distribuida a través de grupos de Whatsapp de estudiantes internacionales en la ciudad. Al atractivo de la capital del Turia se suma la buena red de transporte público y la gastronomía local. Asimismo, 12 de los encuestados han participado en alguna actividad deportiva durante su estadía en la ciudad, lo que demuestra que la vida extracurricular les resulta fundamental en su día a día.

Encuesta a estudiantes erasmus e internacionales / Elaboración propia

La vida universitaria de la UV es otro de los grandes atractivos. Fundada en 1499, la Universidad de Valencia es una de las universidades más antiguas y prestigiosas de España. Su reputación académica, junto a su red de convenios internacionales, hacen de imán para estudiantes de todo el mundo. Además, la universidad no se limita a ofrecer programas de estudios, también se esfuerza por organizar actividades culturales, deportivas y de integración para facilitar la adaptación de los estudiantes internacionales. Por ejemplo, el servicio de deportes de la UV ofrece más de 80 disciplinas en ambos polideportivos: el de Tarongers y Blasco Ibáñez.

Encuesta a estudiantes erasmus e internacionales / Elaboración propia

Los estudiantes coinciden en que la decisión de venir a Valencia ha sido una de las mejores de su vida. “Valencia es bonita, las personas son muy simpáticas”, afirma Jordan, un estudiante Internacional de la UV proveniente de Florida, Estados Unidos. Anna Paola, estudiante oriunda de Italia que estudia en la UPV, destaca el ambiente festivo y cultural de la ciudad: “las fallas, los festivales, las discotecas. Siempre hay algo que hacer”. 

La hospitalidad local es algo que repiten algunos de los testimonios que se han recogido. Gabriel, estudiante francés de la UV, confirma que los valencianos «suelen ser abiertos» con ellos, lo que les ha facilitado el proceso de adaptación. Las zonas de Aragón, El Carmen o Benimaclet, son barrios muy frecuentados por estudiantes y además, centros de vida nocturna y diversidad cultural. En concreto, la avenida de Aragón cuenta con el pub Parabarap que, para estudiantes internacionales, suele ofrecer descuentos. De hecho, desde Happy Erasmus se destinan rebajas especiales en bebidas y entradas a estudiantes extranjeros.

Destino en auge

La tendencia no disminuye. Cada curso, la Universidad de Valencia bate nuevos récords en la recepción de estudiantes internacionales, según el Vicerrectorado de Internacionalización. La ciudad, por su parte, está en continua adaptación a este fenómeno global, ampliando su infraestructura, servicios y oferta de actividades para acoger a los miles de jóvenes que vienen no solo a estudiar, sino también a vivir y disfrutar de Valencia. No solo es un lugar para estar unos meses. Para un grupo, se convierte en un segundo hogar. Y para la Universidad de Valencia, acoger a estos estudiantes significa también enriquecer su comunidad con una gran diversidad y nuevas perspectivas globales. 

Gráfico que muestra el origen de los estudiantes erasmus de la Universidad de Valencia / Elaboración propia

Íconos de Valencia para los estudiantes internacionales

Llegada y primeros pasos

Valencia, septiembre. Maletas en mano, rostros expectantes y un sinfín de idiomas mezclándose en los pasillos del campus. Así comienza la experiencia del Erasmus o el Programa Internacional para cientos de alumnos que eligen la Universidad de Valencia como destino para realizar su estancia académica. Para ellos, se trata de un primer contacto con España, con un sistema universitario distinto y con una nueva vida que, aunque prometedora, también supone una gran carga de nervios e incertidumbre.

“Esto es un proceso complejo, para que parezca fácil, tiene que haber mucho trabajo antes”, explica Carles Padilla, vicerrector de Internacionalización y Multilingüismo de la UV. Sin embargo, recalca que: “desde que están pensando en venir a la Universidad de Valencia hasta que se van con su hoja de calificaciones, tienen un acompañamiento”. Además, la institución ha implementado una serie de medidas para facilitar su integración, como: programas de investigación de la mano de Forthem.

Entre ellas destacan los programas de bienvenida, que se desarrollan durante las primeras semanas del curso. En estas jornadas, los recién llegados reciben información sobre trámites administrativos, el funcionamiento académico, recursos disponibles y la vida en la ciudad. Además, se organizan visitas guiadas, talleres y actividades lúdicas para fomentar el contacto entre estudiantes.

Uno de los pilares de este proceso de acogida es el programa de mentores, que asigna a cada estudiante internacional un compañero local. Estos voluntarios, formados previamente, les ayudan en cuestiones prácticas, desde abrir una cuenta bancaria hasta localizar una papelería abierta un domingo.

“La comunidad de la UV es muy amable”, comenta Jordan, estudiante estadounidense del Programa Internacional, cuya declaración concuerda con la de otros estudiantes. Desde otra perspectiva, los estudiantes valencianos también han querido valorar ese intercambio. “Yo creo que nosotros somos gente abierta, pero también ellos tienen que dar un poco el paso y querer acercarse a nosotros. Somos buenos anfitriones”, afirma Álvaro Soriano, estudiante del programa SICUE en la UV que convive diariamente con estudiantes internacionales en su residencia. Por su parte, los estudiantes internacionales, por su parte, también valoran positivamente su estancia en Valencia, aunque recalcan ciertas complejidades como el sufrir racismo o tener que adaptarse a la cultura local:

Sin embargo, no siempre se produce una integración total entre locales y erasmus. De hecho, los alumnos internacionales tienden a formar grupos entre ellos, lo que limita las oportunidades de interacción con el ciudadano local. “La gente que viene de Erasmus viene a disfrutar, la gente que vive aquí también hace eso, pero es más consciente que está sacándose la carrera”, señala Toni, estudiante de la UV, aludiendo a una diferencia de rutinas y prioridades que a veces marca una distancia entre ambos mundos.

Uno de los obstáculos más comunes para los erasmus es la burocracia española, que puede resultar abrumadora. La obtención del Número de Identidad de Extranjero (NIE), el empadronamiento o la validación de asignaturas. Ante estas dificultades, la red de apoyo entre estudiantes cobra especial importancia. Asociaciones como Happy Erasmus o Erasmus Life organizan encuentros, fiestas temáticas y excursiones para crear comunidad.

La integración más allá del aula

“La adaptación, especialmente al principio, puede ser muy dura”, declara María Daniela Osorio, psicóloga especializada en el tratamiento de pacientes migrantes a largo y corto plazo. “Dejar tu cultura, idioma y gente puede sentirse como una pérdida silenciosa, una especie de duelo que no siempre se nombra, pero que se vive”, afirma. A pesar de la aparente felicidad de muchos estudiantes internacionales por conocer una nueva realidad, las barreras culturales pueden desestabilizarlos emocionalmente a lo largo de su estancia, hundiéndolos en un silencio profundo.

Es así como muchos prefieren relacionarse con grupos de estudiantes internacionales o provenientes de su país de origen, en lugar de españoles. A pesar de que Jordan afirmó juntarse “con personas de España y de otros países”, se encontraba rodeado de estudiantes estadounidenses, como él, durante la entrevista. Según Osorio, esta actitud es normal: “hay quienes se sienten fuera de lugar incluso cuando hacen todo bien, por ello encontrarse con alguien de tu país es como respirar por primera vez después de aguantar mucho aire”. 

En este sentido, Osorio considera que los estudiantes tienden a agruparse con quienes comparten origen “no por falta de interés, sino porque en ese pequeño círculo encuentran un refugio emocional”. De hecho, según los alumnos internacionales, los españoles suelen ser personas «agradables» para socializar. Así lo confirma Gabriel, un estudiante francés de 21 años que realiza el programa Erasmus en Valencia: “vivo en una casa con tres españoles y me llevo con ellos”. Igualmente cuando sale a clubes nocturnos o a cenar, también suele juntarse tanto con franceses, como con los locales

Ahora bien, la opinión de los españoles se enfrenta a la de los estudiantes extranjeros. Toni, estudiante de 23 años de la UPV, se ha relacionado con alumnado internacional y afirma que los extranjeros se “juntan más con gente que viene de Erasmus” en lugar de los valencianos. Algo más dudoso, Álvaro Soriano, quien vive en la residencia Damià Bonet, considera que dependiendo del estudiante internacional se relaciona en mayor o menor medida con los españoles. “Creo que hay de todo, hay gente que viene más abierta a abrirse a los locales y otra gente que solo se junta con su grupo internacional para hacer planes con ellos”, declara. 

Debido a las complejidades a las que se enfrentan los extranjeros, la Universidad de Valencia habilita espacios para facilitar su integración. “Nosotros empezamos con los convenios, luego las oficinas de relaciones internacionales y los coordinadores académicos de cada titulación”, afirma Padilla. De la misma manera, especifica que es “gente muy experimentada que sabe cómo funciona y hacen que todo el papeleo, que es lo que más cuesta al principio, sea fácil”. Estas medidas ayudan al alumnado internacional a realizar los trámites correspondientes para que sus preocupaciones sean otras, como el alojamiento o sus relaciones sociales. 

¿Están solos los estudiantes internacionales en la Universidad de Valencia? / Elaboración propia

Según Osorio, “migrar a corto plazo por estudios es un acto profundamente valiente ya que cada estudiante vive su mundo, pero si vienes de otro lugar el desafío es diferente”. Por ello, Padilla reconoce la importancia de organizar unas jornadas de bienvenida desde el servicio de relaciones internacionales donde a los estudiantes “se les explica todo”. También, “desde que están pensado venir a la Universidad de Valencia, hasta que se van con su hoja de calificaciones tienen un acompañante”, explica Padilla. 

Además, la Universidad de Valencia ofrece una gran variedad de actividades disponibles tanto para estudiantes locales como extranjeros, no solo deportivas. Por ejemplo, el programa UVemprén Lab abre convocatorias para hacer networking a través de proyectos innovadores para el alumnado, facilitando las relaciones sociales de los estudiantes internacionales con españoles.

Impacto personal y profesional del Erasmus

Vivir en el extranjero durante varios meses empuja a salir de la zona de confort. Un informe de la Comisión Europea (2019) muestra que el 93 % de los participantes en Erasmus+ afirma haber mejorado su capacidad para convivir con personas de otras culturas, y el 83 % siente que se ha vuelto más abierto de mente. En Valencia, las conclusiones son similares. Los estudiantes aprenden a ser más independientes, a gestionar su vida cotidiana, pero también a comprender y respetar otras formas de vida. Muchos se van con más confianza en sí mismos y con amistades duraderas. Según una encuesta del Eurobarómetro (2019), 3 de cada 4 estudiantes mantienen el contacto con personas que conocieron durante su Erasmus.

¿Qué impacto tienen los estudiantes internacionales en Valencia? / Elaboración propia

Katarina, estudiante polaca de Ciencias Sociales en la Universidad de Valencia:

Pero el Erasmus no se limita al enriquecimiento personal. También es un verdadero trampolín para la integración profesional. Según un Informe de Impacto de Erasmus+ elaborado por la Comisión Europea, los universitarios que se van al extranjero tienen el doble de probabilidades de encontrar un trabajo en el año siguiente a su titulación. De la misma manera, el estudio confirma que más del 70% de los que han vivido esta experiencia internacional, al finalizarla tienen mucho más clara su orientación profesional.

¿Y esto por qué? Según un estudio de LinkedIn, el 90% de los gerentes de contratación consideran la adaptabilidad como una de las competencias más cruciales para el éxito profesional, es por esto que los reclutadores aprecian los perfiles que han viajado, han tenido iniciativa y han aprendido a adaptarse. Además de sus cursos, el alumnado puede realizar prácticas en empresas locales, a través del programa Erasmus+ Prácticas. Por otro lado, según la OCDE el 20% de trabajos en España piden el inglés como obligatorio. Por ende, al tratarse de la lengua franca por excelencia en cualquier país de Europa, la capacidad de mejora en el dominio del inglés es notable al irse de Erasmus.

De acuerdo a un estudio realizado por Oliver Bracht, los estudiantes que realizan un Erasmus tienen un 53% de probabilidades de mejorar su prospecto laboral. También, incrementan en un 86% su capacidad para pensar diferente, mientras adquieren en un 91% de probabilidad un nivel intermedio o avanzado de la lengua extranjera. El porcentaje más alto (95%) se refiere a la capacidad de desarrollo personal y madurez obtenida durante la estancia en su destino.

Para algunas personas, el regreso a su país de origen conlleva una nueva visión del mundo. Los antiguos estudiantes Erasmus hablan a menudo de una estancia «transformadora» o incluso «inolvidable«. Expresan contar con una mentalidad más abierta, de nuevos proyectos de vida y, a veces, incluso del deseo de volver a irse a vivir al extranjero. En este sentido, la Comisión asegura que 9 de cada 10 empleados confirman que la experiencia de estudiar en el extranjero le han ayudado en su día a día en el mercado laboral.

Niccolò, estudiante italiano de Derecho en la Universidad de Valencia:

Lejos de ser un simple programa de intercambio, Erasmus se ha convertido en una auténtica herramienta de desarrollo humano y profesional. Ayuda a los jóvenes a conocerse mejor, a planificar el futuro y a abrirse al mundo. Es una experiencia valiosa que sigue teniendo un impacto en sus vidas mucho tiempo después de su regreso.

Entrevistas a estudiantes internacionales y locales de Valencia / Elaboración propia

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