Cacau d’Or: la tradición del almuerzo valenciano

Última actualización: 30 de abril de 2025, 20:45 (Europe/Madrid)

13:50 (CET) – 12/04/2025 | VALENCIA. En España, el almuerzo cambia de forma según el lugar y quien lo vive. En muchos pueblos y entre quienes madrugan para trabajar, entre las diez y las doce del mediodía llega una pausa esperada: no es un simple descanso, ni un tentempié cualquiera. Bocadillos bien cargados, embutidos, tortilla, café y, a veces, una cerveza fría o una copa de vino acompañan la charla entre amigos. Es una costumbre que se ha ganado su sitio, sobre todo en los oficios más exigentes, y que aún hoy forma parte del ritmo natural del día.

Sin embargo, en otras zonas, como Madrid o el norte del país, el término “almuerzo” también puede usarse como sinónimo de la comida principal del día, que se toma entre las 14:00 y las 15:30. Esta es la más importante del día para la mayoría de los españoles y se compone habitualmente de varios platos. 

Más allá del tipo de alimentos o del horario, el almuerzo en España es también un acto social. Es un momento importante del día para reunirse con la familia, con amigos o con compañeros de trabajo. Especialmente en entornos rurales, el almuerzo de media mañana se vive como un pequeño ritual que combina pausa, conversación y buena comida. Aunque los ritmos modernos están modificando algunas de estas costumbres, el almuerzo sigue ocupando un lugar esencial en la vida cotidiana de los españoles. Esto refleja la importancia que tiene como elemento cultural, social y afectivo en el país. Esta importancia destaca en la Comunitat Valenciana, donde proyectos como los Premios Cacau d’Or y Dones Esmorzadores buscan mantener la relevancia de esta actividad.

L’esmorzaret en la terreta

«La Comunitat Valenciana está considerada como una referencia en el ámbito de la gastronomía, siendo a su vez la tercera comunidad en cuanto al número de turistas que recibe» (Sánchez, La gastronomía como producto turístico, 2014). Esta reputación no es casualidad. En cada calle, en cada esquina, en cada bar de la terreta se respira una tradición única. Multitud de personas acuden a la llamada de la gastronomía valenciana para experimentar el auténtico almuerzo. Bajo los primeros rayos del sol, personas de todas las edades se reúnen para vivir una experiencia completa: picaeta, bebida, bocadillo y cremaet (café, azúcar, ron, piel de limón y canela). Solo si tienes todo esto, podrás sentir la esencia del esmorzaret. 

Pero… ¿De dónde nace está tradición? Para poder afrontar una larga jornada de trabajo, los agricultores de l’Horta necesitaban de alguna comida que les aportara la energía suficiente. De esta manera, se acercaban a los locales más cercanos para nutrirse de un buen almuerzo. Esta pausa les servía para descansar de su labor y reponer fuerzas. En la actualidad, se ha convertido en un momento de desconexión y disfrute de la gastronomía valenciana, especialmente en los fines de semana. Además, se forjaba un sentimiento de comunidad entre los que almorzaban juntos que se mantiene hasta el día de hoy. Lo explica Francisco, un valenciano de 79 años que disfruta de la tradición con sus amigos.

Para los cocineros, la popularidad de esta actividad también se ve reflejada en su labor en la preparación de los bocadillos. «El momento de más trabajo es entre las 9:30 y las 11:00 de la mañana, especialmente de martes a viernes. Es cuando vienen los currantes, los de la obra, los del almacén, los conductores, y hasta algún jefe que se escapa del despacho. Los fines de semana también se llena, pero es otro ritmo: más familias, ciclistas y grupos de amigos que vienen con más calma», afirma Vicente, cocinero del Bar Mini de Massalfassar.

Premios Cacau D’Or

A raíz de esta tradición y lo que representa para los valencianos nacieron los Premios Cacau d’Or (2015). Su creador, Paco Alonso (@pacoalanaranja), a través de la comunidad digital #laculturadelalmuerzo busca valorar a las personas y los locales con una trayectoria vinculada a esta costumbre gastronómica que se ha convertido en un signo de identidad valenciana. En su libro, «La cultura del almuerzo», hace un análisis exhaustivo de esta tradición, sus orígenes, aporta información detallada sobre el esmorzar, los mejores locales y muchas otras recomendaciones explicadas desde su experiencia.

Estos premios reconocen anualmente a los mejores establecimientos dedicados al almuerzo en la Comunidad Valenciana. Por ello, su trascendencia cada vez es mayor, y gracias al reconocimiento los locales premiados se hacen un nombre entre los amantes de esta cultura del almuerzo. 

Como en cualquier ceremonia de premios, los vencedores reciben un trofeo que se llevan a sus respectivos locales. En el caso de estos galardones, se trata de una réplica en oro de un cacahuete local, diseñada por un prestigioso joyero valenciano. El icono elegido busca representar un movimiento gastronómico popular que recorre transversalmente toda la Comunidad Valenciana.

Desde su creación en el año 2015, ya son diez las ediciones que se han celebrado de los Premios Cacau d’Or. A lo largo de los años, estos son algunos de los locales ubicados en la provincia de Valencia que se han hecho con el galardón.

La primera edición de los Premios Cacau d’Or se celebró en 2015 con el apoyo de la cervecera Amstel. Desde su creación, los premios han contado con el respaldo de instituciones y marcas locales que han apoyado la iniciativa para destacar la importancia cultural y social del almuerzo en la Comunidad Valenciana.

Categorías de los premios

Los Premios Cacau d’Or se otorgan en diversas categorías, entre las que destacan:

Premio Especial Amstel Cacau d’Or: Este galardón reconoce al establecimiento que ofrece el mejor almuerzo del año, valorando aspectos como la calidad de los ingredientes, la elaboración y la presentación. Además de lo puramente gastronómico, los restaurantes premiados deben estar comprometidos con el aspecto cultural de la tradición, aportando algo más que un buen almuerzo. El ambiente y la experiencia es lo que hacen a un buen local para disfrutar de un buen esmorzar.

En la última edición, Casa Baldo fue quien recibió el Premio Especial Amstel Cacau d’Or 2024 por el mejor bocadillo del almuerzo. Además del premio, el establecimiento recibió 1.000 euros en productos de la marca y una promoción del local en los medios de Amstel y en la decoración de su bar valorada en 3.000 euros. La receta del bocadillo ganador del restaurante Casa Baldo está compuesta por pollo campero y una tortilla de sobrasada ibérica, que combina con queso brie y una mayonesa elaborada a partir de miel de flor de azahar.

Premio al Mejor Bocadillo: En algunas ediciones se ha entregado un premio específico al mejor bocadillo, destacando la creatividad y el equilibrio en la combinación de ingredientes. En el año 2024, el Grupo Gastroadictos fue el más galardonado de la edición con sus cuatro establecimientos como vencedores del premio. Por ello, cada vez más personas acuden a vivir la experiencia. María, de 48 años, habla de cómo fue a probar un bocadillo ganador tras ver una noticia acerca de ello.

El Bar Cremaet, situado en la Avenida del Puerto, 20, es uno de los locales que pertenece al Grupo Gastroadictos. En 2024, su bocadillo “L’Entrecot” fue el que se hizo con el Cacau d’Or. Está compuesto por entrecot madurado 35 días, patatas a lo pobre con cebolla, pimiento verde, queso fundido y salsa mery, y se puede encontrar en el menú por 9’50 euros. 

Otro de los locales premiados en el año 2024 en Valencia fue Casa Quitín, situado en la Calle Espartero, 63, Burjassot. Este restaurante ha continuado su historia a través de cinco generaciones de la misma familia desde que se inició en 1922. Destaca por su gran variedad de bocadillos, la calidad de sus ingredientes, buen ambiente y la amabilidad de sus trabajadores. Todo ello, lo convierte en uno de los locales de referencia donde poder disfrutar de un buen almuerzo. Jairo, dueño del restaurante, comenta la importancia que tiene esta tradición en su rutina gastronómica. 

Casa Quitín

Por otra parte, este restaurante considera fundamental la labor de reconocimiento de los Premios Cacau d’Or a los mejores almuerzos valencianos, y ser ganador de este galardón es un premio que refuerza la tradición y la calidad de sus bocadillos. 

“Dones esmorzadores”: esta categoría, introducida por primera vez en la edición de 2020, busca incentivar la presencia femenina en la tradición del esmorzaret, reconociendo el papel de las mujeres en esta práctica gastronómica. Con ello, ponen en valor sus esfuerzos por lograr la igualdad en el almuerzo valenciano. Cada año se premian a ocho nuevas mujeres como “dones esmorzadores” que se integran en el movimiento. 

En la gala de 2024 las mujeres premiadas fueron las periodistas Isabel Olmos y Carmen Amoraga, las diseñadoras Noema Ortí y Olga Carreras, la maestra Noelia Llorens, la activista Amparo Domingo, la historiadora Esther López y la concejala del Ayuntamiento de Valencia Maite Ibáñez. Todas ellas condecoradas por su compromiso con la igualdad y su entusiasmo por el almuerzo. En este momento, hay treinta mujeres que tienen el Cacau D’Or Women Special Edition. La fundadora de «Dones esmorzadores», Ana Lourdes Torres, habla sobre esta iniciativa.

«Dones esmorzadores»

“Dones esmorzadores” es una iniciativa feminista ​que busca reivindicar una gran tradición valenciana como es el almuerzo valenciano, ya que tradicionalmente ha estado acaparada en su mayoría por hombres. Este tipo de almuerzo es muy popular y está profundamente arraigado en la Comunidad Valenciana. Este colectivo femenino, en busca de una mayor igualdad, trata de romper con el estereotipo en la sociedad valenciana a través de sus desplazamientos a los mejores sitios para almorzar en Valencia. Por estas razones, sus dos pilares básicos son la igualdad e impulso del feminismo en esta costumbre, así como su pasión por el almuerzo valenciano. 

Este movimiento con perspectiva feminista surgió en 2019, en la red social Twitter, con su popular hashtag #donesesmorzadores (‘mujeres almorzadoras’). Esta surge como una iniciativa que buscaba reivindicar su espacio en un entorno tradicionalmente masculino. Por ello, a través de su difusión en sus cuentas de Twitter o Instagram, muestran al público los almuerzos más contundentes y sabrosos de algunos de los sitios más icónicos de Valencia. Con ello, también consagran la figura de la mujer a través de imágenes o vídeos del grupo de participantes y mensajes inclusivos. Además, fomentan la comunidad y la unión de las mujeres en la satisfacción de esta tradición gastronómica. 

En sus redes sociales organizan los encuentros con su comunidad a través de mensajes informativos. Presentan el local que van a visitar, su ubicación, la fecha y la hora, y a partir de ahí se juntan para realizar quedadas grupales en los distintos sitios. De todas formas, el grupo que va a los almuerzos no está únicamente compuesto por el grupo de mujeres, sino también van acompañadas de sus amigos o familiares varones. No hay lugar para la exclusión. Al finalizar el evento, recomiendan los mejores locales donde poder disfrutar de un buen almuerzo valenciano.

Todo ello lo complementan con información descriptiva del local que han visitado, como la clase y variedad de bocadillos que ofrecen, el rango de precios, la localización, una descripción del trato recibido por los trabajadores, etc. En la mayoría de sus vídeos suelen incluir música o frases emocionales para fomentar la interactividad con su audiencia. Los desplazamientos son por toda la Comunidad Valenciana, con grupos de mujeres distribuidos por las tres provincias (Castellón, Valencia, Alicante). 

Cabe destacar que el principal objetivo de esta iniciativa es el de impulsar una mayor presencia de las mujeres en esta cultura gastronómica valenciana. De ahí su participación en los premios que se otorgan en la Comunidad Valenciana, y también sus recomendaciones de los locales de referencia en toda la comarca valenciana.

Este movimiento está plenamente adaptado al mundo digital, donde suben contenidos de los almuerzos más típicos, con una documentación exhaustiva a través de información escrita o en formatos audiovisuales. Pero las publicaciones en sus redes sociales van más allá del disfrute de un buen almuerzo. También están implicadas en la tarea de engrandecer esta cultura valenciana y la prolongación de la tradición. 

Inicialmente, el movimiento se originó en Twitter con la cuenta personal de Ana Lourdes Torres, @cocadepanses. Cuando el grupo fue creciendo crearon la cuenta de @DonesEsmorzadores en Instagram, y @esmorzadores en X para dar difusión a su iniciativa. Sus publicaciones no se monetizan, dado que su único objetivo es conectar con sus seguidores y mostrar sus experiencias. El contenido es bidireccional, establecen un contacto directo con sus seguidores y tratan de responder a los mensajes que les envían a través de sus distintas cuentas de redes sociales. Con ello, buscan que cada vez más mujeres se sumen a esta iniciativa y fomentan la participación y el bienestar colectivo. En definitiva, otra de las misiones que buscan cumplir desde «Dones esmorzadores» es la de formar una comunidad. Lo cuenta la propia Ana Lourdes Torres.

Numerosos medios de comunicación han hecho referencia a este movimiento y han dedicado artículos reconociendo su importancia para reivindicar la igualdad ​a través del mundo gastronómico. Así, tratan de dar visibilidad a una iniciativa que juega un gran papel a la hora de romper con una tradición mayoritariamente ocupada por hombres. Y es que tratan de combinar equidad y diversión con la tradición alimentaria. 

Este movimiento feminista también ha estado involucrado en distintas acciones para colaborar con los afectados por la DANA en Valencia. En este caso, decidieron ir a locales de municipios valencianos y hacer una contribución económica a través de los almuerzos. El 23 de febrero de 2025 ayudaron a la hostelería afectada por la riada, con un grupo de integrantes que almorzaron y colaboraron en el bar Blue Panther de Picanya. Además, dieron un paseo con las explicaciones del alcalde del municipio dañado. Como muestra de respeto y empatía con las zonas más afectadas, han establecido una ruta por los bares más dañados por la gota fría.

Manual para un buen almuerzo

A continuación, como buenos almorzadores, os dejamos una serie de consejos que un buen almorzador debe llevar siempre presente consigo mismo antes de entrar a un templo del almuerzo:

Para un valenciano, almorzar no es simplemente hacer una pausa para comer algo. Es un acto casi sagrado, una tradición que se respira desde los más pequeños a los más mayores. El almuerzo forma parte del ritmo natural del día, como el sol que calienta a media mañana y el olor del pan con tomate recién restregado.

En la Comunidad Valenciana, el almuerzo no se improvisa. Se respeta. Se cuida. Hay bares que son casi templos, donde el camarero ya sabe lo que cada cliente va a pedir, donde los bocadillos tienen nombre propio, y donde las olivas, los cacahuetes y la cerveza fría son parte del ritual. No importa si trabajas en una oficina, en el campo o en un andamio: las personas llegan a esa hora y desconectan por completo. 

Y no es solo una cosa de mayores, ni mucho menos. Los jóvenes también lo viven, lo reinventan, lo hacen suyo. Porque el almuerzo se adapta, cambia con el tiempo, pero nunca desaparece. Es una costumbre que ha sabido resistir prisas, horarios apretados, y hasta modas pasajeras. Porque tiene algo de verdad, de raíz, de identidad. Podría parecer un gesto sencillo, pero para un valenciano, no lo es. Es cultura, es historia, es orgullo. Así que sí, para un valenciano, almorzar es mucho más que comer. Es una forma de vivir. Y de sentirse, siempre, un poco más en casa.

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