Cohousing, una opción ante la crisis de la vivienda en València

Última actualización: 15 de enero de 2025, 19:36 (Europe/Madrid)

La escasez de vivienda accesible potencia opciones como el cohousing y el coliving que pretenden remediar la crisis habitacional en València. Actualmente, en España hay una importante carencia de oferta de vivienda asequible. València es una de esas ciudades en las que se hace imposible encontrar un alquiler a precio razonable. La vivienda pública podría ser una solución ante las necesidades habitacionales de las personas que disponen de menos recursos. Pero esta medida no es suficiente para hacer frente a la demanda. A la falta de oferta pública, se suman la especulación e inversión de fondos que incrementan la competencia de las propiedades. Todo esto acaba elevando los precios.

Precio de la vivienda. Foto: Pxhere CC0

El Banco de España en el informe anual 2023 indica que ha disminuido la oferta de vivienda nueva por el descenso en la construcción en ese periodo.

Hay menos casas disponibles y el banco central confirma la tendencia creciente de los precios. Respecto a los alquileres, aunque existe un aumento de la oferta, los precios han experimentado un crecimiento interanual entre el 6% y el 10%, especialmente en las zonas turísticas y los centros de las ciudades.

Según el citado informe, este incremento afecta especialmente a las rentas más bajas y a los jóvenes. Ante esta situación, el cohousing se sitúa como método de acceso a la vivienda ante la crisis habitacional.

¿Qué es la vivienda cohousing?

Es un modelo de propiedad horizontal, que se formaliza bajo la fórmula de cooperativa. Se trata de una iniciativa civil que se establece como alternativa a los tipos tradicionales de alquiler o propiedad. Las cooperativas son las propietarias de los edificios. Ceden a los socios el derecho de uso de las viviendas a cambio de pagar una cuota mensual, que oscila entre los 200 y 700 euros. 

La vivienda colaborativa se presenta para resolver problemas de orden social, ambiental y económico. La filosofía de este modelo habitacional se sostiene sobre tres pilares fundamentales: La vida en comunidad, la corresponsabilidad medioambiental y el acceso asequible a una vivienda digna.

Las zonas comunes en estos edificios pueden contar con cocina, comedor, lavandería, salas multiusos, zonas exteriores con jardines, etc. Las zonas privadas de cada residente cuentan con sala de estar, cocina, aseo, y una o más habitaciones. Normalmente, estas zonas privadas son espacios más reducidos y de concepto abierto.

Cohousing Foto: Dawid Cieślik en Pxhere
Cohousing. Foto: Dawid Cieślik en Pxhere

Además, cuentan con sistemas de energías renovables y de gestión de residuos. En este sentido, comparten espacios e instalaciones que optimizan los recursos. Por lo tanto, son maneras de habitar compatibles con aportar soluciones a la crisis medioambiental y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Carlos Alberto Rodríguez vive en un edificio de cohousing y valora así el entorno en el que reside: «Aparte de que en el mercado un alquiler cuesta el doble, no se tiene el vínculo con la casa que tenemos aquí. Te da una estabilidad a largo plazo que no tiene precio». Anje Morawtze, vecina de Carlos, añade: «Lo bueno es hacer comunidad, compartir, no tener sobresaltos económicos, y para los niños es fantástico». Tomoko Sakamoto es otra vecina de origen japonés, y comenta que le duele vivir lejos de su país, pero que se alegra de «no estar sola». 

La cooperativa catalana Sostre Cívic es una de las impulsoras de este modelo en España, «la nuestra es una apuesta política, para buscar alternativas a la vivienda de compra o alquiler, tomando las ventajas de cada uno de los modelos: la compra es para siempre y el alquiler es más asequible. Hacemos vivienda para siempre y a precio de coste», explica el portavoz, José Téllez. «Lo que se pretende es buscar el equilibrio entre la vida en comunidad y la privacidad e independencia frente al individualismo de la sociedad actual», comentan desde el colectivo.

Una solución más asequible

Un estudio realizado por la UPV muestra que el acceso a la vivienda colaborativa tiene un menor coste que la vivienda realizada por iniciativa privada. Para ello, se realizó una comparativa de la viabilidad de proyectos inmobiliarios de ambas tipologías. Los cálculos se han realizado proyectando estimaciones del valor de suelo y de la construcción, así como de los costes de financiación.

Un estudio realizado por la UPV muestra que el acceso a la vivienda colaborativa tiene un menor coste que la vivienda realizada por iniciativa privada. Para ello, se realizó una comparativa de la viabilidad de proyectos inmobiliarios de ambas tipologías. Los cálculos se han realizado proyectando estimaciones del valor de suelo y de la construcción, así como de los costes de financiación.

El análisis concluye que los beneficios del modelo de vivienda colaborativa residen principalmente en:

El precio es menor al eliminar el beneficio del promotor.

El cohousing ofrece ventajas fiscales respecto a la iniciativa privada.

Menor tributación del cooperativista: la cooperativa es la propietaria.

El cohousing crece en València

La provincia de València ya cuenta con distintas promociones de vivienda colaborativa. En los últimos años, la capital y su área de proximidad ha ido posicionándose como un lugar atractivo para este tipo de iniciativas y los proyectos están en aumento. La Cooperativa Resistir ya cuenta con tres propuestas del modelo residencial colaborativo en València, Godella y Puerto de Sagunto, que ofrecen convivencia intergeneracional y sénior. 

Otra propuesta como El CAU proyecta un cohousing en Valencia y alrededores que promueve un envejecimiento activo en el que prime la ayuda mutua y con el objetivo de enfrentar la soledad no deseada a la que se ven sometidas las personas mayores en la estructura social.

Se trata del cohousing sénior, donde los socios están dispuestos a envejecer en comunidad.  La vivienda colaborativa para mayores es uno de los más populares. En València, por ejemplo, se proyecta Sistar Cohabitatge de Vacaciones Permanentes, y ellos cuentan así su experiencia: «fuimos un grupo de amigos que queríamos disfrutar juntos de la jubilación. El grupo se fue ampliando y en este momento somos 35 socios de entre 50 y 70 años. Nuestros valores son: el dinamismo, equilibrio, solidez, respeto por la naturaleza, armonía, entusiasmo y valentía». En 2020 crearon esta cooperativa de viviendas, que todavía está en construcción, en un pueblo de la comarca del Camp de Morvedre, Alfara de la Baronía.

¿Vida digital o necesidad?

El cohousing no es el único modelo colaborativo, también hay cooperativas de vivienda que siguen este ejemplo pero con características diferentes, como el coliving. Está enfocado para profesionales y personas, que gracias a la tecnología, mantienen un estilo de vida nómada. Viven de forma itinerante, ya sea por trabajo o elección. Mientras que el cohousing se enfoca en la construcción de una comunidad permanente, el coliving se dirige a residentes temporales en un entorno diferente al de un alquiler común. 

Argumentos en contra

Algunas personas también se han postulado en contra de estas alternativas. Pero no por el concepto, sino por el llamativo aumento de inversores que se dedican a vivienda coliving en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o València. Julen Bollain, doctor en estudios sobre desarrollo y experto en economía, comenta: «Como es imposible vivir de alquiler tú solo o con tu pareja, los fondos de inversión meten pasta en hacer viviendas compartidas, ponerles un nombre guay, alquilarlo a precio de oro y sacar beneficio. Sin más».

Promotoras como Grupo Gimeno, tiene en construcción 50 viviendas en el Cabanyal de coliving. Aedas Home, también está trabajando en un proyecto de obra nueva de este tipo en la Marina de València.

A ese respecto, las iniciativas públicas como el Plan Base Viva, en el que colaboran FECOVI y la Generalitat Valenciana, pretenden dar solución a las «necesidades y problemáticas» de este tipo de viviendas de «interés para la sociedad».

Todo esto visibiliza la necesidad de implantación de políticas públicas que favorezcan el acceso a la vivienda, ya que esto repercute directamente en las condiciones de igualdad y de inclusión social de la población.

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