El apoyo decisivo de las mujeres jóvenes, las latinas y blancas, así como de las evangelistas y protestantes, ha sido fundamental en la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. A pesar de las predicciones que anticipaban una tendencia progresista en estos grupos, Trump logró captar el respaldo de sectores clave en estados donde el voto femenino, en su diversidad, se inclinó hacia su candidatura.
Por Maria Iranzo-Cabrera
Ha pasado más de un mes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y todavía no es posible conocer la cifra de mujeres que han ejercido su derecho al voto. En 2020 lo hicieron aproximadamente 81,2 millones de mujeres, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos. Representan un porcentaje en torno al 52-54% del electorado, ligeramente superior al de los varones.
La consulta de Edison Research a pie de urna es una de las fuentes más fiables en este país para conocer la intención de voto por género. Según esta encuesta, Trump ha conseguido el apoyo del 55% de las mujeres votantes. Se trata del mejor resultado que ha obtenido una candidatura republicana a la presidencia desde los comicios de 2004, cuando George W. Bush recibió el mismo respaldo femenino y derrotó al senador demócrata John Forbes. Lo que señalaban las encuestas es que, en general, las mujeres parecían más inclinadas que los hombres a apoyar a la vicepresidenta Kamala Harris y al gobernador Tim Walz. Pero al igual que los varones, no son un grupo homogéneo.
La encuesta AP VoteCast, que entrevistó a más de 120.000 votantes desde el 28 de octubre y hasta el cierre de las urnas, desglosa resultados según la variable raza o etnia, la cual se incluye en la Oficina del Censo de los Estados Unidos para que cada residente se autoidentifique. En los resultados publicados por AP VoteCast se incluyen tres categorías: negra/afrodescendiente, hispana/latina y blanca/caucásica. Sin entrar a valorar este concepto discriminatorio y la no inclusión de categorías como asiática, indígena/nativa americana o multirracial, sobresale el máximo apoyo electoral que tuvo Harris en las mujeres negras. Según la encuesta 9 de cada 10 mujeres negras se mostraron a favor de la candidata demócrata. Como en anteriores elecciones presidenciales, el apoyo de las mujeres negras al partido demócrata fue mayor que el de cualquier otro grupo de mujeres votantes. Su apoyo a Harris también fue mayor que el de los hombres negros (77%), aunque la gran mayoría de ellos también votó por la candidatura demócrata. No obstante, los mayores registros de apoyo a candidaturas demócratas se registraron en 2000 con Al Gore (94%), en 2008 y 2012 con Barack Obama (96%, respectivamente) y 2016 con Hillary Clinton (94%).
Intención de voto de mujeres blancas, latinas y negras. Fuente: AP VoteCast
Sin embargo, dentro de las latinas y blancas, la división ideológica es más evidente. Un 59% de las votantes latinas y un 46% de las blancas apoyó a Harris. El voto de las mujeres latinas por la candidatura demócrata viene cayendo desde 2016 (en 2012 apoyaron a Obama un 76%). La mayor sorpresa respecto a este grupo se ha observado en el condado de Starr (Texas), donde el 97% de la población es latina y donde desde 1896 gobernaba el partido demócrata. Desde 2024 está en manos republicanas tras obtener Trump el 57% de los votos.
Diferencias dentro de las votantes blancas
Por su parte, el apoyo de las mujeres blancas a las candidaturas demócratas ha crecido muy ligeramente desde 2016. Ellas son precisamente el grupo votante más grande del país. En su caso, las encuestas han desglosado la intención de voto atendiendo al nivel de estudios y a sus creencias religiosas. Según el sondeo de Edison, en 2024 el 57% de las mujeres blancas con estudios universitarios han manifestado su apoyo demócrata, la cifra más elevada desde 2008. Sin embargo, las no universitarias han reducido su respaldo. Han sido un 35% frente al 41% que se registraba en 2008. Si miramos el apoyo a Trump, 6 de cada 10 mujeres blancas sin estudios universitarios confiaron en él. Aunque fueron menos que los hombres sin estudios universitarios (7 de cada 10), evidentemente fueron un apoyo clave para su elección.
Intención de voto de mujeres blancas según sus estudios. Fuente: Edison
Según la encuesta a pie de urna de Edison, las votantes blancas evangélicas o cristianas renacidas también han sido esenciales para el apoyo a Trump en 2024, puesto que 8 de cada 10 votaron a favor de la candidatura Trump/Vance, frente al 71% en 2020. Los hombres evangélicos apoyaron la candidatura republicana en cifras aún mayores, aunque la brecha de género pareció reducirse de 2020 a 2024.
Por el contrario, la mayoría de los hombres y mujeres blancos sin afiliación religiosa apoyaron la candidatura de Harris/Walz. Asimismo, una gran mayoría de mujeres (90%) y hombres (72%) judíos blancos apoyaron a Harris. En concreto, las mujeres judías blancas han sido 18 puntos más propensas a apoyar la candidatura demócrata que los hombres judíos blancos, según señala la encuesta de Edison.
Menos mujeres jóvenes con Harris
Las mujeres jóvenes, de 18 a 29 años, han apoyado sistemáticamente a los candidatos presidenciales demócratas más que las mujeres de otros grupos de edad y más que los hombres jóvenes. Esto ha ocurrido en las actuales elecciones, donde el 61% de las mujeres jóvenes han apoyado la candidatura de Harris/Walz, frente al 47% de los hombres jóvenes. No obstante, el avance de Trump entre los jóvenes es notable tanto en hombres como en mujeres: ha obtenido 9 puntos más en cada grupo.
Estos datos difieren del fenómeno observado en las poblaciones jóvenes de otros países, como el Reino Unido o España, donde el crecimiento de la derecha y la extrema derecha se concentra principalmente en los hombres. Según los datos de la preelectoral del CIS, ante las elecciones al Parlamento Europeo, los votantes de 18 a 24 años españoles al partido Se Acabó La Fiesta, duplica al de las mujeres. Y entre los de 24 y 44 años, las multiplican por siete.
La única cohorte de edad de mujeres que aumentó su apoyo a la candidatura demócrata y disminuyó su apoyo a la republicana son las mujeres mayores de 65 años. Por el contrario, el único grupo de edad de mujeres que votó por Trump frente a Harris fue la de mujeres de 45 a 64 años.
Brecha de género
La brecha de género en la elección del voto se refiere a la diferencia entre el porcentaje de mujeres y el porcentaje de hombres que votan a un candidato determinado, generalmente el candidato ganador. En todas las elecciones presidenciales desde 1980, se ha puesto de manifiesto una brecha de género que oscila entre cuatro y 12 puntos, con una mayor proporción de mujeres que de hombres que prefieren al demócrata en cada caso. El beneficiario de esta brecha de género en la elección del voto depende del partido del candidato, no del género del candidato. Y en 2024, esta tendencia ha continuado.
El sondeo a pie de urna de Edison informa de una brecha de género de diez puntos porcentuales, con un 45% de mujeres y un 55% de hombres votando a Trump. AP VoteCast, por su parte, ofrece una brecha de género de nueve puntos porcentuales, considerando que un 46% de las mujeres votaron al republicano. A pesar de esta pequeña diferencia entre las dos encuestas, la brecha en sí persiste. Los puntos oscuros del gráfico evidencian las veces en que el apoyo femenino ha sido mayor que el masculino, siempre que han ganado candidaturas demócratas.
En este punto, cabe preguntarse qué ha influido en las mujeres latinas y blancas para inclinarse mayoritariamente por Trump, con una grandilocuencia hipermasculinizada, y no decidirse a romper el más elevado techo de cristal en el país. En el caso de la comunidad latina, se apunta el respaldo a las promesas republicanas de freno a la inflación creciente desde la pandemia y a su política migratoria, especialmente por parte de condados fronterizos con México. La pérdida de derechos humanos, como el reconocimiento del aborto a nivel federal con la revocación de Roe vs. Wade, en 2022; o las continuas batallas legales en las que está inmerso Trump, incluidas acusaciones por agresión sexual, no fueron argumentos de peso contra su candidatura. También se apunta a la falta de una mayor defensa de la desigualdad de género en Estados Unidos por parte de Harris, quien no supo diferenciarse suficientemente de la administración anterior.