La pasarela rompe con dos décadas de desfiles concentrados en Ifema gracias al solapamiento con el Gran Premio de F1. Esta fórmula permite presentar las colecciones en lugares exóticos, pero plantea nuevos retos de organización y logísitica.
La Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid [Enlace a fuente primaria] salió la semana pasada del recinto ferial Ifema para acercarse al centro de la ciudad. Esta decisión supuso retomar una reivindicación del sector y romper con el modelo del desfile que se había concentrado en el recinto. La moda española ya intentó lograr este cambio en anteriores ocasiones [Enlace de contexto]. Esta edición, sin embargo, supone un paso hacia una pasarela capaz de integrarse en la ciudad.
El equipo de diseño pudo elegir espacios que encajaran con la estética de sus colecciones y establecieran relación entre el entorno y la ropa. La directora creativa de la pasarela, Valentina Suárez-Zuloaga, consideró que esta transformación puede reforzar a la pasarela madrileña dentro del circuito de la moda.
Los diseñadores que participaron encontraron distintas formas de adaptar sus propuestas a esta nueva idea. Palomo Spain presentó su colección en la Rosaleda del Parque del Oeste, Redondo Brand llevó su desfile a los Jardines de Vista Alegre, mientras que otros diseñadores optaron por diferentes espacios de la capital. [Fotos de los diferentes sitios donde se hicieron desfiles]La elección de estos lugares permite que cada firma encuentre un escenario relacionado con la temática de la colección para ofrecer una experiencia diferente a la de un desfile convencional.
Entre las firmas también se encuentran Pedro del Hierro, Simorra y Adolfo Domínguez. Alejandro Gómez Palomo, más conocido como Palomo Spain, celebra además los primeros 10 años de su firma. El diseñador se ha convertido en uno de los nombres más reconocidos de la moda española y su presencia en el desfile refuerza la apuesta por llevar las colecciones a espacios diferentes.
Un reto logístico
Llevar el desfile fuera de Ifema también supuso importantes dificultades de organización. Cada localización requiere una planificación específica y debe reunir todo lo necesario para acoger tanto a los profesionales como al público. Los montajes, el traslado de las personas y la necesidad de conseguir los permisos complican una organización que, en un recinto especializado, sería más sencilla.
A todo esto se suman problemas con la infraestructura y la seguridad. Los espacios deben adaptarse a lo que es un desfile de moda y cumplir con los requisitos establecidos.
El Ayuntamiento de Madrid desempeñó un papel importante en esta nueva etapa. Con su colaboración se pudieron usar los distintos espacios de la capital y facilitó que la moda pueda ocupar lugares que habitualmente tienen otras funciones.
El futuro de la costura
Sacar los desfiles de Ifema no soluciona el problema de la moda española [Enlace contexto], pero abre nuevas posibilidades para mejorar su viabilidad.
Esta estrategia pretende que Madrid pueda diferenciarse de otras grandes pasarelas internacionales. Para David Martín, de la publicación Odda, el evento en Madrid está mutando: «La estructura se está pareciendo más a la de otras semanas de la moda relevantes, como la de Copenhague. Ahora hay que saber marcar la diferencia internacionalmente porque aquí hay mucho talento, especialmente entre los jóvenes«.
La llegada de compradores , profesionales y medios es uno de los aspectos que más interesa al sector. La organización considera que mostrar las colecciones en localizaciones singulares puede provocar mayor expectación entre el público.
POSIBLES ACTUALIZACIONES: Fin del desfile, acto de cierre, declaraciones futuras de algún diseñador.
REFLEXIÓN: El titular pasa de ser más creativo a uno más informativo en el que el lector puede conocer lo que pasa sin necesidad de entrar a la noticia.