El tráfico de buques por Ormuz cae de 37 a 17 en una semana

El paso de buques por el estrecho se ha reducido el último fin de semana, mientras los hutíes aumentan su control sobre otra ruta estratégica en Bab el Mandeb

El tráfico de buques por el estrecho de Ormuz continúa muy por debajo de los niveles habituales. Durante el último fin de semana, 17 embarcaciones dedicadas al transporte de materias primas atravesaron esta vía ,frente a las 37 del fin de semana anterior. En Bab el Mandeb, otro de los principales pasos marítimos de la región, también se ha registrado un descenso, con 51 buques respecto a 57 anteriores.

La reducción del tráfico se produce en un contexto de tensión entre Irán, Estados Unidos y varios países de Oriente Próximo. Teherán, capital de Irán, mantiene una fuerte influencia sobre el estrecho de Ormuz. Mientras, el grupo político y armado de los hutíes, respaldados por Irán, han consolidado su posición en torno a Bab el Mandeb.

Dos rutas esenciales para el transporte de energía

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye una de las principales salidas marítimas para el petróleo y otros productos energéticos de la región. Su importancia hace que cualquier alteración del tráfico pueda tener consecuencias sobre los mercados internacionales.

Bab el Mandeb cumple una función diferente, pero también estratégica. Comunica el mar Rojo con el golfo de Adén y forma parte de la ruta marítima que conecta Asia con Europa a través del canal de Suez.

La situación ha hecho que Arabia Saudita dependa cada vez más de rutas alternativas para sacar su petróleo al exterior. Sin embargo, el oleoducto saudí Este-Oeste, diseñado precisamente para reducir la dependencia de Ormuz, sufrió un ataque este mes y tuvo que detener temporalmente su actividad.

La posición de EEUU

Ante el riesgo de que el conflicto se extienda, Trump ha optado por proteger sus intereses. Eso le ha supuesto ignorar las peticiones de ayuda de Riad, uno de sus grandes aliados en el Golfo. Su gran prioridad es encontrar algún tipo de solución al cierre de Ormuz. Además, dice que está cerca de tomar una decisión de gran calado sobre Irán.

La urgencia del príncipe heredero de Arabia Saudita Bin Salmán refleja una realidad evidente. Arabia Saudí se juega gran parte de su suerte en Bab el Mandeb y, en general, en el mar Rojo.

El conflicto también puede tener consecuencias políticas para Donad Trump en las próximas elecciones el 3 de noviembre. El encarecimiento de la energía y el coste económicos de la guerra pone a la opinión pública estadounidense en su contra.

El comercio mundial, pendiente de la evolución del conflicto

La caída del tráfico marítimo aumenta la incertidumbre para las empresas que utilizan estas rutas. Aunque algunos petroleros continúan atravesando Ormuz, existen dificultades para conocer con exactitud todos sus movimientos debido a que muchas embarcaciones optan por navegar con sus sistemas de identificación apagados.

El descenso del número de buques no significa que las rutas estén cerradas. Sin embargo, una reducción prolongada del tráfico puede aumentar los costes de transporte y dificultar el movimiento de petróleo y otras mercancías. La evolución en Ormuz y Bab el Mandeb será uno de los principales indicadores para medir el impacto económico de la crisis en Oriente Próximo durante los próximos días.

*Fuente de la imagen principal:  Shutterstock, EL PAÍS

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