El espejismo del Marketplace

Valencia - Última actualización: 24 de diciembre de 2025, 19:57 (Europe/Madrid)

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Han pasado poco más de tres años desde que un nombre circuló entre foros de inversión, grupos de Telegram y comunidades digitales con segmentación hacia el emprendimiento. Se presentó como una innovadora plataforma de compraventa — un marketplace sin comisiones, con pagos en euros y monederos de criptomonedas. Sin embargo, detrás de la pantalla, se escondía una pareja que terminó construyendo una de las estafas piramidales mejor organizadas en España. Sus nombres permanecen bajo el secreto de sumario de la investigación.  

La salida de El Colombiano deja su silla aún balanceándose mientras el silencio acalla las risas de los demás. A mitad de la partida, ya solo quedan los que realmente son los pesos pesados. Las miradas se afilan y la gravedad de lo que está en juego se percibe entre los miembros. De repente, se escuchan palmas llamando al mesero. Es La Cubana, la mujer que conforma el único dúo que hay en la mesa, con esa seguridad que solo quienes dominan la mesa tienen. 

—Champaña, para celebrar —ordena. Una sonrisa coqueta se desliza entre sus labios carmesí —. Después de todo, quedamos los que importan. 

A su lado, El Italiano observa a su mujer con detenimiento, pero su rostro es inescrutable. Aquí, en el Red Strings, se hacen llamar Los Amantes Fantasma. Su reputación les precede, pero su juego es totalmente un misterio. La partida continúa y el resto de jugadores tiene una cosa clara — la mesa debe estar atenta si no quiere pasar por alto sus oportunidades de ganar. 

Nadie conocía el imperio de humo que habían construido Los Amantes Fantasma. Según la investigación de la Guardia Civil, su éxito iba más allá del de los cientos de estafas piramidales que habían interceptado. La pareja recorrió eventos, reuniones privadas y encuentros networking para vender su plataforma disfrazada bajo la etiqueta ‘innovación digital’. Prometían a los compradores revolucionar la compraventa online. Adquisición directa con el proveedor, pagos aparentemente simplificados y un sistema de beneficios que, en teoría, crecía sin límites.

Una mujer en tacones levantando el pie delante de un hombre en traje, aparentando ser la pareja de líderes de una de las estafas piramidales más organizadas de España.
El vínculo entre los líderes de la estafa era también parte del sustento que sostenía la pirámide | FreePik

Eran expertos en utilizar el lenguaje técnico que construía la ilusión de «próxima gran oportunidad», clásico en las estafas piramidales — incitaba a sus víctimas a comprar. A partir de ahí, la captación se volvió un proceso clave para consolidar la pirámide de poder. Cada nuevo inversor era presentado como «miembro fundador» de un proyecto que, afirmaban, estaba «a punto de despegar». Se viralizó que la pareja subrayara la existencia de acuerdos con proveedores internacionales y la garantía de que se multiplicaría la inversión una vez iniciado el proyecto. Una promesa perfectamente construida. Nadie dudaba de la posibilidad de que se tratara de una de esas estafas piramidales.

La estructura se expandió con rapidez. De acuerdo con las autoridades, el entramado llegó a operar en Murcia, Tenerife y Alicante, y hasta logró propagarse hasta Italia, Reino Unido, Colombia y República Dominicana. Para reforzar la ilusión de autenticidad, los líderes diseñaron un sistema de rangos «gemológicos» dentro de la plataforma. Cada ascenso —de esmeralda a diamante, de diamante a doble diamante— funcionaba como un tipo de coronación digital. Un brillo artificial que mantenía a los usuarios convencidos de que estaban en un valioso espacio de enriquecimiento automático y supremamente efectivo. En realidad, aquellos títulos no eran más que un decorado de lujo que ocultaba la verdad: el único mineral en circulación era la codicia ajena.

Comienza la siguiente partida. La Cubana, inquieta, chasquea los dedos hacia el DJ. La música se apropia del lugar. Ella se levanta sin pedir permiso y comienza a moverse entre los asientos con una danza suave que parece improvisada, pero que tiene la precisión de un truco ensayado.

Algunos jugadores, extrañados, levantan su mirada hacia ella. Es distracción pura, una forma de ‘misdirection‘ que rompe el ritmo de la mesa y afloja defensas sin que nadie pueda señalar el momento exacto en que empezó. El Italiano no se mueve. Solo la observa, atento. Entre ellos existe un código secreto: una secuencia mínima de movimientos —el toque en una silla, la inclinación del cuello, el ritmo de un paso— que le revela las cartas de los demás jugadores. Ella baila; él traduce. Y la mesa, sin saberlo, juega ya en desventaja.

Mientras tanto, fuera del garito, al igual que Los Amantes Fantasma, lo verdaderamente importante iba por otro camino. Las aportaciones y el dinero real se desviaban a cuentas en Lituania o se convertían en criptomonedas, lejos del control de los inversores. La plataforma, presentada como un marketplace revolucionario, no era más que un decorado digital construido para retener a las víctimas el tiempo suficiente para que la pirámide siguiera alimentándose. 

El modelo utilizado por los líderes responde al clásico esquema Ponzi — un sistema en el que las supuestas ganancias de los inversores no provienen de ninguna actividad real, sino del dinero que viene con los nuevos participantes. Su eficacia actual radica en dos factores. Por un lado, el uso de los recursos tecnológicos que otorgan una falsa sensación de legitimidad. Y por otro, la rapidez con la que circula la información en redes sociales, donde las recomendaciones entre «conocidos» funcionan como un sello de confianza. 

La primera grieta en esa fachada apareció en la pedanía Cabezo de Torres, en Murcia. Allí, un inversor decidió contactar con la Guardia Civil tras varias semanas sin poder recuperar su dinero invertido en la plataforma. La realidad era que, aunque en la pantalla se reflejaban ingresos monetarios, ninguno de los miembros tenía capacidad para retirarlos. Lo que en principio parecía un caso aislado, se convirtió en la pieza clave que desencadenó la investigación. Y la chispa final para la carrera para atrapar a los nuevos Bonnie y Clyde digitales era la declaración del denunciante: conocía a más personas afectadas. Fue la chispa suficiente para activar las alarmas de las autoridades. 

A partir de esa declaración, los agentes comenzaron a rastrear todas las huellas digitales. Movimientos bancarios, perfiles y la estructura formal de la empresa. El resultado fue una red organizada con ramificaciones internacionales con una fachada para captar, retener y desviar fondos con precisión casi quirúrgica. Toda la operación para capturar a los miembros de la red se bautizó bajo este nombre: Pyramidi-Scam.

Por un momento, la estrategia de Los Amantes Fantasma parecía infalible. La balanza de dinero se inclinaba a su favor, y la mesa empezaba a rendirse a su ritmo. Se sentían los reyes de la noche. Eso provocó que dieran un paso en falso. 

La Cubana no se había acercado a Laureano en toda la noche. Era un movimiento arriesgado jugar con él, pero se sentía confiada. Decidió ir a por todo. Mientras se movía al ritmo de la música, deslizó delicadamente sus brazos alrededor de los hombros del crupier y se inclinó para susurrarle algo. Pero Laureano no era un jugador distraído. Vio en los ojos de El Italiano una intención y cuando se goró para ver a la mujer, lo confirmó. De inmediato, con una mirada seca e intimidante, chasqueó los dedos y llamó a seguridad. Los Amantes Fantasma fueron expulsados sin ninguna contemplación. Nadie se atrevía a cuestionar el criterio del crupier. 

Y mientras abandonaban el Red Strings, el verdadero amo del juego ya había dado un aviso silencioso a la policía. Nadie iba a ensuciar la perfecta partida que él había armado para explotar sus beneficios. 

Tres trabajadores de la Guardia Civil que toman declaraciones y notas frente a dos furgones de la Guardia Civil y varios compañeros.
La operación Pyramidi-Scam permitió a la Guardia Civil desmantelar la red construida por Los Amantes Fantasma | UNICOP

Los investigadores lograron reconstruir todo el funcionamiento interno de la plataforma. Y lo más relevante, identificar a los responsables. El hombre ya figuraba en pesquisas previas por blanqueo de capitales y su pareja, como una de las principales beneficiarias de esta estafa. En segundo nivel, la Guardia Civil identificó a 31 miembros más que obtenían ganancias directas del sistema. Con previa autorización judicial, los agentes detuvieron a la pareja en su domicilio e incautaron dinero en efectivo, documentación y material informático vinculado a su actividad delictiva. 

Tanto los líderes como los colaboradores identificados pasaron a disposición del Juzgado de Instrucción nº 5 de Murcia. Se les imputaron delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal en relación a las estafas piramidales. Las penas previstas por el Código Penal para estos hechos pueden alcanzar los seis años de prisión

Periodisme UV

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