La digitalización ya forma parte de la realidad de todo ser humano. Actualmente, millones de personas viven a través de una pantalla. Desde esta perspectiva, tareas tan sencillas como hacer la compra se realizan con tan solo un click. Sin embargo, la aparición de Internet no solo ha creado una nueva forma de existir, sino que ha marcado un antes y un después en la manera de trabajar, pensar y tomar decisiones. Con el paso del tiempo, esta transformación digital ha acaparado la vida de jóvenes, adultos y personas mayores, cambiando por completo su modo de comunicarse e informarse. No obstante, este auge tecnológico también ha contribuido a una nueva forma de atentar contra la privacidad y seguridad de cada uno de ellos, dando así aparición a las ciberestafas.
Es por eso por lo que, hoy en día, ya no resulta extraño leer titulares como: Desmantelan una red dedicada a estafas piramidales con presencia en Murcia. Es más, la criminalidad aumenta de un año a otro disfrazada de máscaras, usuarios falsos, mensajes sospechosos y links poco fiables. En este sentido, la delincuencia o la incidencia criminal ya no es algo que quede relegado al ámbito físico, sino que se manifiesta de forma cibernética. En 2024, según el Sistema Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior, las estafas informáticas aumentaron un 1,6 % en el territorio valenciano. Si bien se redujeron otros ciberestafas, a nivel nacional, España registró un aumento en sus cifras de estafas informáticas y otros ciberdelitos respecto a 2023, en un 0,9% y 16,8%, respectivamente.
El fraude como síntoma, no excepción
A lo largo de este reportaje se han abordado diversos ejemplos de estafas con el objetivo de investigar cómo esta nueva criminalidad no corresponde a un caso aislado. Además y de acuerdo con una campaña incentivada por la empresa de software Gen digital y la colaboración del psicólogo Lee Chambers, la ciberdelincuencia también afecta de forma negativa en nuestro organismo. En este sentido, el ser humano ya no se enfrenta a pérdidas de datos o bienes materiales, sino también a momentos de ira, estrés o ansiedad. Sin embargo, y aún en este contexto, «el 74% de los españoles no se siente preparado para identificar una ciberestafa».

Si bien, desde diversas empresas, como Caixabank o Shein, se busca prevenir este tipo de fraudes (Servimedia, 2025), no deja de ser importante educar digitalmente para ofrecer mayor seguridad y una red de apoyo más amplia. En este sentido, España cuenta con una línea telefónica gratuita de ayuda en ciberseguridad (017), disponible de 08:00 a 23:00 horas todos los días del año.
Asimismo, expertos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) brindan algunas vías para protegerse de cualquier ataque cibernético o ciberestafas. En primer lugar, es fundamental disponer de un antivirus, así como, utilizar contraseñas complejas o desconfiar de correos que soliciten entran en. Por otro lado, también es importante comprobar que haya un símbolo de un candado en cada página que se consulte por Internet o cerrar la sesión después de cada compra virtual (Rtve Play, 2024).
Además de ser consciente de la realidad, y por tanto, de los riesgos, es primordial saber y poder acudir a estos medios cuando sea necesario.
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