Las maletas que llegan a Valencia

Bajo un cielo que auguraba nuevas etapas con el verano tocando a su fin, Sara aterrizó en el aeropuerto de Manises, con su maleta y un diccionario de castellano bajo el brazo. La línea 5 la llevó hasta Valencia sin saber que aquel curso iba a suponer una enorme transformación personal para ella. Cada año, miles como ella llegan a Valencia dispuestos a vivir una experiencia universitaria diferente y acaban llevándose mucho más: fiestas en ambientes totalmente nuevos, amistades de distintos rincones del mundo y un estrecho vínculo con la ciudad. 

A Sara le sorprende mucho que allá donde mire encuentra grandes diferencias entre España e Italia, su país de origen. En su día a día nota varias cosas distintas que le permiten conocer más profundamente ambas culturas y, de alguna forma, integrarse mejor en su nueva ciudad en la que pasará el curso 2024/2025.

Una de las primeras cosas que le llama la atención es el horario de las comidas. En Italia se suele almorzar sobre la una y cenar hacia las ocho. En cambio, en España todo se hace mucho más tarde. En Valencia, los restaurantes siguen llenos a las tres de la tarde y la cena puede empezar a las diez o incluso después. Además, en lugar de la pasta, aquí el protagonista es el arroz, con la paella como plato estrella. Subraya que lo que realmente echa de menos es el café italiano, uno de sus indispensables si hablamos de alimentación.

También nos cuenta haber notado algunas diferencias en el ámbito universitario. En su país las clases suelen ser más teóricas y formales, rigiéndose a un marco académico clásico con sesiones magistrales, donde el profesor habla y los alumnos toman apuntes de lo que explica, mientras que aquí, en la «Terreta» el enfoque es práctico e interactivo, lo que le gusta porque le prepara mejor para su vida laboral. Además, el trato con los profesores es más cercano y accesible.

En cuanto al clima, Sara viene del norte de Italia, una zona más lluviosa y con temperaturas bajas, como sería en las regiones septentrionales de nuestro país: «Vengo de una zona donde llueve mucho, y donde en invierno hace bastante frío. Aquí, en cambio, el sol está siempre presente. Ya en marzo se puede salir en manga corta, y eso me da una energía increíble…» . En Valencia ha encontrado sol casi todos los días, inviernos suaves y temperaturas agradables ya en marzo. Esto le permite pasar mucho tiempo al aire libre. La cercanía al mar, además, le parece un valor añadido que le encanta.

Por último, hablándonos de la barrera idiomática, Sara nos ha contado que las primeras semanas fueron bastante difíciles. Una cosa es estudiar un idioma en clase, y otra muy distinta es vivirlo día a día: “Las primeras semanas me sentía perdida”, recuerda, “pero poco a poco empecé a entender más y ahora me siento mucho más segura hablando, aunque a veces se me escapa alguna palabra en italiano.» Al principio le costó entender ciertos acentos, expresiones coloquiales e incluso bromas locales. Ahora, con el paso del tiempo, está ganando soltura y se siente mucho más segura al comunicarse. A pesar que de vez en cuando se le escape alguna palabra o expresión en italiano, ha aprendido que equivocarse es parte del proceso. 

Con esto, Sara está contenta y orgullosa del destino que eligió, ya sea por el sol, ya sea por la gastronomía o la fama de su vida nocturna. Además de esos pensamientos que ya tenía sobre la ciudad, también le ha sorprendido Valencia por la calidad de sus universidades y la calidez de su gente. De cara a Europa y al mundo, esta es una zona muy atractiva, y esto explica el liderato de sus universidades en recepción de estudiantes de fuera, pero, ¿Cómo ha llegado Valencia a convertirse en uno de los destinos Erasmus más importantes de Europa?

Una historia de viajes

Desde los inicios del programa en 1987, que nació con la misión de promover la movilidad estudiantil en Europa, el número de alumnos Erasmus ha ido creciendo exponencialmente hasta convertirse en parte fundamental de la vida universitaria valenciana. Ello ha afectado no solo a las dinámicas estudiantiles, sino también a la ciudad como conjunto: las calles, el folclore y las actividades son hoy distintas.

En este reportaje, viajamos en el tiempo para observar cómo ha evolucionado el programa Erasmus en Valencia, desde las primeras generaciones hasta las 5.000 personas que aprovecharon la beca en el curso 2024/2025 para disfrutar del clima, los paisajes y la vida urbana en la ciudad.

Para empezar a hablar de esta iniciativa hay que remontarse a los años 80. Sobre el 1985 dentro de la UE empieza a hablarse de esta iniciativa que fomenta la interrelación entre países y culturas dentro de Europa, uno de los objetivos de la UE desde su creación. El nombre Erasmus tiene dos orígenes diferentes. Como acrónimo de European Region Action Scheme for the Mobility of University, aunque no es la más aceptada. Realmente tiene su origen en Erasmo de Rotterdam (1466-1536), un filósofo que dedicó gran parte de su vida a viajar por el Viejo Continente para ampliar sus conocimientos. 

Finalmente, en 1987 ve la luz el proyecto Erasmus por primera vez para 11 países: Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Italia, Grecia, Francia, Irlanda, Países Bajos, Portugal y Reino Unido. En el primer año participan en el proyecto más de 3.000 estudiantes de distintos países. Tan solo 2 años después, se crea la Red Erasmus, una plataforma de apoyo a nuevos estudiantes que se animen a participar para solucionar sus problemas y dudas acerca del proceso o la estancia en otro país. 

En los años 90, el programa consigue una expansión importante al entrar en el proyecto de Socrates, iniciativa de la UE que une distintos proyectos educativos y en 1999 se impulsa la creación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) con la Declaración de Bolonia que permite la homologación de títulos universitarios de forma más fácil. 

Una vez empezado el siglo XXI, la UE decide crecer e invertir más en este tipo de iniciativas. Así en el 2000 se lanza Socrates II que añade mejoras en la financiación y la accesibilidad al programa Erasmus, como simplificación en los trámites burocráticos, aumento del presupuesto para los proyectos y actividades derivadas del programa o promoción de la dimensión europea. Todas estas medidas llevan a que se alcancen acuerdos con países no pertenecientes a la UE, publicando Erasmus Mundus en 2007. Todo este crecimiento genera en 2009 que se alcance la cifra de 2.000.000 millones de estudiantes beneficiados desde el inicio del proyecto. 

En la última década se lanzó Erasmus + en 2014 que es el resultado de una suma de distintas iniciativas, que a parte de los estudios universitarios, abarca voluntariados y formación profesional. Se logran los 9 millones de beneficiados en 2017 y en 2021 se refuerzan los accesos al programa mejorando la inclusión de personas con discapacidad y estudiantes con pocos recursos.

Esto da perspectiva a nivel europeo de la importancia que tiene este programa, pero ¿Cómo son recibidas las personas de otros países en España?

Integrarse o excluirse

Una de las claves de llegar a un sitio nuevo es ser bien recibido. La integración en un nuevo ambiente es un proceso de las dos partes, tanto del habitante local, como de la persona que viene de fuera. Si eso no se da, puede derivar en problemas como la turismofobia de la que María Dolores Pitarch, catedrática de geografía humana, nos cuenta un poco más

María Dolores nos habla de un término que empieza a darse en la sociedad, en localidades donde el turismo afecta a la población local con efectos negativos, y por lo tanto, esta pobalción empieza a sentir un malestar con la población extranjera en general. Para saber si esto se da en Valencia, hemos preguntado a estudiantes, y a la vez para ver diferencias con estudiantes de otras partes de España hemos preguntado a Ana Hernández, estudiante de Derecho en Segovia y Diego Creo, estudiante de Psicología en Santiago de Compostela.

Ahora veamos que opinan estudiantes fuera de Valencia, Ana Hernández de Segovia y Diego Creo de Santiago de Compostela, para ver el cambio de opinión en ciertas partes de España.

Otra clave es saber como trabaja la Universidad de Valencia para fomentar toda esta cantidad de estudiantes, y que cuando esten aquíse sientan bien integrados y aceptados. Hemos hablado con María Roser Benavent, coordinadora de movilidad en la Universidad de Valencia, para que nos contara sobre este proceso de integración.

Vemos que las opiniones son bastante diferentes, esto deja ver que Valencia es un lugar con una buena integración y que sabe relacionarse bien con las personas extranjeras, en gran medida por su evolución y el auge del turismo que al igual que el número de habitantes no ha parado de crecer en el último siglo.

Valencia, de 0 a 100 en el último siglo

Para averiguar cómo Valencia ha llegado a ser la ciudad número 1 en recepción de estudiantes Erasmus, es fundamental prestar atención a la evolución de Valencia como ciudad en el último siglo. Joan Carles Membrado, profesor de Geografía del País Valenciano, comenta que en términos poblacionales ha pasado de 250.000 habitantes sobre 1920, a 800.000 actualmente, además el área metropolitana cuenta con más de un millón y medio de habitantes. Además añade que este aumento tiene distintos ritmos a lo largo del siglo. Hay 4 etapas reseñables:

Estos crecimientos tienen que ver en parte con el aumento de  población extranjera, según Funcas la población extranjera ha aumentado en 2 años un 30,1%. Una de las claves para atraer este tipo de personas ha sido el atractivo turístico, que ha generado que en los últimos 20 años la cifra de personas que visitan Valencia por estos motivos no haya parado de aumentar. “La población extranjera ha visto en Valencia una ciudad cómoda y amigable, con buen clima, monumentos y playa, además de estar bien comunicada por avión”, comentaba Joan Carles sobre el atractivo de Valencia de cara a otros países en los últimos años. 

Con vistas a un futuro cercano, Joan Carles añade que es previsible que la cifra continúe subiendo mientras el sector inmobiliario siga en auge. Matiza que hay ciertos peligros en el entorno valenciano que pueden causar un descenso de este número. La ampliación del puerto, que conlleva el aumento de transportes pesados y contaminación. Además, los riesgos provocados por el cambio climático, demasiado calor, incluso a un futuro un poco más lejano, la subida del nivel del mar va a inundar gran parte del área valenciana al ser una ciudad costera y,por último, desde octubre, la deficiente gestión de la DANA por los órganos competentes como la Generalitat Valenciana afectan directamente a la reputación de la ciudad y de la Comunidad Valenciana en general. Todos estos factores dañan al atractivo turístico de la ciudad, y por lo tanto, puede generar que los estudiantes dejen de escoger Valencia como destino. 

Son claras las previsiones para el futuro valenciano en los próximos años, aunque estos últimos factores pueden frenar el crecimiento de gente extranjera en nuestro país, todo hace pensar que Valencia seguirá teniendo cada vez más porcentaje de población extranjera. Estos son algunos datos sobre los estudiantes Erasmus como por ejemplo, la distribución del número de estudiantes extranjeros matriculados por comunidad autónoma receptora.

Fuente: Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades

Pero, a parte de su enorme atractivo, también existen inconvenientes en vivir en una ciudad tan masificada como esta. Desde saturación por una masificación de gente, hasta un nuevo idioma, hay miles de inconvenientes en mudarse a una ciudad fuera de tu país y además en continuo crecimiento, así que lo mejor es hacer una lista de pros y contras para ver a que conclusión se puede llegar.

¿Cómo de bueno es mudarse?

Estudiar en el extranjero puede convertirse en una experiencia transformadora. España, y Valencia particularmente, son destinos muy habituales. Sin embargo, también existen obstáculos a los que sobreponerse.

Adaptarse a un idioma nuevo, al igual que la adaptación al propio ritmo de la ciudad, puede resultar complicado al principio, tanto en situaciones cotidianas como en lo que se refiere a trámites burocráticos que pueden ser tediosos, especialmente si no se está familiarizado con los procedimientos administrativos. Raquel Belda, licenciada en psicología y psicóloga en Tu Psicoayuda comenta que ya solo el cambiar de ambiente puede suponer una carga psicológica importante, lo que se conoce en psicología como estrés por cambio vital, ya que implica nuevas rutinas, barreras idiomáticas, etc. Por eso, también comenta que es fundamental una buena integración, aprender el idioma puede ser una vía para ello. Así las personas crean un sentimiento de pertenencia a un grupo y esto calma el estrés o la ansiedad que pueda producir el cambio. 

La propia convivencia con personas de otro país implica el contacto con costumbres, hábitos y estilos de vida con los que no existe tanta familiaridad. Esto fomenta la empatía y el respeto hacia nuevas formas de vivir, dada la diversidad cultural y folclórica presente en la ciudad de Valencia. Asimismo, compartir experiencias con estudiantes de otras nacionalidades favorece la creación de lazos multiculturales a partir de las redes que se forjan entre el alumnado que, probablemente, no habría llegado a conocerse de cualquier otra forma, y esto aumenta lo que Raquel llama la empatía intercultural. El proceso de adaptación requiere semanas en muchos casos.

Por otro lado, el hecho de salir al extranjero conduce a la autosuficiencia en cuanto a la toma de decisiones. La psicóloga de Tu Psicoayuda comenta que esta condición al ser forzada, puede ser otra fuente de estrés, ya que exige responsabilidades, antes cubiertas por otras personas. Sin embargo, también añade que con el tiempo esta situación suele convertirse en un aumento de la autoestima y la autonomía personal. Estas experiencias son enriquecedoras para el desarrollo personal porque la persona se ve capaz de enfrentarse a los retos sin necesidad de nadie.  

A pesar de todo ello, la experiencia Erasmus puede suponer una inversión significativa, pues, a pesar de las becas facilitadas, los costes se suceden: billetes de avión, matrículas, gastos de visado, alquiler… La situación del alojamiento en ciudades universitarias como Valencia es difícil, y caro; como muestra un informe de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València el precio medio dela vivienda aumentó un 54,9% con respecto a 2019; o que en 2024 solo se encontrasen 3 pisos por menos de 700 euros de alquiler, y ninguno superaba los 30 metros cuadrados. Hay una alta competencia y es común encontrar complicaciones durante la búsqueda de opciones con una buena relación de calidad/precio

Estudiar en España implica acceder a un método educativo diferente, que puede distar más o menos de aquel propio del país de origen, lo cual favorece la posibilidad de ampliar conocimientos desde nuevas perspectivas. En resumen, vivir en otro país, supone grandísimos retos que tienes que aceptar si quieres afrontar el reto, pero la recompensa a nivel de aprendizaje, conocimientos y experiencias es realmente tentadora para sumergirse en ese proyecto de vida.Finalmente, Valencia es ya una capital europea del proyecto Erasmus, una ciudad que lidera los rankings del programa, y que cada vez se está internacionalizando más, pese a los peligros que esto conlleva. Estos cambios de población son completamente aceptados por los habitantes locales, a diferencia de otras ciudades en España, donde se ha llegado a generar un rechazo al extranjero lo conocido como turismofobia.

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