Mientras que en las ciudades sigue aumentando la población, en las zonas rurales comienza a extenderse el fenómeno de ‘la España vaciada‘ que causa la desaparición de aldeas.
VALENCIA – 15/01/2025, 18:00 (CET). En pueblos como Las Rinconadas, Cuenca, residen poco más de 20 habitantes en todo el municipio. En 1940, la población llegaba a los 200 habitantes. Es lo que se conoce como el fenómeno de ‘la España vaciada‘: territorios en los que la población desciende de forma drástica debido a varios factores diferentes. En el año 2024, un 90% del territorio español se encuentra en riesgo de despoblación, prácticamente la totalidad del país. Las Rinconadas, como muchas otras aldeas, se encuentra dentro de ese porcentaje.
Una vida tranquila, pero llena de carencias
Habitantes como Florentino son el claro ejemplo del tipo de persona que vive en la España rural. Nacido en Las Rinconadas, emigró a Valencia durante los años 60, para luego, una vez jubilado, decidir volverse al pueblo de donde vino. “Aquí estoy más tranquilo, con una mejor casa y al aire libre”. La tranquilidad del campo, las casas de mayor tamaño y la cercanía de los vecinos son características que hacen de los pueblos el lugar idóneo para los jubilados.
“Las ciudades como Valencia agobian mucho”, nos dice Florentino, quien emigró a la ciudad en busca de trabajo. “Dónde mejor se está es donde hay tranquilidad. Los jóvenes de ahora no entienden lo que es eso”. Sin embargo, después de vivir en la ciudad por varios años, el pueblo donde se crió y el pueblo al que regresó no parecen tener mucho en común. “Por haber, no queda ni la panadería” dice Florentino, “cuando yo era pequeño sí que había una. Cuando nació mi hija, ya solo quedaba el horno. Y ahora no hay ni una cosa ni la otra”.
Vivir lejos de todo
La falta de servicios es un problema muy presente en «la España vaciada». Con el paso de los años, a causa del éxodo rural, muchos negocios en las aldeas cerraron. “Para comprar el pan tienes que ir al pueblo de al lado”, y servicios básicos como la sanidad escasean. “Una vez a la semana baja el practicante por si alguien necesita algo”, explica Florentino “si necesitamos ayuda otro día, nos toca irnos a Requena”. El hospital más cercano de Las Rinconadas se encuentra en Requena y la ambulancia más rápida tarda alrededor de una hora en llegar a la aldea. Si la persona se encuentra en una verdadera urgencia, el hospital te recoge en helicóptero. En la ciudad, el tiempo que tarda una ambulancia en recogerte es de tan solo 20 minutos.
Estos problemas de comunicación, no sólo entre pueblos sino entre personas, han ido mejorando con el paso del tiempo. La cobertura ha llegado a Las Rinconadas a través de algunas líneas telefónicas como Movistar o Pepephone. Aún así, sigue siendo una de las pocas aldeas que no recibe cobertura de todas las líneas existentes. Pero no solo las líneas telefónicas, incluso el agua potable no estuvo disponible en las casas hasta 1990. “Antes no llegaba el agua a los grifos de las casas. Tenías que ir con tu garrafa a llenarla a la fuente del pueblo”. La falta de cobertura y de agua en los hogares son cosas impensables en la gran ciudad, pero para la España vaciada, son problemas que se empiezan a resolver en pleno siglo XXI.
Aunque la calidad de vida haya ido mejorando con el paso del tiempo, todavía existen muchas cosas que perfeccionar. Muchas de las calles de la aldea todavía siguen sin pavimentar, o tampoco existe ninguna zona de ocio para jóvenes más allá de un centro social, el cual es más bien frecuentado por los ancianos que residen en la aldea.
Sin trabajo no hay futuro
La solución más sencilla para acabar con el despoblamiento sería atraer a familias para que vivan permanentemente en la aldea. Pero una dificultad que se añade a la hora de decidir mudarse al pueblo es la poca oferta laboral que hay en la zona rural. Por ello, la mayoría de habitantes son jubilados. “Aquí somos todos mayores, y van quedando menos”. Son pocas las familias con hijos que deciden mudarse desde la ciudad a la aldea. Los jóvenes, una vez crecen, optan por regresar a la ciudad y marcharse del pueblo donde la oferta laboral brilla por su ausencia. “Aquí no hay faena, no hay vida ni futuro para nada”.
Aunque parezca muy lejana la desaparición de pueblos como Las Rinconadas, ya hubo aldeas que se echaron a perder con el paso de los años, como es el caso de Orchova. Esta villa, al igual que Las Rinconadas, también pertenecía a Santa Cruz de Moya. Sin embargo, ya sea por la falta de ayudas o por la baja calidad de vida, los habitantes de la villa decidieron marcharse no por gusto, sino por necesidad. Ahora, si se visita el lugar, solo se observan las ruinas de lo que un día fue el hogar de muchas familias. “Los que se fueron se vinieron a Valencia, o a otros sitios”, explica Florentino “se fueron a donde había para comer”. En España ya hay 3000 aldeas que, como Orchova, tuvieron que ser abandonadas, y se prevé que en los próximos años, la cifra solo siga aumentando.
El futuro para aldeas como Las Rinconadas no parece aguardar muchas mejoras. Mientras que los gobiernos regionales toman medidas escasas para detener la despoblación, el gobierno de España no parece tener entre sus prioridades uno de los problemas que afectan a su población rural. Mientras que las mejoras solo llegan a las grandes ciudades, los pueblos siguen en la misma situación en la que se encontraban durante el éxodo rural de 1960.
¿Dónde están las soluciones?
Los habitantes de los pueblos son los primeros interesados en acabar con el fenómeno de ‘la España vaciada’. Plantean medidas como fomentar el empleo en las zonas rurales o la construcción de lugares de ocio en los pueblos y reconstrucción de monumentos para atraer el turismo. “En los pueblos hay mucha más historia de lo que parece”. Desde 1984 existe la Asociación Cultural de Las Rinconadas, donde se promueve la cultura del pueblo y la conservación patrimonial de la aldea.
Florentino es optimista con la situación de su hogar. “Las Rinconadas no tiene porqué desaparecer”. Solo el tiempo decidirá si se toman las medidas necesarias para que así sea, o si por el contrario, las ciudades siguen expandiéndose mientras los pueblos siguen desapareciendo.


