El cine español más allá de las creencias

Última actualización: 29 de diciembre de 2024, 13:41 (Europe/Madrid)

Las luces de Navidad ya están encendidas, aunque sean las 7 de la tarde. En invierno el sol desaparece llevándose consigo la luz. Las tiras de pequeñas bombillas que trepan por los árboles y se enganchan a las fachadas son mucho más llamativas. Las calles adquieren un brillo anaranjado que compite con los colores de los escaparates y carteles. El cine es uno de los pocos edificios que consiguen que el dorado sea casi imperceptible. Los pósteres iluminados de las películas recién estrenadas opacan el resto de la decoración. Familias, parejas y amigos acuden atraídos por la cálida luz y el olor de las palomitas recién hechas. Esas personas entrarán en las salas y disfrutarán de los filmes proyectados, sin embargo, hay pequeños detalles que permanecen invisibles tras las pantallas.

En España existe la creencia de que se destina demasiado dinero a la producción de películas para lo que realmente estas recaudan. La rentabilidad del cine está en entredicho desde hace unos años. También hay quien menosprecia las obras españolas en favor de las extranjeras, argumentando que los filmes nacionales no tienen la suficiente calidad.

Estas percepciones se deben a un desconocimiento por parte de la audiencia. Por ejemplo, no todos los espectadores sabrán con seguridad qué géneros destacan en el cine español. Esto no es algo que se pueda adivinar mirando la cartelera un día, pero lo cierto es que hay un claro predominio de algunas temáticas. De las 50 películas con más recaudación en 2023, 17 de ellas eran de comedia, según los datos del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA).

Enrique Bordería es licenciado en Ciencias de la Información y en Geografía e Historia. Actualmente, es profesor de Periodismo Cinematográfico en la Universitat de València. Ante el éxito de las comedias en las salas españolas explica que: “La comedia ha sido históricamente un género popular. El cine es un entretenimiento. La gente va a pasárselo bien y el humor gusta mucho”.

El drama es otro de los géneros estrella. En ese mismo año, 15 de los 50 filmes con más recaudación pertenecían a este. Por el contrario, en las categorías de ciencia ficción, fantasía, western e histórica, solo hubo un largometraje respectivamente. Bordería comenta que: “No hay un nivel de ayudas suficiente y no se puede competir en igualdad con los norteamericanos. Si ves las películas más vistas en EE.UU., pertenecen a géneros como la ciencia ficción, adaptación de cómic, superhéroes, aventuras, históricas… Son películas con muchos efectos especiales, grandes presupuestos y muchos medios de producción”. No es de extrañar que de las 10 películas con mayor recaudación de 2023, 8 de ellas fueran comedias. Únicamente esos largometrajes alcanzaron 46 millones de euros, una cantidad considerable si se tiene en cuenta que el total recaudado ese año fue 81,5 millones.

Presupuesto a la baja y subvenciones limitadas

Una de las creencias más extendidas sobre el cine español es que se invierte demasiado en ayudas a la cinematografía. Sin embargo, en 2022, España destinó 97,10 millones al sector cinematográfico, lo que representa el 0,021% del total de los Presupuestos Generales del Estado. Aunque dentro del ámbito cultural su peso aumenta hasta el 6,1%, sigue sin ser la partida a la que más se destina, superada por otras como la música y la danza. Esta cifra ha crecido en los últimos años, pero sigue siendo modesta en comparación con la reservada para otras áreas como la inversión en infraestructuras (11.842 millones) o en industria (11.313 millones).

A esta limitación presupuestaria se suma la complejidad del sistema de baremación que regula la distribución de ayudas. De acuerdo con Teresa Cebrián, presidenta de la Academia Valenciana del Audiovisual (AVAV), el proyecto presenta una solicitud indicando el presupuesto requerido, pero la cantidad final que se otorga depende de la puntuación obtenida en esta evaluación. La calidad del guion, por ejemplo, puede representar hasta 40 puntos, mientras que aspectos como el porcentaje de financiación ya asegurada aportan otros 20 puntos. Pero, además, explica, se incluyen otros criterios de discriminación positiva: “Si las jefas de equipo son mujeres, la directora, la guionista, quien sea, suma más. Si tiene un informe de sostenibilidad y el sello verde, lo mismo, es una baremación, igual que en cualquier otro ámbito”.

Este sistema busca fomentar valores como la igualdad de género y la sostenibilidad, aunque también limita las cantidades otorgadas, obligando a los proyectos a ajustar sus expectativas de financiación.

Crear cine con fondos ajustado

La situación del cine español no se define solo por la cantidad de ayudas que se destinan. Sus principales problemas provienen de cómo está estructurado el sector en sí, no por factores externos. Por ejemplo, por no invertir lo suficiente en la distribución.

Grandes proyectos como Campeonxs cuentan con el apoyo de distribuidoras norteamericanas. Compañías como Universal, Sony o Warner Bros tienen posiciones ventajosas a la hora de pactar los acuerdos de estreno, lo cual se traduce en mayores beneficios. De hecho, de las 10 películas españolas con más recaudación nacional de 2023, 8 de ellas se exhibieron con compañías estadounidenses. “Las distribuidoras americanas son grandes empresas, son las que tienen más medios y más poder para negociar con las mejores salas”, comenta Bordería.

Por el lado contrario, los largometrajes con menos recursos van de la mano de intermediarios nacionales, quienes tienen un poder de influencia menor. Esto hace que su exhibición sea mucho más reducida, con menos espectadores. Como resultado, estas obras ocupan peores puestos en el ranking de recaudación. El éxito de una película en muchas ocasiones no proviene de su propia calidad, sino de las condiciones de estreno. Al tener un presupuesto reducido, estos proyectos prefieren dedicar la mayoría de sus recursos a la producción, dejando en segundo plano la distribución.

Pero, al igual que es un error no dedicarle el suficiente presupuesto a la exhibición, también lo es con la promoción. Expertos como Enrique Bordería coinciden en que la industria del cine español tampoco apuesta por grandes campañas de publicidad que atraigan espectadores. “Las películas americanas tienen una promoción bestial, su imagen está en todos lados… Muchas españolas se estrenan en medio del desconocimiento generalizado”. Ningún espectador puede tener ganas de ver un filme si no sabe que este existe.

Sin embargo, a pesar de que las personas sean conscientes del estreno de una nueva obra, muchos no se sienten atraídos por ella. Los cineastas españoles prefieren desarrollar proyectos que cuenten historias personales en vez de decantarse por lo comercial, por aquello que otorga mayor rentabilidad. A pesar de que esto pueda funcionar con directores famosos como Almodóvar o Bayona, el resto no suele tener la misma suerte.

El debate se extiende a los expertos. Mientras que algunos enfatizan la necesidad de comercializar el sector para conseguir mejores cifras, otros defienden la producción de historias íntimas. Teresa Cebrián pertenece a los últimos: “Yo no creo que el objetivo tenga que ser hacer grandes taquillazos, no en la vertiente cultural íntima de un cine que habla de nosotros, de quiénes somos y de cómo vivimos”.

No obstante, los presupuestos limitados con los que cuentan las películas les impiden acercarse y experimentar con géneros comerciales, como por ejemplo la ciencia ficción. Las obras de Hollywood pueden permitirse grandes gastos en efectos especiales o recursos técnicos, pero las españolas no juegan en la misma liga. Esta es una de las razones por las que prefieren apostar por la comedia, temática en la que tienen una mayor importancia el guion y los diálogos, para los cuales no se necesita tanto el dinero, sino la creatividad.

Que los filmes españoles no generen los suficientes ingresos porque no atraen al público hace que tampoco se gane el dinero necesario para mejorar el producto. Si casi no hay recursos para hacer el largometraje, hay muchos menos para distribuirlo y promocionarlo. “Si las personas no saben que la película se estrena, no van a verla, por lo que recauda poco dinero y eso no anima a que la gente invierta; estamos en ese círculo vicioso”, comenta Bordería.

Según el experto, el mayor error del cine español es que tanto directores como inversores no ven este sector como un lugar de negocio. Que una gran parte del presupuesto dependa de las subvenciones, debido a la falta de recursos privados, limita su capacidad de demostrar su verdadero potencial artístico.

Las subidas y bajadas del cine español

Estas circunstancias han influido en que la evolución de la cinematografía en España no haya aumentado de manera constante. Diversos factores han hecho que, dependiendo de las condiciones y el contexto, los datos de algunos años resulten llamativos.

Respecto a la producción de largometrajes españoles desde 2013 hasta 2023, se puede observar una tendencia ascendente con ligeras variaciones hasta 2020. La cifra del primer año es de 174 filmes y la de 2019, de 214. Sin embargo, durante la pandemia el número desciende a 184. Algo similar sucede con la recaudación de los largometrajes. De nuevo, generalmente va ascendiendo de 70,15 millones en 2013 a 92,19 millones en 2019. Sin embargo, en 2020 cae a 39,39 millones.

El motivo de estos descensos durante este año es la llegada de la COVID-19, el decreto de estado de alarma y el consecuente confinamiento. Las actividades productivas quedaron paralizadas, por lo que muchos proyectos no pudieron llevarse a cabo. Algunos se retomaron tiempo después, pero otros jamás llegaron a ver la luz. Las posteriores restricciones respecto a la cantidad de personas que podían reunirse en un espacio y las condiciones que este debía cumplir conllevaron una notable disminución de las personas que pudieron y quisieron ir al cine ese año. Esto se refleja de nuevo en los datos sobre la cantidad de espectadores: en 2013 acudieron 11,01 millones a ver películas españolas a los cines. En 2019 la cifra ascendía a 15,18, y en 2020 la cantidad cae hasta los 6,80 millones.

La recuperación del impacto que esto tuvo todavía no ha acabado. Poco a poco, el sector de la cinematografía va prosperando, pero es un proceso muy lento. Ni la recaudación ni la cantidad de espectadores han alcanzado los números previos a la COVID-19. En 2023, se consiguieron 82,36 millones de euros y 13,43 millones de asistentes a las salas. La pandemia alteró las vidas de los ciudadanos en muchos aspectos y uno de ellos es la manera de consumir los contenidos. 

Las plataformas de streaming tuvieron un gran auge durante esos meses, y continúan teniendo una gran presencia a día de hoy. Teresa Cebrián afirma que: “La pandemia fue brutal para las salas de cine. El consumo de películas ya estaba cambiando, porque en casa tenemos pantallas enormes, equipos de sonido y móviles con mucha calidad. Además, el coste de la entrada de cine, esos ocho o nueve euros, al final, es lo que estás pagando por un mes de una plataforma donde puedes elegir de todo”.

Bordería coincide con Cebrián: “La gente no podía salir de casa y todo el mundo se suscribió a Netflix, Amazon, Disney+, etc. Es una competencia enorme. Más aún porque muchas de las grandes películas que se están haciendo en los últimos años son filmes producidos por las propias plataformas de streaming”. Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en 2019 solo un 37,7% de los hogares pagaba por contenidos audiovisuales online. En 2021 la cifra asciende al 53,1% y en 2023 alcanza el 58,1%. La tendencia en aumento de las suscripciones indica que esta nueva forma de consumir los filmes seguirá presente en el futuro, compitiendo contra los cines por conseguir más espectadores.

Modelo español vs. modelo francés

Estos hábitos de consumo no afectan igual en el resto de países. A nivel europeo, hay naciones cuya industria cinematográfica destaca gracias a su volumen de producción de largometrajes e inversión en proyectos audiovisuales. Ese es el caso de: Francia, Reino Unido, Italia, España y Alemania. La financiación y el funcionamiento de la industria francesa sobresalió sobre todos ellos, ya que concedió la cifra más alta de Europa en el sector cinematográfico, una cuantía de casi 1.130 millones de euros. Sin embargo, contando las coproducciones extranjeras, la suma asciende a 1.340 millones, la tercera más alta de la década en Francia y un síntoma de recuperación económica tras la pandemia. 

Le siguen Reino Unido e Italia, con una inversión aproximada de 786 y 611 millones de euros respectivamente. Sin embargo, España continúa a la cola con solo 167 destinados al cine, superando únicamente a Alemania, con 137 millones

La fortaleza de la industria francesa tiene su origen en 1946 con la creación del Code du cinéma et de l’image animée. Para poder regular esta nueva legislación se fundó el Centro Nacional de Cine e imágenes animadas (CNC) un organismo público dependiente del Ministerio de Cultura que cuenta con autonomía financiera y está dedicado a impulsar la cinematografía producida en Francia. Es decir, la institución equivalente al ICAA en España. 

Estos recursos económicos también dependen de los créditos para la producción, las deducciones del 40% para los inversores y las recaudaciones de fondos privados y particulares a través de sociedades de financiación. Por otra parte, la legislación protege la industria mediante tasas a las entradas de cine, impuestos a la televisión por su beneficio publicitario y, más recientemente, la gravación impositiva a plataformas de streaming con sede extranjera dedicadas a los servicios audiovisuales, como es el caso de YouTube o Netflix. Todo lo recaudado se destina a financiar el cine nacional. Además, más del 70% del presupuesto del CNC proviene de estas medidas.  

En cuanto a la exhibición, Francia tiene leyes proteccionistas muy estrictas. La legislación impone, como mínimo, un 60% de presencia de cine europeo, el doble de lo establecido por la Unión Europea, y que un 40% tengan como idioma original el francés. Esta es una de las claves por la que, la industria cinematográfica francesa, es altamente consumida en su país de origen. 

Cebrián habla sobre la importancia que suponen estas medidas en el bienestar de la industria audiovisual frente a las películas de origen estadounidense y la necesidad de que se comiencen a implementar en España: “Cuando consigues estrenar en sala, tienes a las grandes majors norteamericanas empujando detrás de ti porque vienen con sus estrenos, ese cine sí se está consumiendo mayoritariamente. Aquí debería haber, igual que ocurre con el cine francés, cuotas que cumplir y muchos apoyos de la administración para poder sostener la exhibición en salas de cine. Estas medidas serían realmente importantes porque el principal problema que tenemos es, precisamente, ese”.Otro motivo primordial es la labor de promoción y distribución que desarrolla UniFrance, una asociación creada por el CNC con oficinas en Estados Unidos y China y con colaboradores de todo el mundo. Tiene por objetivo que las películas francesas se estrenen con éxito en el país, pero también, internacionalmente. El trabajo de UniFrance es tan notorio que en 2023 se vendieron, solo en Francia, 181 millones de entradas de cine, 110 millones más que en España. Además, ese mismo año, el filme Anatomía de una caída fue reconocido globalmente y premiado con un Óscar a mejor guion original y con un Goya a mejor película europea.

¿Hacia dónde va el cine español?

Al no contar con el mismo respaldo que posee el cine francés, el español enfrenta múltiples retos para ganar competitividad y conectar con un público cada vez más segmentado y exigente. Entre los principales desafíos está la necesidad de mayores inversiones en géneros de alto presupuesto, como la ciencia ficción y la fantasía, que tienen un atractivo global. Otro reto es la mejora en la distribución y promoción de las películas, ámbitos históricamente subfinanciados, para garantizar una mayor visibilidad en cines y plataformas digitales. La competencia con los gigantes del streaming también exige que las producciones nacionales ofrezcan historias innovadoras y de calidad que resuenen con el público.

Una de las ayudas más efectivas con las que cuenta el cine español son los festivales cinematográficos. Estos juegan un papel crucial en la Industria, no solo como escaparates de visibilidad sino también como herramientas de financiación. Cebrián explica que son una gran oportunidad para sacar adelante las producciones y para forjar el músculo financiero. “Hay eventos en los mercados, en los festivales y demás, en los que los productores pueden buscar coproducción, que es otra forma de ir financiando los proyectos”. 

En este contexto, surge una reflexión clave: ¿cómo equilibrar la cultura y el mercado? Aunque el cine es un negocio que busca rentabilidad, también es un vehículo esencial para preservar y difundir la identidad cultural. Conseguir ese equilibrio requiere no solo de políticas públicas que apoyen todo tipo de producciones, sino también de otras fuentes de financiación que le permitan tener una cierta autonomía. En última instancia, el éxito del cine español está ligado a la capacidad de crear largometrajes que conecten con la audiencia, algo que no es posible si no es viable económicamente. 

Esto es lo que convierte al cine en un espacio único dónde cultura y mercado se encuentran y crean experiencias inolvidables. Las personas se adentran en el edificio atraídas por la promesa de pasar un buen rato y tomar prestadas las emociones que transmiten las películas. La gente crea y ve esas historias porque les hacen sentir, aunque solo sea por unas horas.

Nota metodológica

Este reportaje se basa en un análisis del sector cinematográfico español, con el objetivo de explicar la relación entre las ayudas públicas, la recaudación en taquilla y la producción de películas en los últimos años. Los datos utilizados provienen de varias fuentes oficiales, incluidas el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y el Ministerio de Cultura y Deporte. 

Partimos de una base de datos publicada por el ICAA en la que se indica las películas con más recaudación de 2023. La limpiamos y añadimos nueva información que emplearíamos posteriormente para la redacción del reportaje. Conseguimos la cantidad de ayudas que percibió cada filme y el presupuesto de la página web del ICAA. La nacionalidad de las distribuidoras y el género de cada película se completó consultando individualmente la información de cada largometraje. Decidimos realizar el análisis sobre las 50 películas con más recaudación para acotar los datos y tener una muestra representativa. Además, toda la información recopilada ha sido contrastada con fuentes expertas para tener las opiniones de personas entendidas en el tema a tratar.

Elaboramos una tabla con los Presupuestos Generales del Estado del año 2023, estos datos fueron encontrados en la web del Ministerio de Hacienda. Primero, se confeccionó una visión general con las cifras destinadas a cada sección presupuestaría. Después, decidimos centrarnos en el Ministerio de Cultura, para especificar cómo se había dividido el dinero destinado a la cinematografía y al resto de actividades culturales. 

La sección sobre la inversión cinematográfica de los países europeos ha sido elaborada a través de las memorias de 2023 de los organismos públicos culturales de Francia (CNC), Reino Unido (BFI), Alemania (DFFF), Italia (MIC) y España (ICAA), sin contar los proyectos coproducidos y aquellos creados exclusivamente para la televisión. 

Optamos por cruzar algunos de los datos que habíamos recopilado para ver las relaciones existentes entre distintas variables. Para ello, combinamos el número de películas, el género de cada una y el porcentaje que este suponía respecto al total y la recaudación obtenida. También creamos una tabla para ver la cantidad de películas que poseía cada distribuidora y esto lo expresamos en porcentaje para que fuera más sencillo observar la diferencia.

Después procedimos a la elaboración de 5 gráficos con diversas herramientas de visualización. El generado con Datawrapper muestra en qué categorías se dividen los Presupuestos Generales del Estado dedicados a la cultura. Empleamos la misma herramienta para reflejar la diferencia entre el número de distribuidoras españolas y estadounidenses que difundieron las 50 películas españolas con mayor recaudación nacional en 2023. También la utilizamos para mostrar la evolución de la recaudación del cine español en el país desde 2013 a 2023. Con Flourish, ilustramos qué géneros son los más habituales dentro de estas películas. Por último, la visualización hecha con Canva, enseña el dinero que destinan varios países al sector cinematográfico.

Elaborando el reportaje hemos advertido que existen limitaciones como la imposibilidad de conseguir datos sobre varios de los filmes con mayor recaudación en 2023. Por ejemplo, la cantidad de dinero recibida o su presupuesto base. Por otro lado, no se abordan todos los sesgos que influyen en la situación financiera y productiva en la que se encuentra el cine español, como puede ser la política. 

Authors

Deja un comentario

Descubre más desde Periodisme UV

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo