Anabel tiene 21 años y ha estado estudiando inglés desde el primer curso de educación infantil. Sin embargo, a pesar de haber logrado obtener el certificado B1 (nivel intermedio), no tiene el mismo nivel que los estudiantes de otros países con la misma titulación. Según el Marco Europeo, a nivel global, los alumnos deben tener un conocimiento básico de vocabulario, sintaxis y gramática. Además, se les exige la capacidad de entender y producir textos sencillos. Comprender y participar en conversaciones no técnicas de temas cotidianos, también forman parte de las competencias. El inglés en España es un problema ya que se encuentra por debajo de la mayoría de países europeos y esto supone problemas sociales y laborales.
En España el inglés es la primera lengua extranjera que se demanda desde el primer ciclo de la educación infantil. Por tanto, Anabel, como otros estudiantes de su edad, al menos han cursado 13 años del idioma. Sin embargo, la media de los españoles tiene un grado intermedio de inglés, una cifra que se encuentra muy por debajo de la europea. Según el estudio English Proficiency Index elaborado por Education First (EF), España se posiciona en el puesto número 35 a nivel mundial y entre los diez últimos de Europa.
Estos datos revelan que España continúa rezagada en términos de dominio del inglés en Europa, manteniéndose en el puesto 25 de los 34 países analizados. Aunque el país ha mejorado respecto al año anterior, sigue sin alcanzar el nivel de otros países como Portugal, Grecia y Rumanía. En contraste, el nivel de inglés en Europa en general ha experimentado un crecimiento promedio con respecto al 2022 y destaca por encima de otros continentes del mundo. Entre las cuatro principales economías de la zona euro, Alemania es la única que logra una puntuación alta en su dominio del idioma. Francia, España e Italia, en cambio, se mantienen en un nivel medio en comparación con la mayoría de los países miembros de la Unión Europea.
Según María Ángel Vicente, profesora de inglés en el Centro de Idiomas de la Universitat de València, esta realidad se debe a un sistema educativo tradicional que basa las enseñanzas en la gramática y el vocabulario. Manifiesta que en lugar de primar la comunicación oral y la comprensión lectora y auditiva, las clases se centran su vertiente teórica con el uso de manuales didácticos. La docente se queja del poco tiempo que se dedica en las aulas a la expresión oral durante la educación formal, es decir, la establecida en el plan de estudios.
El inglés se comenzó a implantar en España desde la década de los 70 con la Ley General de Educación. Se incorporó al currículo como lengua extranjera dada la importancia del inglés como idioma universal. La evolución legislativa en materia de enseñanza de lenguas extranjeras en España ha sido progresiva a lo largo de las décadas. Esto se pudo percibir de forma clara durante un corto período de tiempo, ya que desde el 2010 al 2016 entró en la oferta académica una asignatura extra de la lengua. En esta optativa de inglés práctico se daba lugar a un espacio de expresión que acostumbraba el oído al idioma, una parte fundamental de estudiar idiomas extranjeros.

A día de hoy con la ley de educación que está en vigor, la LOMLOE (basada en la LOMCE), se ha incorporado una segunda lengua extranjera. En cuanto al inglés, es obligatorio en todas sus etapas, desde el último curso de educación infantil (5 a 6 años) donde lo plantean como una aproximación lúdica, hasta la ESO (12 a 16 años). La legislación destaca la competencia plurilingüe, que toma como objetivo la salida del alumnado con una habilidad clave que conlleve la comunicación fluida de una segunda lengua.
Esta ley implica que se aprendan a utilizar los diferentes idiomas sin distinción de forma apropiada y eficaz. Además, pone en el punto de mira la transferencia entre las lenguas y sus culturas. Asimismo, se extrapola al hecho de que la competencia plurilingüe y su objetivo de transferencia se debe trabajar desde el resto de materias en cada curso. No basta con una sola asignatura de inglés como idioma, sino que la lengua se ofrece de manera transversal y se trabaja en cada una de ellas como competencia clave.
La última ley vigente incluye, a su vez, cambios en el área de las lenguas extranjeras. Elimina los cuatro bloques de evaluación: reading (comprensión lectora), listening (comprensión auditiva), writing (redacción) y speaking (conversación). Estos los sustituye por seis competencias específicas nuevas: la comprensión oral y escrita, la producción oral y escrita, la interacción, la mediación, el plurilingüismo y la interculturalidad. Sin embargo, la docente María Ángel indica que, bajo su experiencia, todavía no ha llegado a aplicarse en su totalidad en las escuelas e institutos. Aunque algunas academias y escuelas privadas de idiomas sí que incluyen esta propuesta en sus proyectos educativos.
Gemma González es estudiante de Filología Inglesa y de Magisterio en la UV y profesora en una academia de inglés de 1 a 5 años. Explica la metodología que ella utiliza con sus alumnos para trabajar el idioma. Afirma que lo importante es saber si la persona tiene más predisposición por los idiomas y separar las clases según el nivel y no la edad. Este es el método que se sigue en la mayoría de academias privadas y, según explica, es el motivo principal de que los estudiantes que acuden a las academias tengan un mejor nivel de inglés. Además, señala la importancia de la escucha y la inclusión de refuerzos y extraescolares aparte de la educación académica formal.
Gemma incide en la mala organización de la asignatura en los centros educativos que utilizan malos recursos didácticos y una enseñanza muy estructurada, con tiempos muy marcados, y con poca participación real del alumnado. Según la profesora, las academias utilizan una metodología más activa, sobre todo con canciones, ya que asegura que la música actúa como vehículo hacia un fin más amplio. “A los niños les gusta y es una forma de que ellos escuchen, aprendan palabras y vocabulario nuevo y lo reproduzcan, porque tienen más facilidad para aprenderlas y cantarlas”, añade Gemma.
De igual modo, subraya que es muy importante motivar a los niños con juegos e interesarlos por el inglés, utilizando un tono más lúdico en la educación. Señala que esto debe ser implantado en todas las etapas educativas para reforzar una participación más activa que implique el uso de la lengua por los estudiantes y no sólo por el docente.
La fonología y la adquisición del lenguaje
El desarrollo del lenguaje comienza mucho antes de que los niños y las niñas vayan a la escuela. Es durante los tres primeros años de vida cuando el cerebro se desarrolla y madura. Siendo así la etapa más importante para la adquisición del lenguaje y a su vez el desarrollo fonológico. El psicólogo suizo, Jean Piaget, estudió además la correlación entre el desarrollo cognitivo y el desarrollo del lenguaje. Argumentaba que los niños pasan por etapas específicas de progreso cognitivo que afectan su capacidad para adquirir las habilidades lingüísticas, incluida la fonología. Según estas hipótesis, la exposición temprana y constante a una lengua, como el inglés, facilita al niño o la niña la adquisición de su fonología.
Noam Chomsky, lingüista y filósofo, planteó el innatismo como teoría lingüística. Con esta, explicaba que el lenguaje es una capacidad innata que los bebés están predispuestos a adoptar. No obstante, pese a existir esa facultad que incluye un componente genético a la que denomina “Gramática Universal”, trata a su vez la relevancia de la exposición temprana a un segundo idioma para aprovechar al máximo esa capacidad.
Aquí es donde entra el papel importante de los padres y la lengua materna. Según un estudio publicado por la revista Reicomunicar, está comprobado que el idioma natal de una persona constituye la base para una segunda lengua. Supone la capacidad básica gramatical y estructural, y la habilidad para entender y utilizar ciertas palabras y expresiones. Siendo así, los adultos que rodean al niño desempeñan una labor fundamental como modelos lingüísticos. Un estudio de Erika Hoff, psicóloga y experta en el desarrollo del lenguaje y el bilingüismo, destaca la cantidad y calidad de interacciones verbales entre padres y sus hijos como principal motor del desarrollo del vocabulario y fonología en los niños pequeños (Hoff,E., 2006).
Conforme a estos hallazgos, respaldados por lingüistas y psicólogos, no sólo la educación académica se constituye como el cimiento del aprendizaje del inglés. Los primeros años de vida son cruciales, en todas sus etapas de desarrollo, para asimilar y comprender el lenguaje, sea en el idioma natal o una lengua extranjera. En España existe la complicación de que los adultos mayores de 41 años son los que presentan de media un peor nivel del inglés, pero entre los 26 y 30 años los españoles dominan mejor el inglés, según el informe de EF ya mencionado. Sin embargo, no sólo la exposición temprana al inglés es la clave a una mejora en su adquisición, sino que apoyándose en el estudio publicado en Reicomunicar, el mero hecho de sentar unas buenas bases de la lengua materna supone un gran pilar para adquirir más idiomas.
Las consecuencias laborales
La competencia en inglés en los españoles es insuficiente. Dominar el inglés, tarea pendiente en España, pero indispensable, es una herramienta invaluable para la comunicación transfronteriza y principal vehículo para buscar empleo en el extranjero.
Un 60% de los ciudadanos españoles admite no sentirse preparado para buscar trabajo fuera de España debido a su limitado dominio del inglés, a pesar de las oportunidades laborales que les ofrecen otros países. Sin embargo, el 91% reconoce que contar con un nivel más elevado de inglés facilitaría el acceso a ciertos puestos de trabajo en empresas, así como la búsqueda y la progresión dentro de estas, sobre todo en entornos profesionales e industrias con proyección internacional. Esta investigación, elaborada por Cambridge University Press, se elaboró gracias a una encuesta realizada a 1.700 individuos de las 17 comunidades autónomas de España.
La mayoría de empleos demandan un nivel básico de competencia en inglés. Incluso para trabajar como dependiente en una tienda en un entorno urbano, contar con habilidades en inglés puede resultar beneficioso para comunicarse con clientes extranjeros y más en un país de turismo donde frecuentemente los visitantes no hablan español. Además, este mismo estudio revela que el 64% de los encuestados evita viajar al extranjero en sus vacaciones por temor a las dificultades de comunicación.
Los resultados concluyen en que existe una brecha significativa entre el deseo de los españoles de mejorar su dominio del inglés y su disposición para estudiarlo. El estudio también muestra que, aunque más del 70% de los encuestados expresan la necesidad y el deseo de mejorar su competencia en inglés, solo el 27% confiesa estar estudiando el idioma. Además, el 93% de los españoles considera que el inglés es un aspecto pendiente en España, y el 91% señala el miedo al ridículo como uno de los principales obstáculos para aprender el idioma.
La situación en España
El nivel de inglés tampoco es igual en todo el territorio nacional, ya que existen diferencias significativas entre las Comunidades Autónomas en España. El País Vasco es la comunidad con un mejor dominio del inglés, y logra una puntuación 58.06, según el estudio anual que realiza de Education First, por delante de Comunidad de Madrid, con 57.37 puntos, Navarra, que alcanza los 57.09 y Galicia con una puntuación de 57,05. Por otra parte, las comunidades autónomas con peor nivel de inglés, según EF son las Islas Baleares y Extremadura, con 52.90 y 52.29, respectivamente.
Según explica Juan García Rubio, doctor en Ciencias de la Educación de la Universitat de València, las diferencias en el nivel de inglés en España se deben a la descentralización del sistema educativo existente en España. La gestión autónoma de la educación permite a cada región establecer sus propios planes de estudio, metodologías y recursos, lo que hace que haya diferentes enfoques de la enseñanza del inglés. Algunas comunidades autónomas pueden priorizar la enseñanza de idiomas extranjeros y asignar más recursos a programas de inmersión lingüística o contratación de profesores nativos, mientras que otras pueden tener un enfoque menos centrado en el dominio del inglés.
Además, las diferencias socioeconómicas y culturales entre las regiones también influyen en la disponibilidad de recursos educativos y en las oportunidades de práctica del idioma fuera del aula. Esto puede tener implicaciones significativas en términos de oportunidades laborales, movilidad internacional y participación en la economía globalizada.
Los estudiantes Erasmus sienten dificultades
El caso de Nardos Suyom, estudiante de intercambio Erasmus de Alemania, ilustra una problemática común que experimentan muchos estudiantes que participan en programas de movilidad internacional en España: la dificultad para comunicarse debido a las limitaciones del dominio del inglés por parte de los españoles. Al llegar a España, Nardos se encontró con muchas dificultades para interactuar con la población local debido a la falta de conocimiento del idioma inglés por parte de muchos ciudadanos españoles. Esta situación la dejó frustrada y limitada en sus interacciones sociales y académicas. Aunque el inglés es ampliamente reconocido como un idioma internacional de comunicación, su dominio no está garantizado en España. Nardos, además, es estudiante para ser profesora de inglés y explica qué estrategias implementaría en sus clases, comparándolas con la metodología de las clases de inglés en Alemania.
Por otra parte, Nardos explica que los ciudadanos españoles no tienen interés en comunicarse con aquellas personas que no saben español y que no intentan facilitar la comunicación fluida en otro idioma. La estudiante es consciente de que en España el español debe ser el idioma principal, pero aconseja a los ciudadanos que intenten ser más abiertos en este sentido para poder ser un país que acoja a todo tipo de personas extranjeras, ya que esto ofrecería más oportunidades.
Jessica Dias, estudiante Erasmus de Portugal, explica que los españoles no solo tienen un nivel de inglés bajo, sino que también es destacable la mala pronunciación y fluidez. Explica que en Portugal todas las películas y series se ven en versión original, mientras que en España todos los productos culturales extranjeros están doblados al castellano. Desde su experiencia, dice que consumir desde pequeña el cine en versión original ayuda a aprender el idioma y hablarlo con buen acento, ya que le ayuda a entrenar el oído y desarrollar una buena dicción. “Creo que es importante reducir poco a poco el doblaje en español. Escuchar la lengua inglesa desde pequeños ayudará a los españoles a poder hablar inglés con la soltura de un portugués o un alemán”, asegura Dias.
A lo largo del rerportaje se identifican diversas razones que explican el problema del inglés en España. Esto incluye la falta de interacciones orales y la progresión de contenidos inconsistentes en la enseñanza del inglés, así como las diferencias fonológicas entre el español y el inglés. Durante la investigación para este artículo, se tuvo mucho contacto con estudiantes de Erasmus de diferentes países, incluido Portugal. Es destacable el hecho de que un país vecino, que también comparte una lengua romance derivada del latín y muchas palabras similares, tenga un nivel de inglés tan diferente. Si bien el sistema educativo y los fonemas del portugués en Portugal son de ayuda para dominar el inglés, hay más razones que resaltar.
En Portugal, los movimientos migratorios son comunes, especialmente entre los jóvenes. Tras la crisis de 2008 y la recesión subsiguiente, hubo un aumento significativo de la emigración cualificada, donde muchos jóvenes buscaron mejores oportunidades de trabajo en el extranjero, un fenómeno que persiste hasta hoy. Dado que los jóvenes portugueses buscan oportunidades fuera de su país, el inglés se considera un facilitador para el mercado laboral internacional, especialmente cuando los principales destinos de la emigración tienen un idioma diferente, como el Reino Unido, Alemania, Francia, Suiza, Estados Unidos y Canadá.
Al igual que en España, el turismo es fundamental para la economía portuguesa, representando un 16,2% del PIB en el año 2023, según los datos del Informe de Impacto Económico de WTTC. Portugal recibe muchos visitantes de todo el mundo, lo que impulsa el uso del inglés como forma de comunicación y motiva a aprender el idioma. El contacto directo con el inglés, a través del consumo de información y contenidos audiovisuales internacionales, facilita su aprendizaje y automatización. En contraste, en España, la traducción y adaptación al español de muchos contenidos extranjeros, especialmente cinematográficos, dificulta el aprendizaje de idiomas extranjeros.
La motivación y la actitud
La motivación juega un papel muy importante en el aprendizaje del inglés en las personas. Este concepto, que proviene del latín, impulsa la acción humana para alcanzar objetivos específicos. Martí Sanz, psicólogo motivacional, explica que la motivación es un conjunto de procesos que mantienen el comportamiento de una persona. “Esta abarca dos aspectos fundamentales: el bienestar que se siente cuando realizas una tarea y la actitud y el esfuerzo que dedicas para alcanzar tu meta”. Oroujlou y Vahedi (2011) añaden que un individuo motivado demuestra disposición y constancia en las tareas que realiza. Por tanto, la actitud actúa como impulsor de éxito en el aprendizaje y la motivación como un activador de la conducta.
Por tanto, la motivación y la actitud son aspectos fundamentales a la hora de aprender inglés, ya que influyen significativamente en todos los procesos de aprendizaje. Según Wolman (1984), la actitud que tienen los estudiantes frente al aprendizaje del inglés influye en la predisposición que tienen a adquirir conocimientos y esto estimula el cerebro y por tanto ayuda a una absorción de contenidos mucho más rápida. La actitud positiva del estudiante hacia el inglés puede facilitar el proceso de aprendizaje, mientras que una actitud negativa puede obstaculizarlo.
Por su parte, Oroujlou y Vahedi añaden que en el aprendizaje de un idioma extranjero también influye la motivación, que va muy relacionada con la actitud. Los estudiantes muestran cómo se sienten acerca de aprenderlo y se nota en si les gusta o no la asignatura. Si les gusta el idioma, probablemente se esfuercen más y tengan una actitud positiva. Pero si no les gusta, es posible que no se esfuercen tanto ni se comprometan tanto con el estudio. Cuando un estudiante está motivado a aprender un nuevo idioma, podría ser porque le gusta la cultura, los valores y las personas que hablan este idioma. Martí Sanz argumenta que es imprescindible trabajar con los alumnos la motivación porque esto colaborará de manera directa a que tengan mejores resultados.
Lambert y Gardner (1972), pioneros en esta investigación, señalan que la motivación puede ser de dos tipos: intrínseca o extrínseca. La primera de ellas surge del placer y el interés personal por aprender y comunicarse en una segunda lengua, así como por la identificación con su cultura. Se basa en la autonomía del individuo y en la satisfacción que recibe cuando realiza una tarea que disfruta. En contraste, la motivación extrínseca está impulsada por recompensas o castigos externos, como obtener buenas calificaciones o alcanzar metas laborales. Aunque ambas son relevantes, se considera que la intrínseca tiene un mayor impacto en el compromiso y el éxito del aprendizaje, ya que está más relacionada con el interés del individuo y no influenciada por factores externos como las expectativas familiares o las demandas del mercado laboral. En este audio Sanz explica la gran importancia de la motivación en las personas y cómo actúa cada uno de sus tipos.
Sin embargo, Harmer (1991) sostiene que la motivación que nos impulsa a estudiar otro idioma depende de nuestros propósitos y por ello identifica dos tipos en esta división del concepto. La motivación o metas a corto plazo la define como la necesidad de llevar a cabo determinadas acciones que den resultados inmediatos o para un futuro próximo. Un ejemplo claro sería estudiar las lecciones de la asignatura de inglés para poder obtener una calificación alta en el examen. Por otro lado, la motivación o metas a largo plazo implica la búsqueda de resultados u objetivos que se concretarán en un futuro lejano, aunque para ello se requiera un esfuerzo prolongado. En este caso, un ejemplo sería poder comunicarse de forma fluida con personas que hablen ese idioma o para mejorar sus oportunidades laborales en el futuro.
Sanz explica que las personas que mantienen su entusiasmo tienen más probabilidades de aprender y mejorar en el inglés. Sin embargo, defiende que si no existe un compromiso con el idioma se puede experimentar una inestabilidad en cuanto a las mejoras de sus habilidades lingüísticas, especialmente si no tienen una conexión directa entre el inglés y su futuro.
Esto demuestra que la figura del profesor dentro del aprendizaje del inglés es fundamental para la motivación y el éxito de los estudiantes. Marta Durá, docente de inglés en el colegio Trafalgar de Valencia, explica que el rol del profesor va evolucionando poco a poco y que ya no se limita a transmitir conocimientos, sino que también actúa como guía y mediador en el aula, algo que, según su experiencia, ha hecho que los alumnos aumenten su implicación y mejoren sus resultados. En este audio explica las diferencias significativas entre la inteligencia de sus alumnos y la motivación.
Jesús Alonso Tapia (1997) explica que es muy importante crear un clima en el aula en el que los alumnos se sientan motivados y que no solo haya interacción del profesor, sino que también exista esta comunicación entre los propios alumnos. “En mis clases utilizo diferentes métodos y recursos didácticos que hacen que los estudiantes mantengan la atención más tiempo a través de juegos y actividades y sobre todo se fomenta su participación para que interactúen en inglés. Creo que esto estimula muchísimo el aprendizaje”, añade Marta.
Además, según explica Jeremy Harmer (1983), el profesor se convierte en un referente para los alumnos, sobre todo para los más pequeños. Si el docente demuestra pasión y entusiasmo por el idioma, inspira a los alumnos a esforzarse y superarse.
¿Y los medios qué?
Hoy en día tener un buen nivel de inglés con el que podamos desenvolvernos resulta casi imprescindible. Ya sea porque se exige en casi cualquier trabajo, algún extranjero te pregunta cualquier duda o porque has viajado a cualquier país y necesitas comunicarte. El inglés se considera lengua universal y como tal todos debemos manejarlo en mayor o menor medida.
Nadie duda de la importancia que tienen los medios de comunicación en nuestra sociedad. Nuestra forma de vida nos exige estar totalmente inmersos en el mundo de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones). Constantemente accedemos a las redes sociales o a los medios de comunicación para informarnos.
Cuando hablamos de los medios de comunicación, abarcamos un amplio abanico: Internet, periódicos, radio, canales de televisión, y ahora más que nunca, las aplicaciones como Instagram, Twitter (X) o Tik Tok. Podríamos decir que todas estas herramientas nos ayudan con nuestro aprendizaje y constituyen un aparato de socialización muy importante: influyen en nuestra percepción de las cosas, en nuestros hábitos y costumbres y en nuestras ideas.
La cantidad de información que se comunica por estos canales llega a superar en algunos casos el volumen de información que se propaga a través de la enseñanza transmitida en centros escolares. Esto remarca la concepción de los medios como una herramienta educativa muy poderosa.
Todas estas reflexiones dejan claro una cosa: visibilizar el inglés en los medios de comunicación ayudaría con la enseñanza y aplicación de esta lengua. El trabajo de un buen periodista es el de informar, visibilizar y educar a la población. Los medios, por tanto, han de presentar las siguientes claves:
- Informar, de manera que se facilite cualquier progreso de la educación.
- Entretener, para crear un contenido llamativo y divertir a los espectadores.
- Educar, con la finalidad de enseñar a la población.
- Orientar y formar opiniones, con el objetivo de crear un razonamiento lógico.
Estos pasos servirían de gran aportación para, en este caso, el aprendizaje y la implementación de un nivel de inglés que permitirá más independencia y sabiduría. Es decir, es relevante que se construyan espacios en todos los medios (redes sociales, televisión, radio, etc) para mostrar que el inglés, además de útil, puede resultar muy entretenido, y por ende explicar y visibilizar todas las consecuencias positivas que trae consigo.





