En una conferencia para estudiantes de la Universitat de València, la activista italiana ha remarcado el papel de su fundación en la resolución final del caso Bankia
Simona Levi, activista, dramaturga y docente italiana, ha colaborado en un congreso sobre seguridad, envío de datos y filtraciones organizado por la Universitat de València por su trabajo en la red de especialistas Xnet, referente en seguridad tecnológica en España. Levi y su equipo desempeñaron un papel crucial en el conocido como caso Bankia, pues el buzón de filtraciones que abrieron para recolectar pruebas consiguió llevar ante la justicia a los políticos y banqueros responsables de la afamada trama de corrupción.
Cuenta Simona Levi que la campaña lanzada por Xnet, red compuesta por, en sus propias palabras, «gente corriente», logró llevar ante la Audiencia Nacional a los máximos responsables del caso Bankia —se llegó a condenar a 65 políticos y banqueros, 15 de ellos a prisión— y la devolución íntegra de todo el dinero sustraído (nueve mil millones de euros) a las familias que fueron timadas con productos tóxicos de ahorro, a través de acciones de Bankia vendidas ilegalmente.
En efecto, desde Xnet se reveló, gracias a la información enviada por trabajadores del banco, que existía la orden de ocultar las preferentes a los actores financieros y que se debían vender a personas vulnerables: ahorros de personas ancianas, pensionistas, estudiantes, etc. Además, dado que las cifras eran pequeñas (10 000 €, 15 000 €) a estas personas no les convenía llevar a tribunal al banco. La labor de las activistas de Xnet consiguió la victoria en los litigios por la compensación económica de todos los implicados, además con un 4 % de intereses, ha remarcado Levi con regocijo.
Así pues, Simona Levi ha dedicado su ponencia a mostrar la utilidad que tuvo la creación de buzones de filtraciones anónimos y seguros en línea en este caso y cómo ha servido para la creación de muchos otros para administraciones y empresas de toda índole, entre las que ha destacado el Ayuntamiento de Barcelona, por las complicaciones que la vertiente jurídica de la administración catalana puso para su aplicación práctica.
Tal y como explica la activista residente en dicha ciudad, su correcta aplicación depende, en primer lugar, de la verdadera voluntad de la administración de querer detectar cualquier malversación interna para poder erradicarla. Así lo ha explicado Simona Levi:
Además de la parte de los buzones que atañe a las administraciones, Levi ha explicado la relevancia que tienen también para periodistas y la protección reforzada de sus fuentes. La especialista en filtración de datos ha asegurado que muchas de las fuentes de grandes personalidades de la profesión acaban envueltas en problemas legales porque la relación se basa en la confidencialidad y no en el anonimato, tipo de comunicación más segura en opinión de la docente.
Para lograr un funcionamiento correcto de los buzones, Simona Levi ha asegurado que los canales anónimos dependen también del conocimiento que los usuarios y usuarias que los utilicen tengan de la privacidad en la red. En primer lugar, ha comentado que se necesita utilizar el único navegador que garantiza al cien por cien la seguridad en línea: el Navegador Tor. Asimismo, el correo utilizado para enviar la información no puede ser ni el personal ni uno de Gmail. Levi aconseja utilizar uno creado para un único uso.
Su recomendación final es aprender a manejar el software Global Leaks, que sirve como una vía de comunicación «a prueba de balas». Este programa ayuda en el borrado de los metadatos de los documentos que se deban compartir como pruebas y su modo de funcionamiento es a través de códigos que permiten una correspondencia que no necesita compartir nombres, apellidos o demás información reveladora.
La ponencia ha servido también a la italiana para reiterar la importancia de la verificación de las pruebas, la severidad e infalibilidad de este sistema y la protección que proporciona a los alertadores informativos. Sobre estos últimos, Levi ha desglosado una clasificación basada en los perfiles de los y las denunciantes: un 20 % es la gente que quiere mejorar el sistema y con una voluntad más activista; un 25 % son funcionarios que «accidentalmente» se ven envueltos en una actividad criminal y deciden denunciarla en vez de participar de ella; y el resto, la mayoría, son personas que buscan hacer daño a alguien, por ejemplo, a sus excompinches de corrupción si estos les dejan fuera o amantes despechados «que se saben todas las corruptelas de una persona y la denuncian».