Ratones: ‘neuronalmente’ humanos

Neurocientíficos de la Universidad de Stanford (EE. UU.) e investigadores del Centro Vasco BCBL investigan la sinergia neuronal entre roedores con fibras nerviosas humanas. Un experimento para ayudarnos a comprender mejor el funcionamiento cerebral ‘imperfecto’ de nuestra especie

ELENA D’ÁVILA

Valencia

Desde su estudio de laboratorio en Standford, el neurocientífico e investigador Sergiu Pasca contempla unas pequeñas esferas blancas. Sus ojos, con entusiasmo, nos miran tras el vidrio del bote en donde las conserva. Nos expresa que esas diminutas bolitas son en realidad organoides de corteza cerebral. Aunque se corresponden con una réplica, no dejan de ser sorprendentes para el científico al mando de este gran experimento: implantar en roedores de laboratorio células neuronales humanas.

Como comenta Pasca, este proyecto aún está en desarrollo de investigación; aunque ya ha esclarecido grandes análisis del neurodesarrollo humano. Con este fin, él y su equipo examinan a estos roedores ‘humanoides’ y los estudian en profundidad en aras de analizar nuestro órgano más complejo, aunque con mejorable esmero, el más estudiado: el cerebro. Gracias a la cooperación de estos pequeños roedores, la ciencia puede tener un acceso mucho más tangible en cuanto a líneas de investigación se refiere. De esta forma, y como explica en detalle a este periódico el científico de origen rumano, gracias al estudio de las neuronas humanas en un modelo vivo y no en un cadáver -o una muestra de cultivo celular al uso- el camino ahora es mucho más llano en aras de centrar las investigaciones en trastornos neurodivergentes, la esquizofrenia u otras enfermedades propias del órgano cerebral.

Imagen al microscopio de un astrocito humano (en amarillo) y células gliales humanas (azul) dentro del cerebro de un roedor.  Pasca Lab/Stanford Medicine

«Es un tema muy delicado y es fácil que haya malentendidos si no transmitimos bien los matices»

Sergiu Pasca
La ética de la investigación

El desarrollo del proyecto sería muy diferente en el caso de que el experimento estuviera realizado en monos o alguna especie mucho más cercana a la nuestra. Como expresa el neurocientífico, por razones éticas esto no puede ser posible a no ser que haya para ello «una justificación clarísima». Por el momento, con el estudio del comportamiento de las células humanas insertadas en estos ratones de laboratorio es más de lo que podían esperarse él y su equipo al respecto. Gracias al injerto de miles de neuronas -organoides- a escasos días del nacimiento de estos roedores, se puede observar la sinergia del crecimiento celular de dos especies totalmente diferentes en un mismo organismo. Algo asombrante y novedoso para la ciencia del neurodesarrollo del siglo XXI.

El bioquímico barcelonés Daniel Tornero es jefe de laboratorio de células madre y daño cerebral por la Universidad de Barcelona. Como apunta Tornero, el estudio de las enfermedades mentales en humanos – y ahora en roedores- es una área de investigación compleja. Hasta el momento los modelos de estudio sobre las mismas han sido muy limitados, al igual que los resultados y el progreso obtenido a lo largo de las últimas décadas. Es por ello, que experimentos como el que llevan a cabo en Stanford Pasca y su equipo es de una relevancia social y rigor científico absoluto. Investigación que califica de «increible» por poder permitir a la comunidad científica vigente -y venidera- un mayor conocimiento de cara a futuros proyectos neurocientíficos que puedan arrojar algo más de luz sobre la complejidad de las enfermedades mentales humanas.

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