Carla López Lluch – Valencia, 21/09/2026 11:15
El entusiasmo por el desarrollo de la inteligencia artificial da paso al miedo en Silicon Valley ante la inquietud por los riesgos de los sistemas más avanzados. Un cambio de percepción que afecta a las inversiones del sector y a los mercados financieros.
Cada septiembre, una selecta lista de ejecutivos de todo Silicon Valley se da cita para intentar impresionar a los inversores. Esta última semana, entre debates sobre el crecimiento y los posibles beneficios de la inteligencia artificial (IA), los gigantes tecnológicos o Siete Magníficos se han visto obligados a abordar la repentina renuncia de Jacob Coxon, investigador de Anthropic, que culminó con una caída generalizada en Bolsa.
[enlace de contexto]
La reacción de los mercados ya se refleja en Nvidia, con una pérdida aproximada de 153.000 millones de euros en capitalización. La caída también se hizo notar en otros mercados financieros al otro lado del Atlántico. En Madrid el valor más perjudicado fue ACS con un cargo de más de 1400 millones de euros. Asia se ha llevado la reacción más violenta, con una caída de más del 3% en el sector de los chips de la Bolsa de Seúl.
[enlace de ampliación]
La preocupación crece dentro de Silicon Valley
La preocupación no se limita a los mercados financieros. El propio sector tecnológico se ha visto fracturado tras el aplazamiento de la salida a bolsa de OpenAI, explicado por su fundador y máximo responsable Sam Altman, quien declaraba «no ser un buen momento para salir a Bolsa».
Jacob Coxon anuncia su dimisión mediante un tuit en su cuenta de X declarando que «ninguna de las dos empresas (OpenAi y Anthropic) está actuando de manera responsable. Están avanzando a toda velocidad hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están jugando con nuestras vidas»