Claves y estrategias de mediación escolar para transformar el conflicto en una oportunidad de aprendizaje
La convivencia en las aulas no es una tarea fácil. Pero para Carlos Caurín, especialista y formador en mediación escolar, además de profesor en la Universitat de Valencia, la clave no reside en evitar los problemas, sino en como afrontarlos. En un contexto donde el sistema educativo suele priorizar la instrucción académica, Caurín defiende que la mediación debe ser un «requisito para ser profesor».
Sin embargo, la mediación no es la solución a todo. Mientras que el conflicto común es una oportunidad de aprendizaje, el acoso escolar requiere otros métodos como el PICAS o el KIVA. Para que exista acoso, deben darse tres condiciones según Carlos:
- Continuidad en el tiempo (semanas o meses).
- Traspaso al ámbito fuera de la escuela (redes sociales).
- Desigualdad de poder manifiesta.
Método PICAS:
Él es una persona contraria a la creencia popular, la mediación no es una herramienta reactiva para castigar. Su esencia es preventiva. «No es una práctica para resolver conflicto, es para resolverlos de forma no violenta», explica Carlos. El proceso comienza con la premediación, donde el mediador calma a las partes por separado, ya que «una persona enfada no atiende a razones correctamente».
Una vez calmadas ambas partes, se fomenta un ejercicio de empatía donde los involucrados deben entender el sentir del otro antes de proponer soluciones propias e igualitarias. La neurociencia respalda el enfoque mental. Caurín explica que, ante el enfado, la amígdala toma el control y desconecta el córtex prefrontal, impidiendo el razonamiento. Por ello, técnicas tan simples como pasear 20 minutos ayudan a elevar la oxitocina y reconectar con la lógica para buscar soluciones.
Neurociencia y Mediación
Carlos Caurín
🧠 Córtex Prefrontal (Pulsa aquí)
«Una persona enfadada no razona. Porque el control de esas emociones y de ese conflicto lo hace el córtex prefrontal» – Carlos Caurín
📡 Amígdala e Hipotálamo
«Aquí están las emociones huyendo sin control» – Carlos Caurín
✅ La Solución: El Paseo
«Cuando el cerebro se ‘desconecta’ por el enfado, la mediación propone una solución física antes de hablar: pasear entre 15 y 20 minutos. Solo después de este paseo, la persona es capaz de reconocer las ‘burradas’ que ha dicho y empezar a buscar soluciones pacíficas» – Carlos Caurín
➕ ¿Qué sucede físicamente?
La amígdala detecta una amenaza y se activa. Las emociones fluyen sin control e inundan el cuerpo de cortisol y adrenalina. El córtex prefrontal se desconecta. El cable que une la emoción con la razón se rompe: la persona no es que no quiera razonar, es que físicamente no puede.
Finalmente, Carlos Caurín subraya que la responsabilidad es compartida. «La educación es cosa de ambos», haciendo alusión a familias y escuela. El objetivo final de la mediación no es solo proteger a la víctima. Sino entender que el agresor (en algunas ocasiones un menos que también sufre) merece la misma ayuda para transformar su realidad. Al profundizar en su experiencia, Carlos recuerda que detrás de una conducta disruptiva siempre hay una causa y un corazón que sufre; «ningún niño es disruptivo por gusto».
El mensaje que deja el experto es de una profunda esperanza humana; todo menor tiene el potencial de cambiar su rumbo si encuentra a alguien dispuesto a mirar más allá del conflicto. Al final, mediar no es solo resolver una disputa, es ofrecer la oportunidad de que un niño no sea definido para siempre por sus errores, sino por su capacidad de sanar y crecer.
«Mi experiencia me dice que la intencionalidad a veces no es imprescindible para que haya acoso escolar, porque cuando el agresor se da cuenta de lo que está haciendo, realmente recula muchísimas veces»
Carlos Caurín