Las canciones se han acortado con los años. ¿Los músicos componen con el fin de viralizar unos segundos de su canción? ¿Pueden las redes sociales cambiar el arte?
El promedio de duración de las canciones que integran la Billboard Hot 100 -lista de éxitos musicales de los cien sencillos más populares en Estados Unidos- ha caído más de un minuto en tres décadas. Si en 1992 era de poco más de cuatro minutos y medio (272segundos), en 2022 fue de 3 minutos y 19 segundos (199 segundos). Siempre hay excepciones, pero la tendencia es clara. Y coincide con el auge de las redes sociales. ¿Casualidad?
Donald Trump consiguió levantar la prohibición de TikTok en Estados Unidos el pasado mes de enero. Y menos mal. Casi cunde el pánico en la industria musical. Esta red social se ha convertido en un pilar fundamental de la estrategia de marketing de las grandes discográficas. Hace tiempo que entendieron que pese a la escasa -nula en su mayoría- remuneración que reciben los artistas por reproducción en la gigante china, es una vía útil para redirigir ese público a plataformas en las que si monetizar; Youtube, Spotify o Apple Music.
Y como suele ocurrir en el mundo del arte: aquello que funciona es imitado. Cantantes que buscan hacerse un hueco, productores que intentan destacar, músicos que quieren ganarse la vida… Conocen la industria. Las redes sociales son muy importantes. Prescindir de una cuenta no es una opción. Lejos ha quedado la hegemonía del boca a boca. La verticalidad de los carteles de anuncios ha emigrado de los muros de la universidad al móvil.
Juanma Pastor, compositor, cantante, y guitarrista de la banda de pop rock valenciana Jonnhy B.Zero, ahonda en la idea de la imposición de componer canciones más cortas y también se ha visto obligado a promocionarse con cuentas en el universo Meta y TikTok. Vive en sus propias carnes la necesidad de adaptarse al medio.
«Es muy sencillo, si se pasan de largo no entran en las listas de reproducción. Los artistas en el siglo XXI somos también creadores de contenido. Hacemos un poco el tonto en redes. Es lo que se lleva.»
Juanma Pastor
Juanma se expresa con resignación. Pese a que las redes sociales tienen grandes posibilidades como altavoz mediático, «no son lo que dicen ser». Esto puede llevar a que artistas más jóvenes se frustren por «una ilusión». Cuenta el ejemplo de su amigo Pau , de 19 años, cantante de la banda indie valenciana Apolo. «Le entristece ver como los festivales prefieren a peores bandas con más tirón en redes. Siempre que lo comentamos le digo: Tío, sigue tocando, imagina que estás haciendo música hace 15 o 20 años.»
TikTok propicia que haya una parte de la canción -20 o 30 segundos- que se lleve la mayor parte de la atención. Basta con salir de fiesta a una discoteca para ver que cuando llega dicha parte de la canción la gente enloquece y baila perfectamente el trend de TikTok. Puede llevar a pensar ¿Se compone pensando en el clip? Esta posibilidad preocupa a Juanma:
«Las canciones se pueden retocar en producción, se ha hecho toda la vida, también es música. Pero me parecería una derrota que se deforme la manifestación artística con estos fines».

