Desde 2016, las ruidosas y fogosas Fallas de Valencia son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. El origen de esta antigua tradición no está claro. Además, hoy en día surgen críticas sobre si la fiesta es lo suficientemente sostenible.

Origen incierto
La aparición exacta de las Fallas sigue siendo incierta. Existen numerosas hipótesis y teorías sobre cómo llegó a ocurrir que hoy, en la noche del 19 al 20 de marzo, se quemen figuras artísticas en medio de la ciudad. La teoría probablemente más popular es la que habla de una antigua tradición de los carpinteros de la ciudad. Según se cuenta, los carpinteros prendían fuego tanto a los objetos inservibles como a las estructuras de madera que utilizaban para sostener los candiles que les alumbraban mientras trabajaban durante los meses de invierno en las calles y plazas públicas. También se afirma que esta práctica servía para celebrar el fin del invierno, según la web oficial de la Comunitat Valenciana.
Aparte de la teoría de los carpinteros, existen otras hipótesis. J. M. Sadurní investigó para National Geographic la idea de que las fallas tienen su origen en peleles satíricos que se lanzaban a una hoguera hasta un bando de 1740 prohibía las fallas y hogueras por motivos de seguridad debido a la estrechez de las calles. Así, en la Valencia del siglo XIX se convirtió en costumbre colgar muñecos grotescos en las ventanas y balcones durante la Cuaresma.
Además, sería posible que el origen de las fallas se encuentre en las celebraciones de los equinoccios y solsticios, fechas en las que era costumbre encender hogueras.
Hoy como entonces, de gran importancia cultural
Según informa National Geographic, a lo largo del siglo XIX la tradición de las Fallas fue tomando fuerza, y sobre estructuras de madera se situaban diversos ninots o figuras, ataviados con ropa real y máscaras de cartón, que daban forma a escenas teatrales, por lo general satíricas. En 1901 el Ayuntamiento de Valencia concedió por primera vez un premio a un monumento fallero. A partir de ese momento apareció una nueva categoría: las llamadas „fallas artísticas“.
De acuerdo con la UNESCO, hoy en día, las Fallas siguen estando compuestas por ninots creados por artistas y artesanos locales que comentan temas sociales de actualidad. El conocimiento y las técnicas vinculadas a esta tradición suelen transmitirse dentro de las familias. Por ello, la fiesta fortalece la creatividad colectiva y preserva la artesanía tradicional. Además en tiempos en los que la lengua valenciana estuvo prohibida, la celebración fue un medio para conservarla. Así, las Fallas han contribuido, tanto en el pasado como en el presente, a la preservación de la identidad cultural de los valencianos y las valencianas.


Las Fallas
Como indica la guía turística Northleg, la fiesta se celebra del 14 al 19 de marzo e incluye bandas de música que recorren las calles, las impresionantes mascletàs, y la Ofrenda de Flores, en la que falleras y falleros desfilan por la ciudad para ofrecer flores a la patrona, la Virgen de los Desamparados.
Uno de los elementos más importantes del festival es, sin embargo, La Cremà, la dramática quema de todas las esculturas en la noche del 19 de marzo. Este acto simbólico representa la renovación y el renacimiento, marcando el paso del invierno a la primavera, conforme a Northleg.
Consideraciones críticas sobre las Fallas
Además de su gran popularidad entre residentes y turistas y su profundo arraigo en la cultura, la celebración de las Fallas suscita cada vez más preguntas sobre su sostenibilidad.
Entre los aspectos más controvertidos se encuentran, sin duda, el uso intensivo de fuegos artificiales. Especialmente en actos como la Despertà o en la Mascletà, que generan altos niveles de contaminación acústica e implican diversos riesgos. A ello se suma el cierre de numerosas calles, que provoca problemas de tráfico durante estas semanas. También se han incrementado las quejas por la contaminación atmosférica y la acumulación de residuos que se producen a lo largo de las fiestas. Por último, el gasto público asociado a su organización sigue siendo objeto de debate entre los críticos.
Soluciones sostenibles
Sin embargo, el Ayuntamiento reconoce la importancia de la protección del medio ambiente. Por ello, lleva a cabo cada vez más iniciativas para promover la sostenibilidad. Los premios “Fallas neutras y sostenibles” reconocen a las comisiones que tienen en cuenta criterios medioambientales en la construcción de sus fallas. La falla más ecológica debe cumplir determinados criterios. Entre ellos se encuentran el uso de materiales ecológicos, la reducción de la huella de carbono, el apoyo a la Misión Climática València 2030, la organización de actividades de sensibilización sobre la protección del clima y la implantación de sistemas de reciclaje en casales y carpas.
Esto demuestra que incluso una fiesta tan popular como las Fallas está dando pequeños pasos hacia la sostenibilidad y buscando formas de combinar la tradición y protección del medio ambiente.








