Clips breves, reproducidos preferentemente en el móvil, definen hoy la principal manera en que España se informa y se entretiene
Maria Iranzo-Cabrera. València, 8 de junio de 2025
En España, el acceso a la comunicación digital se ha generalizado hasta convertirse en una práctica casi universal. Más del 85% de la población utiliza Internet, incluidos los grupos de mayor edad, lo que evidencia una fuerte penetración digital en todos los segmentos sociales. Según datos del INE, IAB Spain, Digital News Report y otros informes autonómicos, la ciudadanía dedica una media de entre cinco y seis horas diarias a consumir contenidos digitales, con un claro predominio del vídeo corto como formato y el teléfono móvil como dispositivo principal. Aunque el acceso es masivo, aún se observan diferencias en los usos y consumos. A estas tendencias, impulsadas por creadores de contenido y que aseguran la viralización, trata de amoldarse a marchas forzadas el periodismo.
A Álvaro le gusta merendar viendo YouTube. Le encanta aprender curiosidades con Sergio Encinas y a cocinar con Diegodoal, quien prepara propuestas culinarias, desde noodles a dürüms, pasando por poke bowls. 30 segundos le permiten discernir si el contenido vale la pena; esto es, si se queda cautivado por la verborrea o la originalidad de la edición. Le gusta más esta plataforma que la televisión ‘normal’ porque “soy yo quien elijo lo que quiero ver”. “¡Yaya, por fa, baja la voz del móvil!”, le pide en varias ocasiones.
Quien le molesta es su abuela. A su lado, en el sillón, aprende de patronaje, trucos nutricionales y consejos de limpieza. Se instruye con la pantalla y los altavoces del móvil, a través de reels -como se llaman los vídeos en Instagram- y haciendo scrolling, un término que desconoce pero que ejecuta siempre que se cansa del contenido que está viendo: desliza el dedo índice de abajo hacia arriba, como empujando al vídeo que viene a continuación. Mayte, de 70 años, lleva en esta red social desde 2022. No sube contenido, pero ya sigue a 72 cuentas. “Luis, me voy a ir ya. ¿Te parece?”, comenta mientras revisa los horarios de los autobuses en la aplicación de la EMT.
Luis acaba de abrir la puerta. Es el padre y yerno, 45 años. Tras saludar, saca el ordenador de la mochila y se sienta en la mesa del comedor a revisar una factura pendiente para enviar. Tiene también activa en el navegador la versión web de WhatsApp, desde donde le recuerda a su mujer: “Acuérdate de comprar leche”. Entre los tres, llevan consumidas 7 horas de Internet desde las ocho de la mañana. Y aún son las seis de la tarde.

Álvaro y su abuela Mayte, dos generaciones consumidoras de Internet. Maria Iranzo.
En nuestro país el 85,8% de las personas entre 16 y 74 años utilizan Internet diariamente. No obstante, es una media que esconde una tendencia descendente a medida que se avanza en los grupos de edad. Mientras que el 96,9 % de la Generación Z (16 y 24 años) se conecta a Internet al menos cinco días a la semana, este porcentaje disminuye progresivamente hasta situarse en un 56,3 % en el grupo de 65 a 74 años. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), puede hablarse de una brecha generacional especialmente marcada a partir de los 55 años.
Por su parte, el género marca una ligera diferencia en el consumo. Según revela la última Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en los Hogares, realizada por el INE en 2024, el hábito de acceso a la web es ligeramente superior entre mujeres jóvenes y de mediana edad. La tendencia solo se invierte en el grupo de mayores de 65 años, aunque por un margen mínimo: el 57,6 % de los varones frente al 55,1 % de las mujeres.
Sin quitarle el ojo al móvil
Claudia tiene 42 años y se conecta “cada hora aproximadamente”. “Cuando estoy trabajando, me silencio el móvil. Pero los iconos de alerta, que indican que tengo mensajes en Instagram y WhatsApp, me generan la necesidad de entrar y revisar si me ha llegado algún mensaje. Si lo piensas, son nimiedades generalmente, pero ¿y si no me entero de algo? ¿o no contesto a tiempo?”. Estas preguntas es lo que en inglés resumen con el acrónimo FOMO: el miedo a perderse algún contenido.
El caso de Marcos, con 13 años, es diferente. Con 2 horas de acceso diario a Internet y con limitación de tiempo en aplicaciones como Instagram -a 20 minutos al día-, debe medirse bien el tiempo de conexión. “Suelo llegar con pocos minutos de sobra antes de que se hagan las ocho de la tarde, cuando se desconecta el móvil hasta mañana. A veces incluso lo consumo antes”, asegura con rabia por tener que padecer el control parental en el móvil: “Odio el Family Link”. Esta aplicación gratuita de Google está diseñada para que los progenitores puedan supervisar el uso que los menores hacen de sus dispositivos móviles.

La aplicación Family Link monitoriza el tiempo de acceso a Internet de los menores. Maria Iranzo
9 de cada 10 menores de entre 10 y 15 años son usuarios de Internet. Lo habitual es que accedan a la Red desde los televisores inteligentes y ordenadores. La tercera opción es hacerlo desde un teléfono móvil personal, dispositivo que empieza a implantarse en España entre los 12 (69,3%) y los 13 (87,6%) años; esto es, con la entrada en secundaria. No obstante, según el INE, cuatro de cada diez menores de 11 años ya disponen de uno.
Aunque hace dos décadas la brecha digital era evidente entre quienes no habían terminado la educación primaria y quienes contaban con estudios superiores, esa diferencia se ha ido reduciendo año tras año. En 2006, solo el 13 % de las personas con secundaria usaban Internet, frente a más de la mitad de quienes tenían título universitario. Hoy, los datos cuentan otra historia: más del 86 % de quienes tienen secundaria ya están conectados, y el porcentaje supera el 97 % entre los titulados superiores. Incluso entre quienes no terminaron la primaria, más de la mitad navega por la red.
Mirando sobre el mapa, la fotografía es bastante homogénea entre comunidades autónomas, pues todas superan el 78 % de conexión. No obstante, se aprecia una correlación entre el acceso a Internet y el nivel socioeconómico del territorio. Las regiones con mayores porcentajes de población son la Comunidad de Madrid (88,2 %), Cataluña (88,1 %) y Baleares (87,9 %). Por el contrario, en comunidades como Asturias (78,8 %), Castilla y León (79,6 %) o Galicia (79,8 %), donde la población es más envejecida y dispersa geográficamente, el acceso es sensiblemente menor.
Identidades sociales
Una vez constatado el enorme volumen de población que usa el móvil para acceder a Internet varias veces al día, la siguiente pregunta es: ¿Para qué? Solo en redes sociales hay 39.700.000 identidades creadas en España, según señala el informe anual Digital 2025, que elaboran la agencia creativa We are Social junto con Meltwater, una empresa pionera en ‘escucha social’ o monitorización de estas plataformas. No quiere decir usuarios únicos, pero representa el 86% de las personas que acceden a Internet.
Uno de los perfiles que encontramos en Instagram es el de Tres Voltes Rebel, creado en mayo de 2017. Acumula 115.000 seguidores. Bajo este nombre, la valenciana Ame Soler homenajea el poema Divisa de Maria Mercè Marçal que versa sobre “tres dones”: haber nacido mujer, de clase baja y de nación oprimida. Y en este espacio público, nacido para su trabajo final de máster, la ilustradora muestra sus creaciones en torno a la lucha feminista, la lucha de clases y la lucha cultural. Hoy junto a sus trabajos conviven vídeos personales, en los que, por ejemplo, muestra su indignación contra la consulta realizada por el Gobierno valenciano para que las familias tuvieran que elegir entre valenciano o castellano como lengua base de enseñanza en la escuela.
Redes sociales: pros y contras (Ame Soler, ilustradora y creadora de contenido en redes sociales)
Siendo sincera, sin redes sociales no podría dedicarme a lo que me dedico. Aunque mi trabajo no es ser creadora de contenido, porque no me considero, las redes sociales son mi altavoz y mi publicidad. Quien me contrata para una campaña para el 8M o quien me hace encargo de laminas es porque me ha conocido a través de redes. Eso es lo positivo. Pero lo negativo es mucho también. Las redes sociales me obligan a dedicarle muchas horas a pensar, crear estrategias para que Instagram me enseñe a mis seguidores y seguidoras. Estar pensando en el algoritmo puede ser incomodidad a la hora de crear porque cuando estoy haciendo una ilustración, lo que me gusta es empezar a dibujar y dejar de pensar en nada y en cambio, tengo que estar pensando en crear un vídeo porque sino después no tendré contenido para subir. Siempre estamos un poco hostigadas por los números. Por ejemplo, el número de likes parece que define si un trabajo es mejor que otro. A veces una ilustración que me encanta no ha tenido apenas repercusión y otra que no tiene para mi tanto valor artístico,
Las redes dan voz a profesionales, empresas, entidades e instituciones. En este maremágnum, están también los medios de comunicación. Han deslocalizado su producción por dos factores: por un lado, para “irse adaptando a los escenarios donde están circulando la información y cualquier tipo de contenido”; y, por otro lado, para captar “audiencias, fundamentalmente jóvenes, que están en esas plataformas y que no visitan otros canales”, explica Jorge Vázquez, profesor e investigador de la Universidad de Santiago de Compostela, especialista en nuevas narrativas periodísticas.
Una tercera razón para el periodismo «social» (Jorge Vázquez, experto en periodismo y redes sociales)
Creo que hay también cierto compromiso de estar ahí, en Instagram y en TikTok, en estos espacios donde hay debates, donde hay desinformación, y donde el periodismo, los medios, tienen también un rol que desarrollar.
Entre las diferentes plataformas, el Instituto Reuters y la Universidad de Oxford subrayan la relevancia internacional y consolidada de YouTube, utilizada por el 58 % de los encuestados, aunque solo un 22 % la emplea específicamente con fines informativos. Según datos de IAB Spain, Instagram y YouTube gozan de mayor popularidad entre usuarios de más edad, mientras que TikTok es la red social preferida por el público menor de 25 años.
La primera televisión autonómica en entrar en la plataforma asiática fue la valenciana À Punt. Marta Pascual y Marta Galindo, periodistas en el nuevo departamento de Digital, convencieron a una dirección reacia a no poder redirigir a la audiencia al sitio web de la radiotelevisión. “No tiene sentido no estar en las redes más crecientes, que tienen más población joven activa dentro de ella y que es utilizada por mucha gente como un medio de comunicación en sí mismo”, asegura Pascual. Su inspiración fue la cuenta del diario americano Washington Post, pionera en la generación de contenidos personalizados para estas redes audiovisuales desde 2019.
La viralización de contenidos (Marta Pascual, periodista del equipo Digital de À Punt Media)
Te diría que el máximo beneficio que hemos sacado de estas dos redes [Instagram y TikTok] son visibilización de marca y también el poder viralizar ciertos contenidos que están creados en un formato que ha encajado mucho tanto en Instagram como en TikTok. Te pondría como ejemplo la pandemia y la creación de contenidos útiles para la gente, de servicio público, publicados en ese momento en formato de galería con información o vídeos, vídeos en general que en cada red han tenido… Por ejemplo, en À Punt Media nos han funcionado más los que han tenido un tono de humor o en el que aparece una persona famosa, y en el caso de À Punt Notícies han funcionado muy bien los contenidos de ciertos temas que interesan mucho a nuestra audiencia. Por ejemplo, en nuestra audiencia de Instagram temas de derechos LGTBI han sido contenidos que puntualmente se han viralizado de una manera increible y eso nos ha permitido llegar a audiencias que no necesariamente nos conocen en otros medios, como la tele y la radio. Incluso con el tema de la DANA hemos traspasado las fronteras de la Comunitat Valenciana al 100% a pesar de usar el valenciano como lengua vehicular de todas las publicaciones que hacemos. Ha sido un tema que ha interesado tanto fuera y los contenidos se han hecho tan virales que hemos recibido muchísima audiencia de fuera de nuestras fronteras. Es algo que en la tele y en la radio no se podría haber hecho y creo que con la web tampoco. En Twitter o Facebook creo que tampoco hubiera sido tan fácil viralizar contenido fuera de las fronteras.
Todo cabe en el feed
Aunque al menos tres de cada diez personas de entre 16 y 64 años usan las redes para informarse, la frecuencia aumenta con la edad. El Digital 2025 indica que es a partir de los 55 años cuando la consulta de noticias se posiciona como segundo motivo de uso (40,6%). En contraste, entre los más jóvenes, la información desciende en prioridad y ocupa el quinto lugar, por detrás de actividades como el mantenimiento de vínculos sociales, el entretenimiento, la búsqueda de contenidos y el seguimiento de tendencias. Este hecho lleva incluso a investigadores como Jorge Vázquez a cuestionar qué se entiende hoy por ‘noticia’.
La dieta algorítmica (Jorge Vázquez, experto en periodismo y redes sociales)
Sabemos que nos debemos informar, pero también sabemos que informarnos no siempre es divertido, es una necesidad, y el algoritmo no nos hace una dieta equilibrada en ese sentido. Así que confiar plenamente en que nos informamos a través de TikTok, por ejemplo, me parece algo un poco peligroso. Pero ahí entramos en otro debate, que quizá es otro tema, que es el concepto de informarse, ¿no? En algunos estudios que hemos hecho recientemente vemos que en las encuestas hay mucha dificultad para identificar qué entienden las personas por informarse. Nos separarnos de medios tradicionales que tienen unas formas de consumo bastante característica y estable (leer el periódico, escuchar la radio, ver el informativo en televisión) y en estas plataformas el concepto queda diluido, queda desdibujado, porque informarse puede ser también saber qué pasa en mi entorno, qué pasa en el lugar en el que vivo, con la gente que me importa, no es solo saber qué pasa en el mundo para tomar decisiones conscientes.
Gonzalo Sánchez tiene 27 años. Es joven y es periodista. Firma cada día en una cabecera consolidada como Levante-El Mercantil Valenciano. “Pero mis amigos no me leen, no leen el periódico”. Por esto mismo, decidió ir en su búsqueda. También “para aumentar mi rol profesional, mi alcance y mi firma” como especialista en temas sociales. Su feed -el espacio donde alimenta visualmente al usuario con contenido- habla de vivienda, educación, pobreza y derechos humanos, como los que no se reconocen al colectivo LGTBI. Uno de sus temas que más se ha viralizado ha sido la denuncia de un docente por llevar a cabo terapias de conversión en un colegio de Alaquàs.
Del contenido al impacto (Gonzalo Sánchez, periodista y creador de contenido)
Realmente supone un esfuerzo muy grande, sobre todo al principio, y luego cuesta mantenerlo pero no es tan grande. La parte buena es que he ido desarrollando muchas habilidades que antes no tenía y creo que son muy útiles para cualquier periodista a día de hoy, como son, comunicar a la cámara, o comunicar delante del teléfono móvil, también comunicar con un lenguaje mucho más cercano, mucho más distendido, y mucho más de tu a tu. Y luego, también he aprendido a editar videos y más o menos los códigos que rigen en las redes sociales: qué videos que van a funcionar y cuáles no; cómo hay que empezar un vídeo, la estructura de un vídeo, es decir, en el principio debe estar el gancho porque si no, la gente escrolea muy rápido. Y luego como mantener un poco la atención de la gente, cada vez más dispersa, con cambios de plano, titulares que entran y salen. Todo eso lo he ido aprendiendo y considero que es una habilidad muy importante en los tiempos que corren. Creo que, que es otra de las razones por las que decidí hacerme Instagram y TikTok, casi cualquier periodista debería tener una marca personal por así decirlo o unas redes activas porque es donde está la gente. Y yo creo que la gente sigue más a periodistas que a medios. Si ese periodista se va a otro medio, creo que arrastra a su audiencia consigo, que es un poco lo que yo intento hacer, tener como ese valor diferencial. Y en el camino he aprendido mucho: cómo leer los datos de mi audiencia, a qué hora publicar y a cuál no, de qué manera editar vídeos. Y considero que sigo aprendiendo muchísimo a día de hoy. Y estoy viendo muchas posibilidades y un mundo que me motiva mucho que antes no conocía .Además, la interacción es muy cercana, puedes responder directamente… surgen temas, la gente te escribe para contarte noticias.
La esfera pública postmediática, localizada en gran parte en redes sociales, atrapa a la sociedad con contenido breve, ágil, con música y ritmo, y que a poder ser siga las tendencias. La agenda propia de las redes sociales prefiere contenidos amables, simpáticos, anecdóticos y afines ideológicamente -esto último se encarga de atinarlo el algoritmo de cada plataforma con el uso-. En este entorno condicionado, el periodismo reivindica su función social.
Audiencias más rápidas que los medios (Gonzalo Sánchez, periodista y creador de contenido)
Creo que en general la sociedad, lo cual es curioso, está más adaptada y está más al día que muchos medios de comunicación cuando suben reels e historias. Sobre todo porque los medios de comunicación creo que han visto siempre a las redes sociales como su potencial enemigo y creo que al final los periodistas tenemos la gran ventaja de que tenemos cosas que contar. Es decir, yo veo a muchos influencers en redes sociales que se les hacen virales vídeos en los cuales no cuentan nada, o no tienen mucha chicha. Y yo pensé que realmente mis noticias sí que interesan a la gente, es decir, es servicio público que interesa a la gente. Y si tu tienes contenido, el video va a funcionar; si tienes algo que contar, va a funcionar. Y yo creo que eso los medios de comunicación deberían explorarlo mucho más, sobre todo con códigos cercanos. Creo que lo están empezando a hacer ahora, pero claro es que eso implica llevar año de retraso. Que lo hayan empezado a hacer ahora me parece un drama. Es decir, tendría que llevar haciéndolo desde hace varios años porque ahora es como más difícil posicionarse. Deberían estar a la vanguardia, en mi opinión, a la hora de probar cosas nuevas, formatos nuevos, y deberían ser como los primeros en llegar a los sitios.
«Mamá, ¿sabes que Trump va a quitar los aranceles?», le interpela Álvaro, con 10 años, a su madre al entrar al salón. «¿Lo has visto en las noticias?», le pregunta ella. «No, en YouTube». En su dieta de curiosidades y shorts sabrosos se ha colado un video informativo. La duda es si quien se lo ha contado era un medio de comunicación, una periodista o un creador de contenido gastronómico.
Créditos
Fotografía de portada: Cesar Couto (UnSplash)