12:30 CET, 26 noviembre, VALENCIA Las redes sociales son una herramienta capaz de transformar cualquier realidad. Es el caso de la preocupación por la belleza. El skincare, o rutina de cuidao de la piel, se trata de un hobbie que ha cobrado especial relevancia durante los últimos años. En especial, gracias a la tarsnformación digital. Con el paso del tiempo, son más son más las jóvenes que se aplican productos de manera descontrolada, aunque desconocen los mitos que engloban al skincare. La frontera de género se ha disipado, y cada vez más hombres adquieren una rutina de cuidado correcta. Todo ello, combinado con tecnología, influencers y empresas como las revistas femeninas han conllevado una trasnformación del cuidado de la piel.

Rutinas desorbitadas
Desmaquillante, doble limpieza (sí, con dos limpiadores distintos), tónicos, sérum, tratamiento, hidratación, contorno de ojos y protección solar. A esta exacerbada rutina de ocho pasos (ampliable) es a la que múltiples personas se enfrentan diariamente, este es uno de los efectos de las redes sociales en el skincare. Las redes sociales acribillan a los consumidores del mundo de la belleza con continuos mensajes que animan a incorporar todos esos pasos. Impera en la mentalidad de las personas que, cuantos más productos usemos, mejor tendremos nuestra piel facial. Este es un mito completamente erróneo. Los expertos en cosmética desmienten continuamente esa falsedad. Cristina Carvajal es ingeniera química por la Universitat Politécnica de Catalunya y tiene un máster en Cosmetología y Dermofarmacia por la Universidad de Barcelona. En su libro “Inteligencia cosmética”, confirma que una rutina de belleza completa necesita únicamente tres sencillos pasos: limpieza, hidratación y protector solar.
La crema solar
A este último paso, tanto ella como el resto de profesionales, le confieren un valor importante durante todo el año, y no solo en los meses de verano, como podemos creer la mayoría. El motivo de su relevancia es que los rayos del sol actúan siempre, también en los días nublados de invierno, aunque de manera más leve. Destacan que es fundamental aplicarse una crema solar para evitar las quemaduras, las apariciones de manchas o enfermedades más graves, como el cáncer de piel. Sin embargo, esto no parece reflejarse en la práctica. Según una encuesta propia, cerca del 50% de las personas no utilizan protector solar en invierno.
En la actualidad del mundo beauty (beauty en inglés es «belleza»), las protagonistas suelen ser chicas jóvenes que se guían por las rutinas de influencers que publicitan decenas de productos, y los tratan a todos como «necesarios». Las niñas emplean esos artículos para imitar a sus madres o a sus creadores de contenido favoritos, pero desconocen lo nocivos que pueden llegar a ser para su piel joven. Virginia Barrau, vocal de Dermofarmacia del COF de Zaragoza, declara a la plataforma CuidatePlus lo siguiente: “ya están llegando a la farmacia casos de niñas obsesionadas con el skincare con irritaciones, dermatitis, alergias de contacto e incluso quemaduras por aplicar ciertos activos cosméticos en pieles que no son suficientemente maduras”. Concluye afirmando que «no es lo mismo una piel de una chica de 20 o 30 años, que la de una de 9 o 10».
A esta asfixia a la que sometemos la piel si le abarrotamos con productos se le añade otro efecto negativo por adoptar una rutina exagerada de skincare: el gasto de dinero, No es necesario gastarse dinero en tantos productos de cosmética. Es más conveniente utilizar los tres productos necesarios que se adapten a nuestra piel, que muchos productos «milagrosos» que veamos. Afortunadamente y, a pesar de lo que las redes puedan aparentar, la sociedad parece tenerlo claro. Más del 85% de las personas encuestadas consideran que, por aplicar más productos, la piel no tendrá una mejor apariencia. En cosmética, cuantos menos productos, mejor.
Los efectos de las redes sociales en el skincare son numerosos. La acumulación de productos de skincare conlleva otros aspecto a tener en cuenta: su caducidad. La mayoría de artículos de belleza (a exclusión de herramientas como brochas o cepillos limpiadores) tienen una durabilidad limitada. En el envase aparece el tiempo que estos pueden mantenerse abierto. En su mayoría, no superan el año. Los profesionales advierten de la importancia de respetar la fecha de caducidad de los productos de belleza, de igual modo que lo hacemos con las comidas. De lo contrario, la aplicación de un producto caducado puede reportar efectos adversos en la piel, como irritaciones, rojeces o picores. Aun así, esto parece no resultar efectivo en los consumidores. Cerca del 70% de los encuestados confiesan que, o bien no conocían que los productos cosméticos tuvieran fecha de caducidad, o bien les constaba, pero no respetaban ese período y seguían utilizándolo aun pudiendo estar caducado.
Skincare masculino, una tendencia al alza
Atrás quedó el mito de que el cuidado de la piel era exclusivo de mujeres y esto es uno de los efectos de las redes sociales en el skincare. Cada vez más hombres incorporan rutinas simples, pero efectivas en su día a día, interesándose principalmente por limpiezas profundas e hidratación Este cambio responde tanto a la evolución social como a la creciente información disponible sobre los beneficios del cuidado de la piel.
“Cada vez más hombres se animan a cuidarse la piel, aunque suelen preferir tratamientos básicos”, comenta Rosa Hueta, especialista y trabajadora en un centro de belleza. Hueta destaca que en su mayoría buscan mejorar la hidratación o reducir el exceso de grasa, también se observa un gran interés por prevenir el envejecimiento y tratar problemas específicos como la sensibilidad o el acné.
Marcas como Bulldog y Nivea Men han liderado campañas inclusivas que normalizan el autocuidado masculino, demostrando que el skincare no tiene género. Estas campañas no solo promueven productos diseñados para las necesidades específicas de la piel masculina, sino que también invitan a los hombres a ver el cuidado personal como una herramienta de bienestar. Además, la industria del skincare ha respondido con innovaciones dirigidas a este sector. Productos multifuncionales, empaques minimalistas y fórmulas adaptadas a las necesidades de la piel masculina han hecho que las rutinas sean más accesibles y atractivas para este público.
Esta tendencia está lejos de ser pasajera. Los hombres ya no ven el cuidado de la piel como algo superficial o innecesario, sino como una extensión de su salud física y mental.
¿Quién se beneficia de la fama del skincare?
La realidad es que la continua exposición a las redes sociales puede conducirnos a sentir que la rutina que seguimos no es suficiente. Es fácil pensar que necesitamos más de lo que tenemos por la innumerable cantidad de productos que se promocionan (a veces de manera encubierta) de una manera tan convincente y cercana como lo hacen los creadores de contenido. Sin embargo, es necesario recordar que esta se trata de una práctica publicitaria, que cada vez se vuelve más efectiva, pero que no deja de ser publicidad.
Si hay alguien que se beneficia de la popularidad que el skincare está experimentando no son los consumidores, sino las propias empresas. Las organizaciones empresariales se han reinventado y se han adentrado en las redes sociales porque saben que es de esta manera como mejor pueden llegar al público joven. En el caso de muchas empresas que se dedican al mundo de la belleza, ese es su público objetivo. De esta manera, una de las estrategias comerciales más utilizadas por las marcas es el envío gratuito de productos a influencers para que hagan una crítica (en inglés es «review») de los productos. Así, de esta manera tan fácil, el usuario consume un vídeo en el que alguien le recomienda diversidad de artículos de una manera tan cercana como un consejo de amigo. En la mayoría de casos, el consumidor de redes ni siquiera sabe que está consumiendo publicidad, lo cual hace que la promoción sea todavía más convincente. No obstante, esto cambió en noviembre de 2022, cuando entró en vigor la Ley de Servicios Digitales europea. Esta disposición obliga a los creadores de contenido a indicar cuáles de las publicaciones que realizan son comerciales.

Además, las grandes marcas de perfumerías también se benefician de los productos virales en redes. Tanto estas tiendas como las propias marcas ofrecen en sus webs y en sus estantes una selección de productos con categorías del tipo “producto viral” o “virales de TikTok”. En otras palabras, aunque las empresas se reinventan y adaptan a las tecnologías, recurren a prácticas publicitarias que reafirman la esencia del consumo y la era capitalista.
La influencia de las revistas: Belleza entre líneas
Por décadas, revistas como Vogue, Elle y Cosmopolitan han sido las grandes maestras del cuidado personal, enseñándonos los secretos de una piel radiante y posicionando productos como el “must-have” del momento. Sin embargo, su impacto ha disminuido frente a las redes sociales, como destaca Rosa Hueta: “Hoy en día, el impacto más grande lo tienen las redes sociales”.
A pesar de ello, las revistas han marcado un legado, combinando educación y marketing. No obstante, su influencia no se libra de críticas, ya que han contribuido a la difusión de información poco precisa. “Al principio los pacientes creen que su rutina es perfecta, pero cuando preguntas más descubres que tienen ideas erróneas por culpa de internet” explica la experta.
Con el formato digital y las plataformas online estas publicaciones compiten ahora con influencers y creadores de contenido, pero aún conservan un lugar como referentes en el mundo del skincare.
La biocosmética como alternativa
Como se ha visto a lo largo del reportaje, la moda del cuidado de la piel se está adaptando a la actualidad. Los consumidores se vuelven cada vez más exigentes, también en el respeto medioambiental de las marcas cosméticas. El ecologismo y el cuidado del entorno natural se trata de una de las cuestiones que más preocupa a la sociedad, y esto también ha llegado al mundo de la belleza. Cada vez son más las personas que solo compran productos orgánicos, las empresas que trabajan con ingredientes naturales e incluso creadores de contenido de belleza que promocionan productos cruelty-free. La sociedad lo agradece. Según un estudio de Herbolario Navarro, más de un 80% de la sociedad está dispuesta a pagar más por la cosmética formulada con ingredientes naturales.
La cantidad de etiquetas de la biocosmética supone un jeroglífico para el consumidor. Es conveniente diferenciar a qué hace referencia cada una de ellas.
- Eco-friendly: Producto que ha sido fabricado respetando el medio ambiente, en tanto a su composición como a su embalaje, y es reciclable.
- Cruelty-free: Producto que no testea ni realiza experimentos en animales
- Orgánico: Producto libre de colorantes, conservantes, perfumes sintético, siliconas, sustancias animales y cuyo proceso no contamina el medio ambiente.
- Natural: Producto que solo utiliza ingredientes puros y derivados de la naturaleza; por ejemplo, los aceites esenciales.

Imagen extraída del repositorio gratuito de Pixabay
Si bien la elección de este tipo de productos suele ser una decisión personal y libre, casi un estilo de vida, es cierto que, en el mundo de la cosmética, es ciertamente relevante. Los consumidores suelen preferir que aquellos productos que se aplican en la superficie cutánea sean lo más puros y naturales posibles. En virtud de esto, cada vez son más las marcas que optan por adaptarse a estas nuevas condiciones, así como las que emergen con estas características.
Ciencia al servicio de la piel
El skincare ha abrazado la tecnología, llevando rutinas diarias a un nivel avanzado. Dispositivos como limpiadores sónicos y aparatos de microcorriente están ganando popularidad, pero los expertos insisten en la importancia de un buen asesoramiento:
“Los limpiadores eléctricos no son imprescindibles, pero pueden ayudar. Para los dispositivos de microcorriente, recomiendo acudir a un profesional”, asegura Encarna, dueña del centro estético Estar y Ser.
Además, la personalización se ha convertido en la estrella del futuro. Gracias al análisis de piel y herramientas basadas en inteligencia artificial, los tratamientos son cada vez más específicos y eficaces, algo que siempre ha sido crucial en la dermatología. Según la especialista, “la gente está cada vez más preocupada por cuidar su piel y busca soluciones efectivas que les ayuden a mejorar su apariencia, incluso al natural.” Sin duda esta preocupación emerge de los efectos de las redes sociales en el skincare.
Con este enfoque, no solo mejora la precisión de los diagnósticos, sino que también se permite que los tratamientos sean accesibles y sostenibles. Este interés ha llevado a que muchas personas inviertan también en procedimientos como el microblading, que les otorgan una apariencia cuidada y natural sin esfuerzo diario. La tecnología y la inteligencia artificial son, sin duda, pilares clave en el futuro y la evolución de la dermatología.
