El activismo intersexual se ha ido abriendo paso como un desafío a las normas binarias establecidas por la sociedad
Las personas intersexuales nacen con una definición diferente de cuerpo humano a la que acostumbra la biología tradicional. Son características concretas corporales las que difieren y hacen que se cuestione la identidad de estas personas.
“Los cuerpos intersex representan un jaque al sistema binario y heterosexual establecido”. Mer Gómez, escritora y activista intersexual, descubrió en la pubertad que no menstruaba porque tiene cromosomas XY, atribuidos tradicionalmente al sexo biológico masculino, en lugar de XX, atribuidos tradicionalmente al sexo biológico femenino.
Graduada en Periodismo y doctorada en Estudios Feministas y de Género por la Universidad del País Vasco, Mer Gómez, bajo el pseudónimo de Lola, se ha convertido en un referente de la lucha intersexual. Su objetivo es poner en el centro las experiencias de vida de personas intersex para poner la intersexualidad dentro de los imaginarios colectivos y ya lo ha hecho con libros como La rebelión de las hienas y Las hermafroditas del s. XXI, monólogos como La revolución de Lola y Solo apto para BICHAS RARAS y el corto-documental Se receta silencio.
Nuria Gregori, enfermera doctora en antropología, estudios de género, experta en intersexualidad y autora del libro Intersexualidades, explica que la medicina define la intersexualidad como “una discordancia entre el sexo genético, gonadal y genital. Así existen unas expectativas de lo que se considera “normal” en el proceso de diferenciación y desarrollo sexual, y en determinadas personas no se cumplen”. También señala que la palabra «intersexual» se encuentra en desuso dentro del marco médico, ya que esta no es un diagnóstico dentro del paraguas de lo que se entiende hoy como Desarrollo Sexual Diferente (DSD).

Anatómicamente, si nos referimos al ámbito sexual, los seres humanos tenemos tres características físicas que nos diferencian los unos de los otros: las gónadas, los cromosomas y los genitales. Las gónadas son los órganos formadores de gametos, tanto masculinos como femeninos. Los cromosomas son estructuras que transportan ADN y los genitales son los órganos sexuales. Cuando estos salen del estereotipo heterobinario es cuando un cuerpo, este se considera intersexual.
Muchos estudios muestran que en el mundo el 1,7% (porcentaje similar al de las personas pelirrojas) de las personas tienen rasgos intersex. No obstante, no todas las intersexualidades son iguales. Mer Gómez explica que estas son “variaciones, múltiples y diversas, que tienen que ver con la anatomía sexual de las personas y que no cumplen la idea sociocultural binaria de que solo existen dos tipos de cuerpos con características rígidas”. De este mismo modo, no todas las personas endosexuales, cuyas características sexuales sí cumplen con los parámetros biológicos binarios, de sexo femenino, tienen el mismo tamaño de pecho o el clítoris de una forma concreta o no todas las personas de sexo masculino tienen el pene de la misma longitud.
Los prejuicios permanentes
Las personas intersexuales viven cada día bajo el estigma de no pertenecer a un grupo, de no sentirse parte de un colectivo. Como muestra la psicóloga experta en sexualidad, Carlota Domínguez, a nivel social no estamos lo suficientemente concienciados ni preparados para que las personas intersexuales se sientan cómodas. El establecimiento de un sistema sexual binario hombre/mujer ha hecho que desafíos como la aceptación tanto por parte de la sociedad como por parte de círculos internos haga que las personas intersexuales sean más propensas que las personas normativas a tener trastornos de ansiedad y depresión.
No estamos lo suficientemente concienciados ni preparados para que las personas intersexuales se sientan cómodas
Carlota Domínguez
La información y la documentación es imprescindible y hay tres vertientes que tienen mucho peso emocional en las personas intersexuales: la familia, la medicina y la legislación. Por parte de la familia, cuyo papel es fundamental en el proceso de descubrimiento y adaptación, el desconocimiento está muy presente dado que, ya de por sí, la sociedad no aporta las herramientas necesarias para evitarlo. Domínguez habla de cómo la creación de la identidad está muy ligada a estas relaciones porque los seres humanos somos seres sociales y, si no nos vemos aprobados por los demás, es muy complicado aceptarnos a nosotros mismos.
La importancia de la educación
Un punto importante relacionado con esta cuestión sería la prevención a nivel educativo y ser capaces de dar herramientas ya no solo a la persona intersexual, sino también a sus familias o a su entorno más cercano para poder desmontar mitos y creencias erróneas. Los profesionales de la salud mental son los primeros en trabajar estas cuestiones para después poder aportar un buen seguimiento y consejos a la hora de aceptar realidades que tal vez no se habían contemplado antes.
Mer Gómez también recalca la necesidad de más educación, desde pequeños. “Debería existir una asignatura de educación sexual en todos los centros y para todos los niveles educativos”. Además, la activista añade que es importante implementar campañas de visibilidad y sensibilización de las intersexualidades para poder favorecer, dentro y fuera de los hospitales, la inclusión y no discriminación hacia las personas intersex. También explica la necesidad de un imaginario cultural más amplio, con narrativas intersex, ya que “¿quién no ha sentido alguna vez presión por no adecuarse a los cánones estéticos sobre dos tipos de cuerpos muy concretos?”. Es por eso por lo que, como explica Gómez, la cuestión intersex debe ser una responsabilidad social, ya que es una cuestión de derechos humanos.
¿Quién no ha sentido alguna vez presión por no adecuarse a los cánones estéticos sobre dos tipos de cuerpos muy concretos?
Mer Gómez
Necesidades a tres niveles
En el entorno médico, tal como explica Nuria Gregori, la intersexualidad, entendida como una diversidad corporal, no supone ningún tipo de problema en lo referido a la salud. El verdadero peligro es que se realicen prácticas no consentidas por hacer que un cuerpo sano encaje dentro de unos parámetros sociales y culturales establecidos, es decir, por cuestiones estéticas.
A nivel psicológico, estas cirugías, que desde la aprobación de la Ley Trans están prohibidas en menores de 12 años, son perjudiciales, ya que “todo lo que ocurre al principio de nuestras vidas y en nuestro cuerpo se queda grabado a lo largo de nuestra vida” y estas transformaciones no consentidas y de las que estas personas no están informadas es impactante y lo acaban arrastrado con el paso del tiempo, según palabras de Carlota Domínguez.
Por último, en el ámbito legislativo, por una parte, como ya se ha mencionado anteriormente, se puede observar como la Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, más conocida como Ley Trans, ampara en su Artículo 19 a las personas intersexuales con atención a su salud bajo los principios de “no patologización, autonomía, decisión y consentimiento informados, no discriminación, asistencia integral, calidad, especialización, proximidad y no segregación”. Además, también obliga a las Administraciones públicas a impulsar protocolos de actuación en materia de intersexualidad que “garanticen, en la medida de lo posible, la participación de las personas menores de edad en el proceso de adopción de decisiones» y «la prestación de asesoramiento y apoyo, incluido el psicológico, a personas menores de edad intersexuales y sus familias”. En el Artículo 24 de esta misma ley también se trata la prevención del acoso a las personas intersexuales bajo la aplicación de programas informativos en materia LGTBIQ+, y, por último, en el Artículo 74 muestra sus derechos como el de “recibir una atención integral y adecuada a sus necesidades sanitarias, laborales y educativas” o el derecho a las familias de esperar un año antes de mencionar el sexo en la inscripción de nacimiento.
Por otra parte, los planes de igualdad que protegen a las personas LGTBIQ+, donde se encuentran las personas intersexuales, también garantizan una seguirada por parte de empresas e instituciones.
La ayuda de las instituciones
Por parte de las instituciones políticas y las instituciones médicas, son algunas las que ya cuentan con guías de actuación y protocolos a seguir ante el nacimiento y crecimiento de una persona intersexual, como puede ser el Protocolo de Atención Integral a Personas Intersexuales (con un desarrollo sexual diferente) de la Conselleria de Salut i Consum de las Islas Baleares o la Guía de Actuación de la Asociación Española de Pediatría.
Concretamente, en la Comunitat Valenciana, desde 2018 existe una ley autonómica anterior a la Ley Trans, que ya protegía a los menores de las intervenciones quirúrgicas por cuestiones estéticas y que protege a las personas intersexuales, la Ley valenciana de igualdad de las personas LGTBI. Esta ley, además, pone en manos de las personas del colectivo el Servicio Orienta, la oficina integral LGTBI de la Generalitat Valenciana, con oficinas en València, Alicante y Castelló, además de tener también disposición telemática.
Entender la intersexualidad es también ayudar a otros a que lo entiendan, sobre todo a los más pequeños que se encuentran bajo la sombra de una sociedad adversa que no se esfuerza por escucharlos. Por eso hay que hablar de diversidad corporal, hay que informarse a través de organizaciones, a través de libros, de películas y de referentes. Algunas de estas organizaciones son de carácter estatal como Grapsia y Kaleidos y otras de carácter autonómico como Caminar Intersex en Canarias, i de intersex en Catalunya o Adriano Antinoo en Andalucía. En la Comunitat Valenciana, Lambda es la organización LGTBIQ+ de referencia, no solo a nivel intersexual sino en referencia a todo el colectivo. Estas asociaciones trabajan por ayudar a las personas intersexuales y por los derechos humanos.
Hay mujeres sin menstruación, hombres con cromosomas XX y, en general, personas que no corresponden al sistema sexual binario (hombre y mujer) enseñado a lo largo del tiempo. Los profesionales empiezan a estudiar los cuerpos que al final no dejan de ser humanos y el activismo nos indica que la biología tiene que ir más allá de los estereotipos.