La tarde del viernes 16 de octubre, Simona Levi, activista, dramaturga y fundadora de la plataforma Xnet, realizó una conferencia sobre vigilancia y contravigilancia en Internet. Durante la charla, explicó la importancia del buzón de filtraciones anónimas, un instrumento creado al servicio de la democracia. Esta misma definió Internet como una “red de desintermediación”, es decir, un espacio donde los ciudadanos pueden organizarse sin necesidad de intermediarios tradicionales, como lo eran los medios antes de la era digital.
Cabe destacar que, para la activista, las acampadas por la vivienda de 2026 son diferentes al 15M, ya que las primeras tienen una fundamentación mucho más partidista. Es por ello que, al inicio de la conferencia, la dramaturga utilizó las protestas españolas de 2011 como ejemplo de movilización social. Simona Levi resaltó que, en aquel entonces, fue Internet quien permitió la coordinación entre los distintos puntos de acción.
La «teoría 90-9-1» para movilizar a la ciudadanía en la era digital
La activista empleó la “teoría 90-9-1” como clave para explicar cómo se coordinó la ciudadanía el 15M, afirmando que existían tres grupos sociales diferentes:
- El 1% son los que “tiran del carro” y se movilizan.
- El 9% ayuda a los líderes.
- El 90% de los espectadores, miran de lejos o incluso no les importa.
Por lo tanto, se entiende que en cualquier movilización, los individuos formamos parte de uno de estos tres grupos. Tal y como sucedió en 2011, cada miembro podía conocer cuál era la actividad del resto de participantes a través de sus dispositivos móviles, lo que facilitaba la unión social. Como consecuencia, Internet nos ha proporcionado las herramientas necesarias para actuar de manera interconectada desde cualquier lugar. De este modo, se demuestra que facilitar la defensa democrática colectiva, está en manos de la propia ciudadanía y del uso consciente de la tecnología digital.
El Caso Bankia y el buzón de filtraciones anónimas
A raíz de la movilización social de 2011, la organización de Simona Levi decidió crear su conocido «Buzón de Xnet Leaks». Todo ello, a través de la plataforma que fundaron: 15MpaRato. El objetivo era obtener pruebas contra el conocido “Caso Bankia”, que dejó arruinados a muchos pequeños ahorradores en España. Todo empezó en 2012, cuando 10 mil millones de euros, en forma de dinero público, se repartieron entre los bancos españoles que necesitaban ser rescatados de la crisis económica. Pero, curiosamente, se detectó que la mitad de este dinero iba destinado a una única entidad: Bankia.
Así pues, el banco sacó a Bolsa la campaña “Hazte Bankero”, donde se ponían a la venta acciones con valor reducido, para que los pequeños ahorradores también pudieran ser banqueros. En su momento, se les aseguró a todos un tipo de interés del 4% si compraban las acciones del banco. Pero se produjo un engaño, ya que su valor terminó siendo del 0%. Ante esta situación, uno de los principales sospechosos fue Rodrigo Rato, presidente de Bankia entre 2010 y 2012.
Por lo tanto, la organización de Simona Levi tuvo como objetivos demandar la devolución del dinero a los afectados y conseguir financiación para abrir un caso judicial contra los implicados. La intención era condenar a los culpables, independientemente de cuál fuera su ideología política. Tal y como declaró la activista: “No buscábamos hacer política, sino que se hicieran las cosas bien”. Como consecuencia, la plataforma lanzó un crowdfunding para poder financiar a los abogados necesarios para llevar el caso a los tribunales.
Clientes de Bankia protestando por la venta de preferentes en 2013. (EFE, El País, El Confidencial)
Cómo funciona un buzón de filtraciones anónimas
Así pues, a través del buzón, se consiguieron recabar las pruebas necesarias para demostrar la culpabilidad de los involucrados. Estos tenían intereses secundarios: ganar dinero y bienes materiales. Algunas de las pruebas más contundentes fueron los correos electrónicos de Miguel Blesa. Pero, lo más interesante es cómo consiguieron dichas pruebas, pues la navegación en su buzón era completamente anónima. Aquellos que les mandaban información lo hacían sin poner su nombre y así, la organización, podía proteger a sus fuentes.
Sin embargo, hay una línea muy fina entre sí debemos o no proporcionar el nombre específico de nuestras fuentes. Por eso, es muy importante que como periodistas desconozcamos cuáles son las fuentes de información que empleamos. De esta forma, si el Supremo nos demanda identificarlas, no tendríamos ninguna obligación de revelarlas, porque nosotros tampoco sabemos quién son. Como dijo Simona Levi, tener esto en cuenta es lo que nos permite «proteger a nuestras fuentes y que confíen en nosotros en el futuro».
La protección de las fuentes periodísticas en Internet
De hecho, estas fuentes anónimas, que colaboran filtrando información, se conocen como: alertadores. Estos se pueden clasificar en tres categorías distintas:
- Los que buscan cambiar el sistema.
- Los funcionarios que por accidente encuentran la información.
- Los “amantes despechados” que buscan perjudicar a otra persona.
Aquí es donde entra el criterio periodístico, que tendrá que intervenir para identificar si es correcto publicar una información determinada. Ante la posibilidad de que algunas fuentes tengan intereses personales o busquen perjudicar a terceros, Simona Levi reconoció que es un tema delicado y bastante recurrente. Aún así, se defendió la importancia de centrarse en la veracidad de los hechos y su relevancia real para la ciudadanía. Cuando nos llega cierta información, debemos preguntarnos: ¿hay segundas intenciones?, ¿busca hacer daño?, ¿intenta perjudicar o es información de interés público? En función de las respuestas, tendremos que tomar una decisión.

La desprotección de los alertadores que usan buzones anónimos en España
Simona Levi terminó la conferencia denunciando que los alertadores en España se encuentran muy desprotegidos por la ley. «A nuestro buzón, nos escriben muchos alertadores desalentados», declaró. La filtración de información grave, a nivel público, puede ser peligrosa para la integridad personal de un ciudadano. Pero, además, muchas instituciones o empresas españolas dicen tener buzones anónimos cuando, en realidad, no lo son. Como consecuencia, Simona Levi recomendó siempre emplear un navegador TOR, que nos permite identificar si, realmente, se está respetando nuestro anonimato.
En un contexto marcado por la vigilancia digital, la activista defendió la necesidad de ofrecer espacios seguros para los alertadores. Esto nos da a entender cuál es la necesidad principal: facilitar mecanismos que permitan sacar a la luz informaciones de interés público. Algo está claro, colaborar en la defensa de la democracia debería ser un objetivo primordial para todos, siempre y cuando no se desproteja nuestra seguridad e integridad.


