Simona Levi reivindica los buzones anónimos y la verificación ciudadana frente a la corrupción bancaria

La fundadora de Xnet ha explicado cómo los buzones cifrados con la red Tor permitieron recibir las filtraciones de Bankia y por qué la mejor protección es no conocer la identidad de la fuente.

La activista e investigadora de la plataforma Xnet, Simona Levi, defendió en una charla para los estudiantes de periodismo de la UV el uso de la contravigilancia ciudadana y los buzones anónimos cifrados con la red Tor para vigilar a las instituciones y destapar la corrupción financiera.

Durante el encuentro, ha explicado cómo la iniciativa 15MpaRato logró llevar a juicio a la cúpula de Bankia por el fraude del banco y de las tarjetas black gracias a filtraciones ciudadanas en las que se protegió a los informantes al ocultar sus identidades incluso de los propios investigadores.

Frente a las formas habituales de hacer política y periodismo, la organización ciudadana y las herramientas digitales han demostrado que se puede frenar la impunidad. En su charla, Simona Levi comentó cómo un grupo sin experiencia previa en el mundo judicial y económico consiguió liderar la acusación popular contra los responsables de Bankia a través de 15MPaRato. Además, dejó claro que el rescate bancario no fue casualidad, sino el resultado de tomar decisiones conscientes para quedarse con los ahorros de familias enteras mediante la venta de preferentes y una salida a bolsa totalmente engañosa avalada por el Gobierno.

“El noventa por ciento de los cargos eran pura incompetencia y arrogancia”, aseguró Levi, al recordar cómo la sociedad civil tuvo que unirse y buscar pruebas por su cuenta ante la falta de respuestas de las instituciones. La clave para abrir el caso fue crear un canal directo para que cualquier persona pudiera enviar información sin miedo a represalias.

El momento clave de la investigación judicial llegó cuando Xnet abrió un buzón seguro a través de la red Tor, un sistema que permite navegar y enviar documentos por internet sin dejar rastro de la dirección IP. Gracias a este buzón anónimo, el colectivo recibió miles de correos, conocidos como los Correos de Blesa, que sirvieron para sacar a la luz el escándalo de las tarjetas black. Levi explicó que estas tarjetas las utilizaban consejeros de distintos partidos para pagar gastos privados con dinero de la entidad sin declararlo a Hacienda. Las pruebas conseguidas sirvieron para condenar a 65 banqueros y políticos y obligaron a devolver cerca de 9.000 millones de euros a las familias estafadas con las preferentes.

Levi defendió la capacidad de la ciudadanía para fiscalizar al poder frente a la idea habitual de que estas investigaciones solo pueden liderarlas especialistas:

Diapositiva proyectada por Simona Levi sobre el desplome del valor de las acciones de Bankia tras su salida a bolsa. / Captura: Feli Puerta Gil

«Llevado por gente corriente, que éramos nosotros. Insisto con lo de gente corriente porque todo esto siempre nos dicen que es muy complicado, que solo los especialistas. Pues yo os puedo asegurar que tanto los abogados como los periodistas […] la mayoría de todos los gremios, incluso de los activistas, es una porquería, pero lo que nos interesa es el 10%».

No saber quién es la fuente y verificar siempre

Uno de los avisos más importantes de la activista para los futuros periodistas fue que no se fíen del secreto profesional, ya que prometer a una fuente que no dirás su nombre muchas veces no sirve de nada si un juez interviene tus correos electrónicos. Para ella, la única forma real de proteger a un informante es no saber nunca quién es.

“Cuando el Supremo quiso averiguar de dónde salieron los correos, no pudieron sacarnos nada porque nosotras mismas no sabíamos quién los había mandado”, afirmó. Por eso mismo, estuvo insistiendo en que las redacciones cometen una irresponsabilidad cuando reciben filtraciones. Como ejemplo de cómo hacer las cosas bien, mencionó el Buzón Ético del Ayuntamiento de Barcelona, creado en 2017 como el primer buzón público en Europa que usa la red Tor para que los trabajadores denuncien corruptelas de forma anónima.

La investigadora también desmintió el hecho de que quien filtra información es siempre un héroe, ya que solo un 20% de los alertadores actúa por conciencia social; recalcó que la mayoría son trabajadores que encuentran papeles ilegales en su mesa y no quieren acabar en la cárcel. Por esta razón, adviertió de que los periodistas nunca deben publicar nada sin comprobar bien los documentos.

Para terminar, la ponente lanzó una advertencia a los estudiantes, pidiendo que no cayeran en la falacia de autoridad. “Verificar no es quedarse con lo primero que te cuentan, requiere trabajo”; insistió en que el papel del periodista es dudar de las versiones oficiales y contrastar siempre los datos antes de dar nada por correcto.

Levi remarcó la exigencia deontológica de contrastar cualquier dato, incluso cuando procede de voces expertas:

«Tú como periodista sabes que una verificación es un trabajo; no basta la primera fuente que te encuentres […]. La verificación requiere… ¿sabes? […] Aún y así, incluso a los expertos yo los verifico. Como ciudadana que ha sido tangada muchas veces por expertos hasta que he dejado de dejarme tangar».

Los directivos y consejeros de Bankia sentados en el banquillo de los acusados durante el proceso judicial. / Captura: Feli Puerta Gil

La sesión concluyó con el recordatorio de que la tecnología no es solo para el ocio, sino una herramienta indispensable para que los periodistas investiguen, protejan a la gente que denuncia y destapen abusos que de otra forma quedarían ocultos.

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