El equipo capitaneado por Javier Ruiz presenta un canal de información en directo que promete combatir el duopolio informativo, los debates sesgados y devolver el poder a la audiencia; mezclando política, humor y un nuevo formato.
La presentación oficial de «La Séptima» en Valencia nace para ofrecer una nueva mirada progresista de información en directo sin interrupciones, enfrentándose a trabas legales impulsadas por sectores conservadores. La cadena apuesta por romper el duopolio informativo impuesto por atresmedia y ofrecer un periodismo fundamentado en el análisis riguroso, la narración de la actualidad política y la inclusión de personalidades; como Verónica Sanz Sarah Santaolalla o Héctor de Miguel «Quequé», para acercarse al público más joven y dotar de humor a esta nueva cadena. Asimismo, los periodistas recordaron que el canal estará disponible a partir del 5 de noviembre sin necesidad de resintonizar el televisor.
El equipo de presentadores de «La Séptima» durante la rueda de prensa oficial de presentación del nuevo canal.
El proyecto televisivo ha tenido que evitar obstáculos considerables, pues según revelaron sus impulsores durante la rueda de prensa, Vox ha recurrido a la concesión de licencias de esta nueva televisión afrontan tres recursos judiciales de partes que ni siquiera concurrieron al concurso por la licencia: la formación Vox, el periódico OK Diario y un letrado que ejerce como abogado de ambos. «Vamos a nacer pese a quien le pese, y le está pesando a mucha gente», afirmó Javier Ruiz. La ambición detrás de este lanzamiento radica en romper con un modelo de negocio que, según los periodistas, lleva demasiado tiempo estancado. El equipo directivo se ha propuesto romper con el histórico duopolio de Atresmedia y Mediaset, grupos mediáticos a los que acusan de haber cooperado para evitar nuevos competidores. Prometen un modelo de televisión que ha tenido éxito en buena parte del mundo pero que todavía no se había implantado en España.
Han dejado muy claro cual va a ser su línea editorial, la cadena se autodefine abiertamente como una mirada “distinta y progresista”. Para el equipo de La Séptima, no se admiten grises, “defender la igualdad real entre hombres y mujeres o alertar sobre los efectos del cambio climático no es una postura radical, sino puro sentido común”, recalcó Sarah Santolalla. Quieren dotar al público de herramientas para comprender la realidad y entender lo que ocurre ‘ahí fuera’ frente a lo que se intenta vender desde otros medios, huyendo de la información fabricada y tratando de hacer «periodismo de calle», con debates en directo, actualización constante de la información y la inclusión de formatos antiguos como «La clave», donde se tratarán temas de actualidad analizados por expertos en la materia.
En este contexto, la figura de Sarah Santaolalla emerge como una pieza fundamental para entender la línea que va a seguir del canal. La analista política asume un rol de presentadora con libertad para opinar, dejó claro cómo iba a afrontar su nuevo papel televisivo. “Se acabó el mirar hacia otro lado; si hay protestas sociales en las calles, no pondrán una corrida de toros para despistar al espectador”, afirmó. Santaolalla subrayó además que La Séptima rechazará los debates generalistas y tramposos, aquellos que sitúan al mismo nivel a teorías terraplanistas y a la comunidad científica, apostando por explicar la actualidad con objetividad y respeto.
Pero claro, no todo puede ser intensidad y análisis político. La actualidad también necesita válvulas de escape, y ahí entra en juego Héctor de Miguel. El cómico asume un reto mayúsculo en una parrilla que aspira a acompañarnos 24 horas al día. La apuesta de la dirección pasa por darle una cabida protagonista a la comedia como herramienta imprescindible para digerir y criticar la realidad social. Saben perfectamente que existe un hartazgo monumental hacia la televisión tradicional, y el humor inteligente se perfila como el mejor antídoto.
La viabilidad del canal apostará por depender del respaldo de las audiencias, restando influencia, según dicen, a las habituales presiones de los grandes anunciantes. Además, frente a las críticas sobre cómo iban a afrontar la inclusión de voces conservadoras, prometen incorporar voces conservadoras a su programación, siempre y cuando asuman las reglas del respeto y el diálogo constructivo. Para la dirección, la solución que proponen para integrar la pluralidad ideológica pasa por el diálogo, el respeto y el equilibrio, bajo una premisa clara hacia la audiencia, dejando claro que van a ser una televisión que cuenta, pero que también escucha.