El nuevo canal televisivo, que arrancará emisiones el próximo 5 de noviembre, agrupa a reconocidos rostros de la comunicación para romper el duopolio audiovisual con una parrilla basada en el rigor, la franja matinal y la comedia

Presentación oficial del nuevo canal con sus principales rostros en la Universitat de València. Fotografía: La Séptima
Erick Atehortúa – Valencia | 19 de octubre de 2026
El mapa televisivo español encara una de sus mayores sacudidas de los últimos años con la irrupción de La Séptima, una nueva apuesta en la Televisión Digital Terrestre (TDT) cuyo desembarco se ha programado para el próximo 5 de noviembre. El proyecto, que se ha presentado el pasado viernes en la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València ante una numerosa expectación estudiantil, ha nacido con un propósito fundacional muy claro: poner fin al duopolio televisivo que tradicionalmente ha condicionado el sector audiovisual en España. Sin embargo, el camino hasta los televisores no ha sido plácido; la cadena ha denunciado abiertamente los intentos de bloqueo, presiones y la frontal oposición jurídica y política que han orquestado formaciones como Vox y medios afines como Okdiario.
Durante la charla y presentación oficial de la cadena, en la que han participado los reconocidos profesionales Javier Ruiz, Verónica Sanz, Sarah Santaolalla y Héctor de Miguel, el periodista Javier Ruiz ha abordado sin ambages las críticas y el rechazo preventivo de la derecha mediática y política con el objetivo de responder a las campañas de desgaste que han buscado cuestionar la viabilidad e independencia del proyecto. Ante la sombra del sensacionalismo y los previsibles ataques u ofensivas de respuesta, Ruiz se ha mostrado tajante al estipular la línea editorial del nuevo medio: «No vamos a hacer bulo, tontadas; nosotros venimos a cambiar esto», marcando distancias con la toxicidad informativa y abogando por una mayor transparencia democrática frente a la polarización.
Por su parte, Verónica Sanz ha desgranado el despliegue técnico y la estructura diaria del canal, poniendo el foco en la puesta en marcha de un canal 24/7 activo que comenzará con una potente franja matinal respaldada por un equipo de reporteros a pie de calle y con la mirada puesta en la cobertura de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. La premisa de este equipo informativo ha sido explicar y entender la actualidad dejando de lado los bulos para centrarnos en lo que realmente ocurre fuera de los platós, consolidando un espacio de servicio público riguroso.
En la misma línea ha intervenido Sarah Santaolalla, quien ha incidido en que toda la información se debe cubrir desde el rigor y el respeto, ejemplificando el compromiso deontológico de la casa al afirmar que se dará cobertura visual a una manifestación frente a contenidos anacrónicos como una corrida de toros. Santaolalla ha reivindicado el derecho a la pluralidad y a la postura propia al asegurar que sí que se va a opinar y que se van a desterrar los debates tramposos, priorizando explicar la realidad con datos y objetividad para evitar que “la mentira sea más grande que la ciencia”. Asimismo, ha recalcado que la cadena aspira a ser la tele de todas las pantallas dispuesta a un acompañamiento continuo de la audiencia hasta el infinito y más allá.
El toque de frescura, crítica y entretenimiento estará a cargo de Héctor de Miguel, quien ha confirmado que en La Séptima no ha habido espacio para realities ni concursos, apostando firmemente por darle su merecido espacio y voz a la comedia en España. Su aportación se ha materializado en un decálogo de siete razones de peso para engancharse al canal, entre las que sobresalen que todo será en directo, que el contenido será completamente gratis y que “no hace falta ser famoso para salir en televisión”, subvirtiendo los cánones de los macroestudios tradicionales.
Con un formato transversal enfocado a competir de tú a tú con los grandes operadores y un ecosistema digital respaldado por los debates y encuentros mantenidos en distintos espacios a lo largo y ancho del país, La Séptima encara su recta final en el centro del huracán político. La gran incógnita es cómo responderán los espectadores ante esta nueva alternativa que irrumpe desafiando las estructuras de los gigantes del sector.