La victoria de la AfD
La Alternativa para Alemania (AfD) consta con 39 de los 83 diputados del nuevo Landtag, a falta de tres para obtener la mayoría absoluta. Ulrich Siegmund anunció su búsqueda de apoyo entre “fracciones o diputados individuales” para conseguir “la mayoría fiable” a la que espera para presentarse como ministro-presidente de su partido.
El canciller Friedrich Merz ha declarado su incredulidad con la derrota electoral, la más grave que han sufrido en décadas. A pesar de los resultados, el canciller no contempla su retirada del gobierno. La Unión Cristianodemócrata (CDU) pretende mantenerse intacta hasta después de las elecciones del próximo 20 de septiembre en Berlín y Mecklemburgo- Pomerania Occidental.
El propio Merz se prepara para la posibilidad de un gobierno de la AfD. “La minoría no es enemiga de la mayoría” recuerda Merz ante las posibles consecuencias del nuevo mandato, donde ve cada vez más complicada una mayoría sin la extrema derecha presente.
Ulrich Siegmund celebra la victoria con los copresidentes de la AfD.
El primer gobierno de ultraderecha de la Alemania de posguerra se convierte cada vez más en una realidad
La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW)- una formación política culturalmente conservadora, pero nacida para recuperar temas sociales abandonados por políticas identitarias- decidirá con quién colaborar, aunque líderes del partido como Claudia Witting o Thomas Schuzle admiten tener puntos de coincidencia con AfD.
Entre las propuestas políticas de estos dos grupos destaca una política migratoria más restrictiva, el levantamiento de las sanciones contra Rusia y el rechazo de envío de armas a Ucrania. Coinciden también en una reforma profunda de la radiotelevisión alemana. La BSW advierte que no apoyará a la AfD que se clasifique como una formación de extrema derecha confirmada cuando impulse políticas extremas. Solo pretenderá apoyarles en proyectos puntuales en los que ambos coincidan.
La BSW plantea un obstáculo primordial al exigir a AfD prescindir de su líder que les llevó a alcanzar el mayor éxito electoral de su historia, lo que pone en un gran aprieto a los integrantes del partido.