El cerebro “se actualiza” durante el embarazo

La investigación neurológica durante la maternidad abre vías para comprender otras áreas como el envejecimiento o el Alzheimer

Icíar acaba de ser mamá y describe olvidos, hipersensibilidad y estado “de guardia”. Estos cambios cerebrales en el embarazo y el posparto tienen explicación científica. Dos voces expertas —José Antonio Palacios de NeuroMaternal y el neuropsicólogo Raúl Espert de la Universitat de València— ayudan a explicar esos síntomas desde la evidencia científica. El cerebro no empeora durante el embarazo y el posparto, se reorganiza y se especializa.

“Tengo que apuntarlo todo, olvido hasta el pin de la tarjeta que he usado un millón de veces”. Icíar Ramón, de 29 años, acaba de ser mamá de su tercer hijo. Además del recién nacido, tiene otro de solo dos años y el mayor de cinco, “estoy lenta mentalmente”. Esa sensación de que el cerebro “se encoge” no responde a una pérdida de neuronas ni a un menor rendimiento cognitivo, afirma José Antonio Palacios Tovar, es doctorando en Neurociencia Cognitiva y Psicología Experimental (Universidad Complutense de Madrid) y miembro del equipo investigador de NeuroMaternal.

Para explicar la plasticidad del cerebro lo compara con un globo que se estira y desinfla de acuerdo con la necesidad del momento de contener el aire. Añade que durante la maternidad “la variación en volumen no implica pérdida de neuronas”, sino que los cambios cerebrales en embarazo y posparto obtienen funciones especializadas para prepararse ante un objetivo específico. Los avances en la investigación que llevan a cabo apuntan a que los cambios están fuertemente relacionados con las fluctuaciones hormonales. 

Plasticidad cerebral:

El cerebro se adapta y reorganiza según las necesidades del momento

Qué ocurre en el cerebro durante el embarazo y el posparto

El grupo NeuroMaternal, liderado por Susana Carmona Cañabate en el Hospital Gregorio Marañón, es un equipo multidisciplinar que analiza cómo cambia el cerebro durante el embarazo y el posparto. En un estudio de 2017 compararon resonancias antes y después del parto e incluyeron grupos control (mujeres no embarazadas, hombres, futuros padres y sin hijos) para distinguir si los cambios se deben al embarazo o a factores sociales. La comparación reveló variaciones en el volumen de sustancia gris en regiones vinculadas a la cognición social y la teoría de la mente —empatía y comprensión de estados mentales— explica Raúl Espert Tortajada, neuropsicólogo clínico y profesor de Psicobiología en la Universitat de València.

Espert explica que se concluyó en el estudio que “estas reducciones no aparecieron en los padres ni en los grupos de control, y eran tan específicas que un algoritmo podía clasificar con un 100% de acierto qué mujeres habían pasado por un embarazo solo mirando el patrón de cambio de volumen.”

Figura 1 del estudio en Nature Communications sobre cambios cerebrales durante embarazo y posparto

Figura 1. Fuente: Nature Communications (2025). DOI: 10.1038/s41467-025-55830-0 (open access)

Tópicos que estigmatizan a las mujeres

Las variaciones en la sustancia gris se podrían comparar con una actualización de software, para pasar de una versión antigua a una nueva con más características y mejor rendimiento. Requiere muchos recursos y deja tareas no tan importantes ejecutándose en segundo plano. Espert subraya que además existen otros síntomas que se perciben como “niebla mental” que realmente provienen del contexto: sueño fragmentado, fatiga acumulada y estrés.

Términos como mummy brain o pregnancy brain tienen cierta base científica, pero a menudo, dice Espert, se simplifican y se convierten en “tópicos que estigmatizan a las mujeres”. Icíar siente que la maternidad le “ha cambiado la forma de pensar y sentir” y lo que antes era importante ahora ya no lo es. Palacios explica que estos cambios se reflejan en la neuroimagen con mucha fuerza en el tercer trimestre. Espert añade que el patrón de cambios de sustancia gris predice mejor calidad de apego materno y menor hostilidad hacia el recién nacido. 

La maternidad me ha cambiado la forma de pensar y sentir – Icíar, 29 años

La reorganización estructural indica Espert que contribuye a la sensibilidad materna, mejora la calidad del vínculo y favorece la empatía para entender al bebé que no puede hablar. Icíar percibe que su sentido del peligro está mucho más agudizado, se siente mucho más alerta, “estoy todo el rato en guardia” y solo se siente segura en casa. Aprecia también un aumento de sensibilidad ante determinadas cuestiones, frente a noticias que afectan especialmente a niños o ante la propia muerte “no es solo miedo a morirme, sino a dejarlos solos en el mundo”.

Es cierto que con los anteriores también le pasaba, pero ahora además del bebé tiene a los otros dos. Espert opina en su calidad de neuropsicólogo clínico y psicobiólogo “que estos hallazgos de plasticidad cerebral durante la maternidad son adaptativos, es decir, permiten a la madre centrarse en el bebé y sus cuidados, dado que la especie humana es altamente vulnerable durante los primeros años”.

Qué se sabe a largo plazo

Raúl Espert manifiesta que los cambios no son pasajeros. Aunque algunos se revierten parcialmente, otros pueden mantenerse para adaptarse a las demandas de cuidados y la vinculación con los hijos. Son visibles al menos hasta los dos años y revisiones posteriores del equipo sugieren que algunas regiones no se mantienen a niveles pregestacionales hasta los 6 años después del parto.

Palacios confirma que algunos efectos pueden persistir años, pero que se necesitaría explorar todas las etapas del embarazo y muchos años tras el posparto para obtener datos concluyentes. Además, los estudios de neuroimagen relacionados con la maternidad abren vías útiles para comprender mejor el cerebro en otras etapas como la menopausia, en situaciones de depresión posparto —aunque aquí otros factores ambientales pueden influir poderosamente— y ayudar a profundizar en el conocimiento de enfermedades como el Alzheimer o el envejecimiento cerebral.

El término ‘matrescencia’, explica Espert, es un concepto acuñado por el antropólogo Ashley Montagu en los años 70 del siglo pasado y retomado recientemente para describir la profunda transformación neurobiológica, hormonal e inmunológica de la maternidad, comparable a la adolescencia. Pero Icíar ha explicado cómo cada uno de los embarazos le ha proporcionado experiencias y emociones muy distintas, con contextos muy diferentes. Esto subraya que los cambios cerebrales y hormonales van en paralelo a las vivencias que son correctas y únicas en cada momento. 

Fuentes y datos

Proyecto y perfiles

Artículos científicos

Material gráfico y audiovisual

  • Imágenes/infografías: elaboración propia (Canva).
  • Vídeo: material cedido por Icíar Ramón (uso autorizado).
  • Figura científica: Fig. 1 reproducida del artículo de Nature Communications (2025): https://doi.org/10.1038/s41467-025-55830-0

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