Llegada al club de lectura
Avanzo con paso rápido por las callejuelas de Benimaclet, guiada por la prisa y segura de que ya estoy cerca del local Letras y Vinos. Allí tendrá lugar la sesión del Club de lectura Subtítulos, al que he empezado a acudir. En la puerta me recibe una compañera, quién agita la mano en un intento de que acelere el paso. Entramos juntas mientras me advierte de que hay mucha más gente de la esperada. Recorremos un pasillo acogedor, iluminado por una luz tenue y cálida, hasta llegar al rincón donde se arremolina el grupo dispuesto a comentar el libro del mes: Diez días en un manicomio.
Debates y vino
Cuando por fin estamos todos sentados, y después de que uno de los miembros nos ofrezca un pedazo del tiramisú que ha preparado para la ocasión, la reunión da comienzo oficialmente. La coordinadora plantea una dinámica divertida, pensada para que los recién llegados rompan el hielo. Consiste en escribir algo que cualquiera podría pensar de ti y leerlo después en voz alta, dejando que el resto trate de adivinar el autor. El juego cumple su función y va relajando el ambiente.
La coordinadora de la sesión vuelve a tomar la palabra para contextualizar la figura de Nellie Bly, la autora de la obra que todos llevan encima. Habla de su historia, de su trayectoria vital y profesional, y de la valentía que marcó su trabajo. Tras esa contextualización, se abre el debate.
La primera pregunta aborda la ética de las acciones narradas por Bly en su investigación. Algunos opinan que, por encima de la deontología periodística se debe siempre priorizar el interés ciudadano y social. Afirman que, en este caso, quizá el fin sí justificaba los medios. Surgen más cuestiones, todas igual de sugerentes: si la investigación podría realizarse hoy en día, hasta qué punto era justificable el trato de las enfermeras hacia las pacientes, o qué implicaciones sociales tenía la obra en su época.
En las intervenciones van apareciendo temas que siguen siendo debates serios en la actualidad: la importancia de la salud mental, la falta de recursos en la sanidad pública, el feminismo o la marginación de ciertas minorías. La conversación fluye con naturalidad, saltando de una idea a otra y, sin darnos cuenta, las sesión se ha alargado de más, y debe llegar a su fin.
No es un adiós, es un hasta luego
Mientras cada cual recoge su chaqueta y su bolso, comentan lo interesante que ha sido la sesión. Hablan de las conclusiones a las que han llegado y como esperan poder volver al club de lectura el mes siguiente. El pequeño local recupera poco a poco la calma habitual de un martes por la noche, el silencio solo se corta por el murmullo de las pocas mesas ocupadas. Mientras la gente se aleja, aún se escucha a algunos hablar con entusiasmo del próximo libro, y como esperan poder conseguirlo pronto.