Hablar de lo ocurrido el 29 de octubre del 2024 no solo es traer a colación una tragedia que arrasó con viviendas, calles y vidas en la Comunidad Valencia, es también destapar una tormenta que ocurrió paralelamente con los hechos: el caos informativo tras la DANA. En un momento donde la confusión, el miedo, la incertidumbre y el barro invadieron el terreno, los rumores y la desinformación se expandieron por toda la comunidad, tanto así que con el pasar de los días sé convertiría en el enemigo más destructivo de los últimos años.
Durante el congreso ComDigCV celebrado el pasado 27 y 28 de octubre en la Universitat de Valencia, periodistas, maestros y comunicadores se dieron cita para analizar en profundidad lo ocurrido durante las coberturas de la DANA y dejar en evidencia los vacíos y problemáticas que enfrentan en la actualidad los medios de comunicación, gracias al sistema mediático que se presenta hoy en día.

Inmediatez en la infoxicación
Esa llamada ola de infoxicación– la intoxicación por exceso de información- es uno de los mayores agravantes en cuanto a desinformación, pues actualmente todos tienen la capacidad de producir y divulgar contenido, pero no todos son capaces de saber informar. Y es justo en este punto donde muchas veces el escenario de información se satura, y se vuelve mucho más complejo poder distinguir entre un dato contrastado y una manipulación intencionada.
Es gracias a esa necesidad de estar bajo una inmediatez constante, lo que ha logrado que la falta de verificación y validación de los hechos marque un antes y un después con respecto a la confianza y credibilidad del público. “El problema no fue solo la tragedia natural de ese día, sino las consecuencias informativas que vieron luego de eso” recalcaron varios de los ponentes.
El debate giró bajo una misma mirada: la desinformación no solo es capaz de distorsionar una realidad, sino que debilita la credibilidad hacia el periodismo local. Ponentes como Raquel Enrique (El diario), Rosana B. (El español) y otros, coincidían en lo mal que algunos medios han llevado el cubrimiento y seguimiento de todo lo ocurrido, puesto que la mayoría centraron su atención y se apoyaron en cubrir todo alrededor de cierta figura política (Mazón) y dejaron a un lado el seguimiento a las secuelas humanas y psicológicas que dejo esta tragedia.
Reconocimiento y aprendizaje
La DANA nos mostró no solo la vulnerabilidad de lo físico sino la fragilidad de una verdad compartida. La desinformación no se combate solo desde una sala de redacción, sino desde una educación mediática y una conciencia ciudadana. El congreso está vez nos deja una lección clara: Es hora de buscar herramientas y dotar al público para que sea capaz de comprender los intereses que van más allá de cada relato y poder reconocer e identificar lo falso de lo verdadero.
Preguntas
- Desde una mirada más periodística, ¿creen que Mazón hubiera podido salvar su imagen si desde un inicio hubiera sido claro y honesto con sus actos el día de la tragedia, o definitivamente crear desinformación fue una buena estrategia?
- ¿Podría considerarse la cobertura centrada en Mazón una pérdida del enfoque periodístico?
- ¿De qué forma los medios nacionales perdieron el enfoque en las secuelas de la DANA?
- Como periodista, ¿es correcto afirmar que “lo económico es lo real, ya que es lo que se puede medir en cifras”?
- ¿Cuál debe ser la estrategia de los medios en una crisis para mantener la inmediatez sin caer en el amarillismo o el sensacionalismo buscando la atención del público?
- ¿Cuál es el papel de la ética periodística en la cobertura de tragedias como la DANA?
- ¿Por qué las noticias falsas tienden a viralizarse y alcanzar mayor difusión en momentos de crisis?
- ¿Qué tipo de emociones son las más eficaces para lograr la viralización de la desinformación?
- ¿Cómo contribuye el morbo a la reproducción de contenidos que contienen desinformación?
- Más allá de victimizar al receptor, ¿cómo podemos brindarle las herramientas necesarias para que no siga cayendo en las fake news? Realizada en la conferencia.