Los menores tutelados: vidas invisibles

Última actualización: 19 de mayo de 2025, 21:51 (Europe/Madrid)

Capítulo II – Natalia

Natalia tiene 19 años, casi 20, y a los 15 años empezó a vivir en un centro de menores. Antes, vivía en un pueblo de 129 habitantes, sin niños con los que salir a la calle. Desde pequeña recuerda sufrir malos tratos. “Mi padre bebía muchísimo, se marchaba de casa y cuando volvía venía sin dinero. Nos maltrataba a mi hermano y a mi, a mi madre era la única a la que no maltrataba”. Entrada la adolescencia, sus días se resumían en limpiar su casa e ir a la huerta con su padre. “A medida que fui creciendo mi padre me trataba peor, no me dejaba salir de casa, quería que estuviera todo el día metida en casa recogiendo”.

Un día decidió denunciar. “Me hice fotos de todas las marcas y se las envié a la trabajadora social. Fui a hablar con ella porque no aguantaba más, entonces ella me habló sobre los centros de menores”. Desde el colegio la apoyaron, ayudaron a los dos hermanos a denunciar. «Fue una psicóloga a mi instituto para que mis padres no se enteraran y me lo explicó todo. Un día llamaron a mis padres para que fueran a consejería y les comunicaron que nos íbamos a un centro de menores”. 

Rubén Comins, educador social, apunta que “lo primero que pasa es cuando se detecta una situación que puede ser perjudicial para el menor y hay algún tipo de denuncia o algo por en medio, ya se lleva directamente a un centro de recepción. Entonces, a partir de ahí, una vez ya pasa al centro de acogida ya vemos dependiendo de la evolución del menor si ya puede y quiere volver con su familia, especialmente cuando ya son mayores y tiene 15 o 16 años”. Aun así, asegura que intentan que no permanezcan siempre en los lugares de acogida pero que depende del interés y de la capacidad de los progenitores para cuidar al niño. Los centros de acogida son uno de los emplazamientos más comunes para los infantes y es la forma más institucionalizada de protección. Sin embargo, también hay otras opciones, temporales o no, para velar por su bienestar.


Fuente: SISTEMA DE PROTECCIÓN INFANCIA Y ADOLESCENCIA. DATOS A 31/12/2022

La realidad que afecta a estos menores es más común de lo que parece. Estos son los centros de acogida de menores que hay en Valencia:


Al principio, a Natalia, le costó adaptarse a ese nuevo entorno, y a sus padres también. “Mis padres lo pasaron muy mal pero bueno se amoldaron a esta nueva realidad. Al entrar me quedé flipando porque estaba todo el mundo mirándonos, había mucha gente, unas 30 personas”, afirma. «Entre semana te levantabas, ibas a clase, comías, después te echabas la siesta de 30 minutos, te levantabas, ibas a la sala de estudio y hacíamos extraescolares o actividades propuestas por los educadores. Al acabar podías ir de paseo, luego cenabas y a las 22:00 todos estábamos en la cama. Todos los días igual”, continúa diciendo.

Los centros de menores están pensados para ser hogares, para que los niños y jóvenes tengan apoyo. “Me costó mucho marcharme porque me ayudaron mucho, me dio mucha pena marcharme. Cuando salí del centro me fui a casa de mis padres, estaba todo mucho mejor. Si no llega a ser por eso no tengo los estudios y no estaría trabajando. Hoy en día quedo con un montón de educadores salgo con ellos de fiesta, hacemos planes…», afirma.

Los educadores tienen un papel muy importante en la vida de los jóvenes. Estas historias son solo dos de las 51.972 menores que son atendidos por el sistema público (datos de 2023 Boletín de medidas de protección de la infancia y la juventud). El 42% de los niños entran en los centros de acogida, tutelados por el Estado tras una declaración judicial de desamparo por los progenitores. Estos datos junto con los relatos de los expertos y los testimonios, muestran que el mundo de los centros de acogida de menores presenta una serie de problemas estructurales que están aún pendientes de mejorarse para poder asegurar que el sistema pueda proveer con total seguridad una infancia segura para ellos:

Natalia ahora trabaja en una residencia de ancianos, acabó sus estudios y vive con su novio. Tiene una buena relación con su familia y es feliz. Porque como indica Sofía Basurco como reivindicación final, “no todos los jóvenes que acaban allí son delincuentes ni carecen de familia”.

@_bajoelfoco_

¡Volvemos con «En un minuto»! La sección de Bajo el Foco donde te contamos lo que pasa y merece ser contado 🎙️✨💡 Hoy desmontamos mitos sobre los menores tutelados en España. Rompamos el estigma, no a las personas. #multimedia #UV #periodismo #menorestutelados #ley #españa

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