Cohousing: El regreso a la tribu

Última actualización: 25 de noviembre de 2024, 18:55 (Europe/Madrid)

La crisis de la vivienda sigue siendo en la actualidad uno de los mayores problemas para la sociedad. Pese a importantes reivindicaciones y multitudinarias manifestaciones, la situación no mejora. Bajo el lema València s’ofega una gran cantidad de personas salía hace un mes a las calles del Cap i Casal para reivindicar precios justos, el derecho a una vivienda digna, condenar la especulación y la turistificación de la ciudad. 

El paso de la Dana que azotó la Comunitat Valenciana el pasado 29 de octubre complica aún más la casuística del problema de la vivienda, ya que miles de personas del área metropolitana de València perdieron sus hogares tras las inundaciones. Los precios al alza del alquiler empeoran la situación de aquellas familias más vulnerables, que puede que no tengan la posibilidad de hacer frente a estos precios excesivos o no puedan acceder a una vivienda de alquiler social por la alta demanda y la escasa oferta. 

Colectivos en defensa del derecho a una vivienda digna tratan de buscar soluciones para aquellos que o lo han perdido todo, o se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Entre algunas soluciones a la crisis habitacional, cobra fuerza el cohousing o covivienda que es un modelo que se presenta para resolver problemas de orden social, ambiental y económico. La filosofía de este modelo colaborativo se sostiene sobre tres pilares fundamentales: La vida en comunidad, la corresponsabilidad medioambiental y el acceso asequible a una vivienda digna. La idea del cohousing surge en los años 60 en Dinamarca, vinculada ya en sus inicios a reivindicaciones políticas y sociales, según el estudio de la arquitecta Laura Sáez. 

La ciudad de València ya cuenta con distintas promociones de cohousing. Urban Campus, una entidad dedicada a la gestión de edificios completos de covivienda llevó a cabo la construcción del primer edificio de viviendas colaborativas de obra nueva, está situado en el barrio de Ayora y cuenta con 41 estudios individuales. Otras promotoras como Grupo Gimeno o Aedas Home también están trabajando en promociones de viviendas de obra nueva de tipo cohousing. En el caso del Grupo Gimeno, están en construcción 50 viviendas en el Cabanyal y Aedas Home, ha situado su promoción en la Marina de València. 

En los diferentes sitios web que promocionan estas edificaciones, se explica que las viviendas cuentan con espacios de uso privado y otros que son compartidos por los vecinos, como zona de lavandería, salas multiusos, comedor, gimnasio, etc. Aclaran que buscan el equilibrio entre la vida en comunidad y la privacidad e independencia frente al individualismo de la sociedad actual, a la vez que fomentan la participación. Por otro lado, desde el punto de vista medioambiental, se describen materiales sostenibles en la construcción de viviendas nuevas o la rehabilitación de edificios ya existentes. Cuentan con sistemas de energías renovables, así como de gestión de residuos. Del mismo modo, al compartir espacios e instalaciones, que de otra forma se multiplicarían, optimizan los recursos. 

Finalmente, desde el enfoque económico, favorecen el acceso a una vivienda al no pasar por la especulación del mercado inmobiliario. Hay diferentes enfoques en cuanto a financiación, acceso al suelo en propiedad o en derecho de superficie, y con un planteamiento intergeneracional o senior. En Cohabitem explican, que el planteamiento más habitual consiste en la adquisición de la propiedad de forma colectiva bajo la figura de la cooperativa con una “aportación obligatoria” que es retornable, es decir, se recupera si el socio desea traspasar su derecho a un nuevo cooperativista. Además, hay una cuota mensual en concepto de “cesión de uso” que en este caso no es reembolsable y se asemeja a un alquiler.

En cuanto a las desventajas, según Idealista, la vida en comunidad puede ser generadora de conflictos y este tipo de viviendas requieren de compromiso y participación activos. La financiación del coste inicial puede ser elevado, por eso son necesarios programas de apoyo desde los diferentes gobiernos que faciliten el acceso.  Otra barrera que se puede presentar es que los candidatos pueden ser sometidos a un proceso de selección para ser admitidos en algunas cooperativas.

La ciudadanía en su mayoría desconoce esta propuesta de vivienda, y eso en gran parte también es por el poco reconocimiento que tiene por parte de las instituciones, tanto desde el ámbito nacional, como desde el local o autonómico. Por ejemplo, se promueven ayudas al fomento de la vivienda cohousing por parte de la Conselleria de Vivienda, que inició el anterior gobierno del Botànic, pero a estas alturas del año todavía no se han habilitado convocatorias para pedir estas ayudas.  Los planes de ordenación urbana, como por ejemplo el de València, no cuentan con la tipología coliving, lo que según las entidades que la representan supone en gran parte “desconocimiento social e institucional” y eso hace también que las promotoras no se atrevan a dar el paso o no confíen en la vivienda colaborativa.

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