
12:30 CET, 26 noviembre, VALENCIA Descubre la verdad de los mitos del skincare. La rutina del cuidado de la piel (en inglés, ‘skincare’) se ha posicionado en los últimos años como una de las mayores preocupaciones de la población femenina (aunque, cada vez más, abarca también a la masculina). Sin embargo, el exceso de productos en la piel puede provocar un efecto adverso al deseado; especialmente, si no se necesitan.
La fiebre del ‘skincare’ se ha visto acentuada por el uso expandido de las redes sociales; concretamente, de TikTok. Los vídeos que tratan sobre aplicarse distintos químicos se hacen rápidamente virales, y generan el mismo efecto en su audiencia. De ahí que cada vez sea más común que chicas jóvenes, cuyas pieles están en perfecto estado, se sometan a cantidades ingentes de productos. Consecuentemente, los mitos en relación con el cuidado de la piel no hacen más que extenderse.
Los expertos desmienten los mitos del skincare
Los expertos avisan de que una rutina perfecta del cuidado facial consta de tres pasos: limpiador, hidratante y protector solar. A partir de esta base, es recomendable aplicar productos específicos basándose en las necesidades de cada piel. Por ejemplo, en caso de padecer acné, manchas o sequedad excesiva, sería beneficioso utilizar algún tratamiento específico para ello. Aun así, los expertos coinciden en la importancia de no dejarse seducir por las rutinas exacerbadas, de múltiples pasos que, en todo caso, lo que provocarán serán una irritación cutánea y, lo que es evidente, un gasto excesivo de dinero innecesario.
Por su parte, los profesionales sí recomiendan ciertos cuidados «extra» en aquellas personas cuya afición y disfrute resida en cuidarse la piel. Entre los distintos consejos óptimos para el cuidado facial destacan, por ejemplo, el uso de mascarillas exfoliantes, aproximadamente una o dos veces por semana. Resultan de especial utilidad las que están compuestas por arcilla, que ayudan a desobstruir los poros. Por el contrario, si se padece de sequedad, una mascarilla hidratante será el tratamiento aliado perfecto.
Son cada vez más las personas que optan por remedios caseros y naturales, para intentar evadir someter su piel a productos químicos y procesados por medio a que generen un efecto negativo en su piel. Una dieta rica en antioxidantes y vitaminas es esencial para mantener una piel sana y radiante. Con semillas como la chía se puede lograr una piel más firme y reluciente. Por otro lado, los antioxidantes evitarán que la piel luzca “oxidada”; así, combaten los daños oxidativos causados por radicales libres y moléculas que puedan acelerar el envejecimiento. Por supuesto, el consumo de 2 litros de agua al día también fomentarán lucir una piel iluminada y visiblemente sana e hidratada.
El cuidado en invierno y verano
No lo solemos tener en cuenta, pero el paso de las estaciones causa estragos en la piel. De esta manera, tanto el invierno como el verano nos afectan visiblemente y, por ello, es necesario dedicarle un cuidado especial a nuestro rostro según el tiempo del año en el que nos encontremos. Hay que recordar que la piel es el órgano que nos protege frente a agentes externos. Por eso, es importante darle lo que necesite para combatir las frías y cálidas temperaturas, según las circunstancias del momento.
En invierno, el gélido frío puede resecar la superficie facial. Esta condición puede reducir la humedad natural de nuestra piel. Si a ello le sumamos la exposición continua al sol, a pesar de las nubes, también puede ser común la aparición de rojeces. En esta circunstancia, debemos apostar por productos ricos en componentes hidratantes. Las cremas y sueros cuyos ingredientes principales sean el ácido hialurónico, la glicerina o las ceramidas serán una gran apuesta.
Por el contrario, en verano nos exponemos a otros riesgos. Fundamentalmente, a los rayos ultravioletas (UV). A pesar de que el sol actúa durante todo el año y es importante protegerse siempre, lo cierto es que en verano se vuelve más agresivo. Por eso, será de vital importancia la aplicación y reaplicación de un protector solar con un nivel de protección del 50, que es el más elevado. De lo contrario, nos podemos exponer a riesgos como el envejecimiento prematuro, la aparición de manchas, las quemaduras o el cáncer de piel. Además, es de igual relevancia saber cómo aplicarlo correctamente; de manera abundante en todas las áreas expuestas al sol; especialmente, el rostro, el cuello y las manos.
Cuidar la piel es esencial para mantenerla sana y radiante, pero debe hacerse con conocimiento y moderación. ¡Recuerda! Descubre la verdad de los mitos del skincare. Los expertos recomiendan una rutina básica adaptada a las necesidades de cada persona y estación del año. El secreto radica en evitar excesos y mitos que solo generan irritación, gastos innecesarios y desinformación. En definitiva, menos es más cuando se trata de skincare.




