Simona Levi: el poder de los canales de denuncia anónima contra la corrupción

21 de octubre de 2026, por Sartori Sofia

Durante su participación en el congreso COMDIGCV2026, celebrado en la Universitat de València, la activista, dramaturga y docente Simona Levi, cofundadora de la plataforma Xnet, mostró cómo la organización ciudadana en red es capaz de plantar cara con éxito a los gigantes del poder financiero y político.

La activista Simona Levi durante el congreso

La activista, investigadora y dramaturga Simona Levi ofreció una lección magistral durante el encuentro COMDIGCV2026 organizado por la Universitat de València donde, a través de la trayectoria de la plataforma Xnet, analizó cómo la desintermediación digital y la tecnopolitica han permitido romper los monopolios informativos tradicionales, demostrando que la ciudadanía común cuenta con mecanismos de contravigilancia capaces de fiscalizar a los poderes financieros y blindar los derechos en la era digital.

Xnet, Instituto para la digitalización democrática

Redes distribuidas y la articulación social del 1-9-90

Frente a la idea errónea de que las transformaciones sociales requieren grandes infraestructuras, la fundadora de Xnet recordó que la arquitectura original de internet nació descentralizada para evitar colapsos. Esta misma idea se aplica a los grupos de ciudadanos de hoy a través de la Ley del 1-9-90, que sirve para ver cómo se organiza el trabajo en una investigación social:

  • 1 % promotor: Un núcleo inicial que asume la iniciativa estratégica y coordina las acciones.
  • 9 % colaborador: Un segmento activo que aporta trabajo técnico, legal o logístico.
  • 90 % espectador: Una masa crítica que respalda, difunde y legitima el movimiento de forma pasiva.

Estos roles se pueden alternar, lo que significa que gente corriente, sin conocimientos previos de leyes o banca, puede ponerse al frente si las instituciones no responden.

Exministro de Economía Rodrigo Rato

El caso Bankia y el fraude a los ahorradores

El caso Bankia empezó con la grave crisis financiera de 2012, cuando el cuarto banco de España, dirigido por el exministro Rodrigo Rato, necesitó una ayuda millonaria de dinero público tras salir a la bolsa en 2011. Durante años, los responsables intentaron hacer creer que este desastre económico era inevitable, ocultando las trampas y la culpa de los directivos. Los más afectados fueron miles de personas normales, como pequeños ahorradores, jubilados y estudiantes, a quienes vendieron engañados productos financieros peligrosos. Los bancos decían que la economía era muy difícil de entender para la gente común, echando la culpa a los propios clientes por arriesgar su dinero. Ante este abuso, el grupo Xnet se marcó dos metas claras: llevar a los culpables ante la ley y devolver hasta el último céntimo a las familias estafadas.

Para pagar los juicios en la Audiencia Nacional, los activistas consiguieron dinero pidiendo pequeñas aportaciones de 5 euros a los ciudadanos, usando cada moneda únicamente para los gastos del proceso judicial. Lo que se aprendió con Bankia va mucho más allá de los tribunales. En un mundo lleno de noticias falsas y contenidos automáticos, Simona Levi nos recuerda que gran parte de lo que se lee no sirve para nada (idea conocida como la Ley de Sturgeon, según la cual gran parte de la información circulante es superflua), y nos anima a no creer ciegamente en lo que dicen los «expertos» o la inteligencia artificial.

Para entender la verdad, hay que comprobar siempre de dónde viene la información. La tecnología, si se usa con sentido común y para ayudar a la sociedad, no sirve para controlarnos, sino para lograr que todo sea más transparente y justo.

Cómo funciona el anonimato: buzones seguros y la red Tor

El momento clave de la investigación llegó cuando el grupo Xnet creó un canal especial para recibir documentos secretos. A través de este sistema seguro consiguieron más de 8.000 archivos importantes, como los famosos correos de Blesa. Esos mensajes demostraron cómo se usaron las tarjetas black sin control y cómo se ocultó a propósito el peligro de las preferentes. Simona Levi explicó a los estudiantes que el secreto profesional de toda la vida ya no sirve si un juez decide registrar un periódico. La única manera real de proteger a quien da la información es el anonimato tecnológico: es imposible revelar quién es la fuente porque la propia organización que recibe los datos tampoco lo sabe. Para que este sistema sea totalmente seguro, es obligatorio usar herramientas con cifrado, como el navegador Tor (que esconde desde dónde te conectas) y el programa libre GlobaLeaks (que borra los rastros ocultos de los documentos). Por eso, Simona Levi puso como gran ejemplo el Buzón Ético del Ayuntamiento de Barcelona, pionero en Europa por usar esta tecnología para que los trabajadores puedan denunciar la corrupción sin correr riesgos.

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