La desintermediación y la reintermediación de la información, el papel de los buzones anónimos en la investigación ciudadana, la protección de las fuentes y la lucha contra la corrupción
La desintermediación consiste en acceder directamente a la información sin depender completamente de intermediarios, como los medios de comunicación, los partidos políticos o las instituciones. Antes, la mayoría de las personas dependía de la televisión y los periódicos para conocer las noticias. Ahora, gracias a Internet, los ciudadanos pueden buscar información, compartirla y publicar sus propios contenidos. Un ejemplo es el 11M, los atentados del 11 de marzo de 2004 en España. Muchas personas compartieron información mediante mensajes de móvil y cuestionaron la versión oficial inicial que atribuía los atentados a ETA.
Sin embargo, la desintermediación no implica la desaparición de los intermediarios, sino una reducción de su poder. Además, pueden surgir nuevos intermediarios que vuelvan a concentrar ese poder. Este proceso se llama reintermediación. Por ejemplo, Internet ha facilitado el acceso a la información y la participación ciudadana, pero también ha permitido que grandes plataformas digitales, como Facebook, concentren poder y controlen en parte la difusión de los contenidos. En definitiva, la aparición de nuevas tecnologías facilita el acceso a la información, pero no elimina necesariamente el poder de los intermediarios, sino que puede dar lugar a nuevas formas de control.
Un ejemplo concreto de este fenómeno es el caso Bankia en España. En 2012, tras la crisis financiera española y el rescate del banco con dinero público, un grupo de ciudadanos vinculado al movimiento 15M impulsó una investigación para esclarecer posibles irregularidades y exigir responsabilidades. Gracias a Internet, los ciudadanos pudieron organizarse, compartir información, reunir pruebas y financiar acciones judiciales sin depender exclusivamente de los medios de comunicación o de las instituciones. Además, el uso de un buzón anónimo y seguro permitió recibir documentos filtrados, como los correos de Blesa, protegiendo la identidad de las fuentes.
Simona Levi cuenta el famoso caso Bankia

Los ciudadanos pueden investigar y difundir información sin depender de los medios tradicionales (desintermediación), aunque también pueden surgir nuevas plataformas que controlen su circulación (reintermediación)
Un buzón anónimo y seguro permite enviar información sin revelar directamente la identidad del informante. Herramientas como GlobalLeaks permiten recibir documentos y mantener una comunicación segura con las fuentes. Estos tipos de sistemas pueden permitir enviar información sin revelar el nombre, comunicarse mediante códigos anónimos, proteger los documentos y los datos personales, reducir el riesgo de que se descubra la identidad de quien denuncia. También es importante proteger los metadatos de los documentos, porque pueden revelar información sobre su origen, la fecha de creación o el dispositivo utilizado.
La ponente explica el utilizo de los buzones anónimos
Los buzones anónimos y seguros permiten a los informantes o whistleblowers denunciar irregularidades, corrupción o abusos de poder sin revelar su identidad. A diferencia de la confidencialidad, en la que alguien conoce la identidad de la fuente, el anonimato evita que sea necesario conocerla, ofreciendo una mayor protección frente a posibles represalias. Aunque no todos los informantes actúan por motivos altruistas, su información puede ser útil si se verifica correctamente. Por eso, las instituciones deben ofrecer canales seguros, investigar las denuncias y proteger a quienes las presentan. En España existe la Ley 2/2023 regula la protección de las personas que informan sobre infracciones normativas y luchan contra la corrupción. Asimismo, los periodistas tienen la responsabilidad de comprobar las pruebas y proteger a sus fuentes, ya que revelar su identidad puede ponerlas en peligro y dificultar futuras investigaciones.