Groenlandia, situada en uno de los puntos más estratégicos de la actualidad, se encuentra hoy más que nunca en el centro de la política expansionista de Donald Trump, especialmente por el interés en sus recursos naturales. Actualmente, Estados Unidos pretende ampliar su base militar de Pituffik y recuperar algunas instalaciones que datan de la Guerra Fría.
Donald Trump con la intención de hacerse con el control de los recursos naturales y de la posición estratégica de Groenlandia.
Groenlandia pertenece al Reino de Dinamarca desde 1721, año en el que comenzó la colonización de la isla, pero lo cierto es que el territorio ha tenido una gran importancia para Estados Unidos a lo largo de su historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, este enorme territorio helado sirvió como punto de apoyo para aviones estadounidenses, permitiendo controlar las rutas marítimas y aéreas del Atlántico Norte. Groenlandia se convirtió así en una pieza importante para los aliados.
El uso estadounidense de la isla continuó durante la Guerra Fría. En 1951, Dinamarca y Estados Unidos firmaron un tratado de defensa de Groenlandia, en plena tensión entre Washington y la Unión Soviética. Groenlandia se convirtió así en un lugar clave para la construcción de bases estadounidenses, entre ellas las tres principales: Narsarsuaq, Sondrestrom y Thule. Paralelamente, Estados Unidos llegó a desplegar 17 bases militares y unos 25.000 soldados en la isla. El territorio danés se convirtió así en un auténtico bastión frente a la URSS.
Hoy, la mayoría de aquellas instalaciones han quedado abandonadas o están en ruinas, pero podrían recuperar importancia ante el interés de Donald Trump por reforzar la presencia estadounidense en la isla y tras el acuerdo alcanzado entre Dinamarca y Estados Unidos el 22 de septiembre de 2026.
Base Aérea de Narsarsuaq.
Un contexto diferente
Pero el contexto geopolítico ha cambiado considerablemente en los últimos años. Rusia está reforzando sus capacidades militares en el Ártico mediante el desarrollo de nuevas infraestructuras, la modernización de sus bases militares y el aumento de su presencia en esta región estratégica. Por su parte, China también busca ampliar su influencia, desarrollando su presencia económica y científica a través de diferentes proyectos de investigación, inversiones e iniciativas comerciales. Estos movimientos demuestran que el Ártico se ha convertido progresivamente en una zona de creciente interés para las grandes potencias mundiales.
Además, el retroceso progresivo del hielo provocado por el cambio climático está transformando profundamente esta región. El deshielo permite que algunas rutas marítimas sean más accesibles durante períodos más largos del año, lo que podría facilitar el comercio internacional y reducir los tiempos de transporte entre determinados continentes. Al mismo tiempo, esta transformación hace que determinados recursos naturales, como el petróleo, el gas y algunos minerales estratégicos, sean potencialmente más accesibles y atractivos para los países y las empresas que buscan explotarlos. En este contexto, Groenlandia adquiere una importancia cada vez mayor debido a su posición geográfica y a sus importantes recursos naturales.
El deshielo en Groenlandia, que se intensifica.
La isla se encuentra así en el centro de una creciente rivalidad entre grandes potencias, en la que los intereses militares, económicos, comerciales y relacionados con los recursos naturales se entrelazan cada vez más. Su situación geográfica, su proximidad a América del Norte y su posición estratégica en el océano Ártico la convierten en un territorio especialmente importante desde el punto de vista geopolítico. Por esta razón, Groenlandia representa hoy un espacio clave en las relaciones internacionales y en la lucha por aumentar la influencia política y económica en el Ártico.