El éxito de la AfD (Alternative für Deutschland) en Sajonia-Anhalt abre una nueva fase de inestabilidad política en Alemania, cuestionando los equilibrios de los partidos tradicionales y suscitando reacciones encontradas en Europa
Urlich Siegmund pronuncia su discurso en una fiesta electoral del partido “Alternativa para Alemania” tras las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt (Foto AP/Matthias Schrader)
Hace pocos días se celebraron las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt en Alemania, en las que la AfD (Alternative für Deutschland), liderada por Ulrich Siegmund, aplastó a sus adversarios alcanzando casi el 44 % de los votos.
Un fenómeno impulsado por la crisis y la inmigración
El ascenso de la extrema derecha alemana no es una casualidad, sino que forma parte de un fenómeno más amplio impulsado por dos factores principales: el declive de la clase media y la oposición a la inmigración. El primer factor se debe a la pérdida de poder adquisitivo y de seguridad económica, mientras que el segundo responde a una fuerte oposición hacia la inmigración, una postura cada vez más presente también en los partidos tradicionales y no solo en la extrema derecha.
Ante este resultado, Europa reacciona de maneras distintas. De hecho, Donald Tusk (presidente del Consejo de ministros de Polonia) y Pedro Sánchez (presidente del Gobierno de España) han dado la alarma sobre la amenaza a la democracia, principio fundamental de la Unión Europea.
Sin embargo, ha llegado un fuerte respaldo por parte de Donald Trump, Elon Musk, Richard Grenell (enviado presidencial especial para misiones especiales) y Matteo Salvini (vicepresidente del Consejo de ministros y ministro de Infraestructuras y Transportes) que ha expresado entusiasmo y apoyo a la victoria del partido AfD a través de una publicación en Twitter.
Ahora que la AfD ha ganado las elecciones, ¿qué pasaría si fracasara? En caso de tropezar, siempre podría señalar hacia arriba: Berlín, Bruselas, los tribunales, la burocracia o las élites económicas y mediáticas.
Como ha demostrado el ejemplo de Trump, los límites institucionales que condicionan inevitablemente a cualquier gobierno pueden transformarse en nuevos motivos de rencor y conducir a un malestar general en la sociedad.
El dilema estratégico de la AfD en el poder
Mas allá de interpretarlo como un mero voto de protesta, el posicionamiento actual de la AfD plantea un doble escenario operativo: por un lado, su marginación de los ejecutivos refuerza su discurso contestatario frente a las élites; por otro, una eventual gestión de gobierno sujeta a dificultades permite al partido desviar la responsabilidad política hacia los centros de poder federales y comunitarios.

En un mitin de Ulrich Siegmund, candidato principal de la AfD en Sajonia-Anhalt, en Querfurt, el 21 de agosto de 2026