Caterina Dante
Urlich Siegmund pronuncia su discurso en una fiesta electoral del partido “Alternativa para Alemania” tras las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt (Foto AP/Matthias Schrader)
Hace pocos días se celebraron las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt en Alemania, en las que la AfD (Alternative für Deutschland), liderada por Ulrich Siegmund, aplastó a sus adversarios alcanzando casi el 44 % de los votos.
Un fenómeno impulsado por la crisis y la inmigración
El ascenso de la extrema derecha alemana no es una casualidad, sino que forma parte de un fenómeno más amplio impulsado por dos factores principales: el declive de la clase media y la oposición a la inmigración.
El primer factor se debe a la pérdida de poder adquisitivo y de seguridad económica, mientras que el segundo responde a una fuerte oposición hacia la inmigración, una postura cada vez más presente también en los partidos tradicionales y no solo en la extrema derecha.
Ante este resultado, Europa reacciona de maneras distintas. De hecho, Donald Tusk (presidente del Consejo de ministros de Polonia) y Pedro Sánchez (presidente del Gobierno de España) han dado la alarma sobre la amenaza a la democracia, principio fundamental de la Unión Europea.
Sin embargo, ha llegado un fuerte respaldo por parte de Donald Trump, Elon Musk, Richard Grenell (enviado presidencial especial para misiones especiales) y Matteo Salvini (vicepresidente del Consejo de ministros y ministro de Infraestructuras y Transportes) que ha expresado entusiasmo y apoyo a la victoria del partido AfD a través de una publicación en Twitter.
Ahora que la AfD ha ganado las elecciones, ¿qué pasaría si fracasara? En caso de tropezar, siempre podría señalar hacia arriba: Berlín, Bruselas, los tribunales, la burocracia o las élites económicas y mediáticas.
Como ha demostrado el ejemplo de Trump, los límites institucionales que condicionan inevitablemente a cualquier gobierno pueden transformarse en nuevos motivos de rencor y conducir a un malestar general en la sociedad.
El dilema estratégico de la AfD en el poder
Más allá del voto de protesta, la posición de la AfD ofrece un doble beneficio: su exclusión del gobierno refuerza su discurso antiélite y, si llega a gobernar, puede culpar de sus dificultades a las autoridades federales y europeas.

En un mitin de Ulrich Siegmund, candidato principal de la AfD en Sajonia-Anhalt, en Querfurt, el 21 de agosto de 2026