Los estudios meteorológicos muestran que, en la Comunitat Valenciana, los efectos del cambio climático antropogénico (el que es debido al ser humano) que está sufriendo nuestro planeta hará que las lluvias sean un 20% más virulentas con el paso de los años. Factores como las altas temperaturas y el calentamiento del mar facilitarán que estos factores se vuelvan más comunes a la par que peligrosos.
Así lo apunta el estudio ‘Amplificación antropogénica del cambio climático en la dinámica de las tormentas durante las catastróficas inundaciones repentinas de 2024 en Valencia’ que está firmado, entre varios investigadores, por Juan Jesús González Alemán. El meteorólogo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) fue quien advirtió de la virulencia que iba a tener la dana del 29 de octubre de 2024 en Valencia días antes de que se produjesen las inundaciones. En ellas, 232 personas perdieron la vida y la región tuvo pérdidas materiales valoradas en millones de euros.

Eventos devastadores de la dana en Torrent. Irene Marsilla
Por otro lado, la revista Nature, en 2026, en el caso concreto de la dana de Valencia, indicó que el cambio climático intensificó “la tasa de precipitación en 6 horas en un 21%, amplió en un 55% la superficie con una precipitación total superior a 180 mm e incrementó en un 19% el volumen total de lluvia en la cuenca del río Júcar en comparación con la era preindustrial”.
Las lluvias torrenciales provocadas por los efectos del cambio climático en la Comunitat Valenciana son un problema del que ya estamos empezando a sufrir sus consecuencias y que ha venido para quedarse. El propio estudio afirma que “como consecuencia del reciente calentamiento global, el contenido de vapor de agua atmosférico aumenta aproximadamente un 7% por cada grado Celsius de incremento de temperaturas” lo que provoca “una mayor disponibilidad de humedad”, que elevan la intensidad de las precipitaciones.
Otro de los factores que favorecen lluvias más virulentas es el calentamiento de la temperatura del mar. Aunque la Aemet dice que un mar cálido no tiene por qué asegurar que se vayan a vivir episodios de dana, el hecho de que el Mediterráneo esté tan caliente sí aumenta el riesgo de que esas precipitaciones puedan ser torrenciales cuando caigan. Este año, la boya de Valencia ha llegado a registrar 29,4 grados, quedándose muy cerca del récord de 29,9.

Registro de la temperatura superficial marina en Valencia desde mayo. Levante
El flujo de vapor de agua hacia el área de la tormenta también es uno de los factores claves. Desde el clima preindustrial hasta el actual, ha incrementado un 8,5%. El estudio apunta que “estas diferencias significativas demuestran que, en un clima más cálido, los procesos de transporte de humedad se intensifican, lo que favorece el episodio de precipitaciones extremas en Valencia”.
Una de las principales conclusiones a las que llegan los investigadores es que cuanto más cálido sea el clima en Europa, mayor riesgo de inundaciones habrá. Esto es por el aumento de la intensidad de las precipitaciones y por una “mayor extensión espacial de los fenómenos en comparación con el clima actual”. Todo ello supondrá un gran impacto socioeconómico en todo el continente.
El ‘Superniño’ no es un problema
Desde Aemet han recalcado que el fenómeno meteorológico extremo y excepcional que está ocurriendo en el centro y el este del Pacífico ecuatorial no tiene ninguna repercusión en el calor y las lluvias que han experimentado y están experimentando la Comunitat Valenciana. El jefe de climatología de la Aemet, José Ángel Núñez, ha explicado que “ya tenemos bastante con nuestro calentamiento”.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ‘El Niño’ alcanzará su punto máximo hacia finales de año, aunque sus repercusiones en el clima continuarán hasta bien entrado 2027. Sin embargo, su impacto en el Mediterráneo será superficial. De hecho, el récord térmico de la boya de Valencia y las temperaturas récords que ha habido en los últimos cuatros años se han registrado sin que hubiera ‘El Niño’.