La UE afronta un invierno difícil por la subida del gas y el petróleo

Los gobiernos europeos tienen cada vez menos margen para compensar el encarecimiento de la energía con ayudas públicas

El precio del gas y del petróleo vuelve a dispararse en Europa ante la tensión en Oriente Medio. La subida amenaza con aumentar el coste de la energía para hogares y empresas de cara al próximo invierno.

El precio del gas europeo de referencia, el TTF holandés, ha superado los 80 euros por megavatio hora, el doble que en julio y en niveles que no se registraban desde finales de 2022.

La situación en el estrecho de Ormuz preocupa especialmente porque por esta zona circula una parte importante de las exportaciones energéticas. Qatar, uno de los proveedores de gas natural licuado, representa alrededor de una quinta parte de la oferta mundial. Según el experto Antonio Aceituno, si el conflicto se prolonga y el invierno es frío, los precios podrían seguir aumentando y acercarse a los niveles registrados durante la guerra de Ucrania

Europa afronta los próximos meses con unas reservas de gas inferiores a las habituales. Los almacenes se encuentran alrededor del 69% de su capacidad, frente al nivel esperado para estas fechas. La situación varía entre países: Alemania ronda el 65%, España el 73% e Italia el 85%. El encarecimiento de la energía puede terminar afectando también al transporte, los alimentos y otros servicios.

Este aumento se ha disparado en los mercados internacionales a causa del conflicto en Oriente Medio. La situación vuelve a despertar en Europa el temor a una crisis energética similar a la de hace cuatro años, especialmente ahora. Pero el principal problema no sería la falta de suministro. La preocupación está en cuánto tendrán que pagar hogares y empresas por la energía si los precios continúan aumentando.

Los problemas con las ayudas del Estado

La Comisión Europea ya reconoce que los próximos meses pueden ser complicados. Además, los gobiernos europeos tienen cada vez menos margen para utilizar ayudas públicas que permitan compensar el encarecimiento de la energía. Muchas de las medidas adoptadas durante la anterior crisis fueron diseñadas como soluciones temporales. Ahora, la situación económica de la región sigue siendo débil y la inflación continúa por encima de lo esperado. El escenario económico también limita la capacidad de los Estados para responder a una nueva subida de los precios.

El Banco Central Europeo (BCE) continúa vigilando la inflación y ha tenido que mantener una política de tipos de interés elevada. Para los gobiernos, esto significa que financiarse resulta más caro, tanto cuando necesitan emitir una nueva deuda como en los casos en los que tienen que refinanciar la que ya ha vencido. La evolución del mercado energético puede complicar todavía más esta situación si el aumento del precio del gas y el petróleo termina trasladándose a otros sectores de la economía.

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