Los estudiantes Erasmus y de otros programas de movilidad que llegan a la Universitat de València se enfrentan a un reto lingüístico, dar clases en valenciano. Algunos toman el reto como algo que les puede beneficiar para mejorar su español y otros idiomas. Otros lo ven como una lengua que no pueden controlar y les trunca en su rendimiento académico.
Francesca Littorio, Italia
Llegó a su intercambio Erasmus sin saber español, y al principio tuvo dificultades con los dos idiomas. Sin embargo, al escuchar a los docentes hablar fue interiorizando la lengua hasta que se volvió familiar. Y desde las primeras semanas de escucha empezó a notar que desde un punto de vista sonoro el valenciano le recordaba al veneciano y que muchas palabras eran similares al acento proveniente de Italia. No obstante, Francesca dice que sigue sin entender muchas de las palabras y que probablemente esto pudo afectar en su rendimiento.
Sofía Cava, Italia
Fue a Valencia sabiendo castellano, y tiene la percepción de que el valenciano es un idioma que es muy similar fonéticamente. Incluso afirmó que parecía la mezcla entre el castellano y algún dialecto italiano, por lo que para ella era un idioma fácil de comprender, aunque difícil de hablar o escribir, ya que nunca lo había estudiado.
Salomé Restrepo, Colombia
Fue a Valencia pensando que solo se hablaba castellano. Sin embargo, tuvo que ver algunas clases en valenciano aunque no las entendería completamente. Más esto no afectó en mucho su rendimiento académico, debido a que su similitud con el castellano le facilitó una primera cercanía con el idioma.
Escucha la entrevista a Salomé Restrepo.
Viola Valleta, Italia
Realizó su intercambio sin haber estudiado español, más lo entendía empíricamente. Estudió gran parte del curso en valenciano y afirma que es factible entenderlo porque las palabras son muy similares. Sin embargo, decidió cambiarse a un curso en castellano, ya que escribir en valenciano en el examen final de la asignatura le parecía imposible desde su punto de vista.